Cacho Castaña suspendió sus shows en Mar del Plata por miedo a una protesta

Lo dio a conocer su abogado, Fernando Burlando, a través de un polémico comunicado
Lo dio a conocer su abogado, Fernando Burlando, a través de un polémico comunicado Fuente: Archivo
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23 de enero de 2018  • 22:24

Ante el temor de que le realicen una protesta, como consecuencia de la desafortunada frase que pronunció la semana pasada en medio de una entrevista televisiva, Cacho Castaña decidió suspender los shows previstos para el 23 de enero y el 7 de febrero en el teatro Radio City de Mar del Plata.

Así lo hizo saber su abogado, Fernando Burlando , a través de un comunicado de prensa. En el texto, el mediático letrado comienza explicando: "Su médico de cabecera le ha recomendado no exponerse al esfuerzo que significan ambas presentaciones aun cuando esto le causa un dolor mayor que es el de no poder encontrarse con su público, el de toda la vida, el que contiene la esencia de todo lo que ama".

Luego, asegura que otra de las razones es preservar al público que asista al recital del cantante ante la posibilidad de que se produzca un escrache. "Es justamente ese el otro gran motivo de las suspensiones: preservar a su público ante las amenazas de 'escrache' en las inmediaciones de la sala por parte de estos grupos empeñados en el escarnio más allá de cualquier otra acción reivindicatoria que ayude a sumar y no restar".

En otro tramo del comunicado, Burlando asegura: "Ese viejo lema que dice 'el pez por la boca muere' podría ser hoy reconvertido en 'el pez por la boca es perseguido, torturado, lastimado y finamente sometido a un linchamiento salvaje'. Así es la vida de Cacho Castaña por estas horas. Ni más ni menos que sometido a un proceso de linchamiento mediático alentado por diversas organizaciones que dicen defender y rescatar valores contra diferentes formas de violencia, especialmente la de género".

Luego, el abogado intentó apelar a la conciencia de quienes no pudieron perdonar el comentario de Castaña, ni su actitud cuando un panelista le remarcó que su frase "si la violación es inevitable, relajate y gozá" era una barbaridad.

"Llama la atención que personas que persiguen tan noble causa se muestren tan animadas a sostener una persecución despiadada que no se detiene ni ante la sincera disculpa, ni ante el reconocimiento mortificado y ni siquiera ante la voluntad de emprender acciones concretas para remediar el error cometido. Llama la atención que personas que enarbolan banderas de tanta solvencia moral estén demostrando que están dispuestas a comerse a los caníbales", reflexionó.

"Quizá no venga al caso querer explicar por qué Cacho dijo lo que dijo. Pero bien valdria la pena mirar en un contexto generacional donde este tipo de expresiones -equivocadas por cierto- no generaban lo que hoy generan. Un contexto social que cambió. (...). No se puede condenar al escarnio a aquel que no tiene el reflejo que debe tenerse", afirmó el abogado.

EL COMUNICADO COMPLETO

El cantante Cacho Castaña, que tenía previsto presentarse mañana y el próximo 7 de febrero en el teatro Radio City de Mar del Plata, decidió suspender las funciones por "cuestiones de salud".

Las mismas están directamente relacionadas con la agustiante situación que vive desde el momento en que tuvo aquel desgraciado comentario que, fuera de todo contexto, lo puso en la picota de un grupo de organizaciones que militan la noble causa contra cualquier forma de violencia de género.

Su médico de cabecera le ha recomendado no exponerse al esfuerzo que significan ambas presentaciones aun cuando esto le causa un dolor mayor que es el de no poder encontrarse con su público, el de toda la vida, el que contiene la esencia de todo lo que ama.

Es justamente ese el otro gran motivo de las suspensiones: preservar a su público ante las amenazas de "escrache" en las inmediaciones de la sala por parte de estos grupos empeñados en el escarnio más allá de cualquier otra acción reivindicatoria que ayude a sumar y no restar.

Esta situación podía afectar a otros colegas, como la señora Fátima Florez que tiene previstas presentaciones en el mismo escenario y es absolutamente ajena a la situación planteada.

