Butoh, otra forma de bailar tangos
Encuentro: esta noche, Gustavo Collini Sartor une la música ciudadana con la danza moderna japonesa creada por Kazuo Ohno.
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Hoy, a las 21.30, Gustavo Collini Sartor, junto al bailarín tanguero Diego Ocampo y con la dirección de Susana Torres Molina, interpretará en el teatro Empire, Hipólito Yrigoyen 1934 , su espectáculo "Tango Butoh", con música de Piazzolla, Binelli, Pugliese y motivos tradicionales del teatro Noh.
Recientemente presentó fragmentos de esta obra y de la pieza "Réquiem para la infancia" en el Salón Dorado del Teatro Colón. Fue la primera vez, ante 400 personas, que el butoh ingresaba en esa sala. Ambas obras fueron la concreción de una inolvidable experiencia para el argentino: discípulo desde 1987 de Kazuo Ohno (92), el célebre bailarín, creador del estilo butoh (danza moderna japonesa), trabajó durante dos meses, junto a su hijo Yoshito, dirigiéndolo y coreografiando las piezas, imaginadas como homenaje al centenario de la inmigración japonesa en nuestro país.
Ohno ya no sale de su país, aunque continúa en actividad dictando clases. El gran bailarín japonés deslumbró a Buenos Aires hace siete años, cuando presentó "Admirando a la Argentina".
El butoh despertó en el Japón en los albores de los años 60, floreció en la década del 70 y tuvo notoriedad internacional en los años 80, revolucionó la danza e influyó en otras manifestaciones artísticas, como el teatro, la música y la pintura.
Según sus ideas, el cuerpo está envuelto en un aura mística. Las obras hablan tanto de tragedia como de ternura, en la constante búsqueda del interior del ser humano.
El de Ohno es un universo de ilusiones que mezcla dolor y éxtasis. Según sus palabras, "es el acceso al mundo de la poesía, que solamente una expresión corporal, como la danza, puede propiciar".





