Beto Caletti tiene un samba

Presentación de "Travessia brasileira", del guitarrista Beto Caletti, con Allan Ballán en bajo de cinco cuerdas y Caito Alonso en batería. En el Jazz Club del Paseo La Plaza, Corrientes 1660. El jueves 28 de septiembre, a las 22, en Tobago, Alvarez Thomas 1368. Nuestra opinión: bueno
Presentación de "Travessia brasileira", del guitarrista Beto Caletti, con Allan Ballán en bajo de cinco cuerdas y Caito Alonso en batería. En el Jazz Club del Paseo La Plaza, Corrientes 1660. El jueves 28 de septiembre, a las 22, en Tobago, Alvarez Thomas 1368. Nuestra opinión: bueno
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26 de agosto de 2000  

A cada paso se observan pequeños milagros. Uno de ellos ocurrió el domingo último. En un sencillo show de samba y bossa nova, Beto Caletti hizo bailar al sobrio auditorio del Jazz Club. Cierta química lograda por el trío de este guitarrista, que actuó en los escenarios off del Montreux Jazz Festival, la seguidilla de bises y un público receptivo fueron la materia prima del milagro, pues el recinto tomó calor y bailó con la cadencia de esa música de excitante melancolía.

Si bien Caletti presentó en el show material propio, editado en sus dos discos "Eu quero un samba" y "Travessia brasileira", sus composiciones se encuentran dentro de la más pura ortodoxia.

Un concierto de menor a mayor, que comenzó con una introducción arpegiada de Caletti, con algunos pasajes capturados del cancionero brasileño. Sigue con una composición del histórico Noel Rosa, "Seu garçon", una de las banderas del samba, el estilo en el que más abreva este guitarrista formado musicalmente en San Pablo.

Sonido convincente

El trío suena con convicción aunque el sonido no ayuda demasiado. La voz del cantante no se entiende debido a la reverberancia de los instrumentos. "Rainha", "Me diga" y "No samba do novo" dejan sentado que el líder maneja con enorme soltura los caminos del samba y de la bossa.

Caletti es un guitarrista de depurada técnica sin por ello perder swing. Su voz recuerda lejanamente el modo de frasear de Toquiho. Su timbre tiene calidez, su guitarra es una interlocutora para sus relatos.

Hay más música: "Romance", de Djavan; "Magia", también "Queixa", de Caetano Veloso son detenidas en esta travesía, en la cual el guitarrista consigue transmitir algo propio. Algo personal se mueve en el escenario.

El acompañamiento es de una estricta sobriedad. Alonso, si bien domina el variado crisol rítmico, quiebra con su volumen el mundo introspectivo que plantea el mundo melódico de Caletti.

Harán la preferida por lejos del público porteño "Chega de saudade" y luego una de las más bellas composiciones "Samba da minha terra", en el que hará un solo de guitarra delicioso y con una de las letras más atrapantes, que dice: "A quien no le guste el samba, buen sujeto no es; o está mal de la cabeza o enfermo de los pies". Por lo visto, en el auditorio del Jazz Club, sólo había buenos sujetos.

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