Ese viejo lema que dice "el pez por la boca muere" podría ser hoy reconvertido en "el pez por la boca es perseguido, torturado, lastimado y finamente sometido a un linchamiento salvaje.

Así es la vida de Cacho Castaña por estas horas. Ni más ni menos que sometido a un proceso de linchamiento mediático alentado por diversas organizaciones que dicen defender y rescatar valores contra diferentes formas de violencia, especialmente la de género.

Llama la atención que personas que persiguen tan noble causa se muestren tan animadas a sostener una persecución despiadada que no se detiene ni ante la sincera disculpa, ni ante el reconocimiento mortificado y ni siquiera ante la voluntad de emprender acciones concretas para remediar el error cometido.

Llama la atención que personas que enarbolan banderas de tanta solvencia moral estén demostrando que están dispuestas a comerse a los caníbales.

Porque ese es otro gran ejemplo de lo que están haciendo con la vida y la carrera de Cacho Castaña a partir de un desgraciado comentario que, vale aclararlo una y mil veces, de ninguna manera representa cabalmente, de manera literal, su verdadero sentimiento ante un delito aberrante como la violación.

Si consideran que Cacho Castaño se ha convertido en un caníbal, pues estas organizaciones demuestran su intención de comérselo. Y ya se sabe que a los caníbales no se los debe comer a riesgo de convertirse en uno de ellos.

No les importa el auténtico arrepentimiento ni mucho menos la voluntad de hacer lo necesario para aclarar el desgraciado episodio y, más aún, ofrecerse a dar testimonio de la manera en que se lo solicite.

No les importa que Cacho esté dispuesto a cualquier forma de probation mediática, aportando con su presencia en charlas o debates que sirvan para crear conciencia y reafirmar el compromiso contra cualquier forma de violencia de género.

El pez por la boca muere, dice el refrán pero en la vida real esto no debe ser así.

Cacho Castaña no debe morir por un importunio que salió de su boca y fue puesto en un contexto erróneo.

Cacho Castaña no es un pez al que haya que torturar retorciéndole el anzuelo clavado a partir de un frase desgraciada.

Someterlo a la tremenda depresión por la que atraviesa en estos momentos no pareciera ser el objetivo buscado para una persona que en ningún momento ha esquivado su responsabilidad.

Quizá no venga al caso querer explicar por qué Cacho dijo lo que dijo. Pero bien valdria la pena mirar en un contexto generacional donde este tipo de expresiones -equivocadas por cierto- no generaban lo que hoy generan.

Un contexto social que cambió. Que cambió para bien pero que ese cambio significó un aggiornamiento al que todos no pudieron llegar.

Humoristas de primer nivel discuten hoy estos temas y se preguntan si aquellas cosas con las que "antes" se bromeaba hoy resultan inconvenientes. Así es el tiempo en que vivimos, así marcha la vida y no se puede condenar al escarnio a aquel que no tiene el reflejo que debe tenerse.

El genial Alberto Olmedo sin dudas hay estaría en serios problemas, valga esto como accesoria reflexión.

Promover un mecanismo de escraches, hostigamientos y acciones hacia el descrédito con el fin de que no se realicen sus presentaciones artísticas es ir mucho más allá de cualquier forma lógica y honorable de reacción ante el exabrupto cometido.

Pretender que no pueda trabajar, pretender que su público lo abandone, transita mucho más allá de las intenciones que dicen tenerse.

El informe sobre la salud de Cacho Castaña es concluyente. Habla a las claras de un desmejoramiento que, teniendo en cuenta los antecedentes del paciente, muestra sin vueltas el peligro que corre su vida.

¿Debe morir Cacho Castaña porque a estas organizaciones no les alcanza con la disculpa más descarnada que pueda dársele?.

¿O acaso persiguen otro fin?.

Quiera Dios que la misma lucidez que los lleva a militar la causa en la que están comprometidos les permita ver la realidad entera, en toda su dimensión, donde en un rincón oscuro hay un hombre que ya no sabe qué hacer, qué dar, qué ofrecer para que se considere su más esencial condición: la de ser un humano que erró.

Firmado: Fernando Burlando.

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