Cannes volvió a aplaudir una historia de amor gay

Todd Haynes, director de Carol, deslumbró con una exquisita película desde lo narrativo, lo interpretativo y lo visual
Diego Batlle
(0)
18 de mayo de 2015  

CANNES.- Si bien dos películas presentadas en la Competencia Oficial (la húngara Son of Saul y la italiana Mia madre) ya habían sido recibidas con entusiasmo, la primera gran ovación de este año y el consenso crítico casi absoluto llegó con Carol, magnífica transposición de la controvertida y mítica novela de Patricia Highsmith sobre un amor entre dos mujeres (Cate Blanchett y Rooney Mara) dirigida por Todd Haynes.

Como suele ocurrir cuando un film recibe aquí tantos elogios, ya se empezó a hablar no sólo de posibles premios en el cierre del festival sino incluso de nominaciones al Oscar para las dos protagonistas y para el talentoso realizador de películas como I'm Not There (también con Blanchett) y Lejos del paraíso, otro melodrama sobre los represivos y conservadores años 50, que guarda bastante puntos en común con Carol.

Si el camino de la película de Haynes parece despejado y con destino de éxito, el del libro original resultó completamente distinto, ya que fue rechazado por sus editores por su temática lésbica (y con un final feliz que era inconcebible en aquellos tiempos de discriminación a las minorías sexuales). Finalmente se publicó en 1952 con otro título ( El precio de la sal) y firmado con el seudónimo de Claire Morgan. Si bien fue un suceso de ventas entre la comunidad gay de la época, no se hicieron reimpresiones. Recién en 1989 se editó como Carol y con el verdadero nombre de su autora, que escribió un prólogo explicando los hechos.

La historia, ambientada en la Nueva York de principios de los años 50, describe los distintos puntos de vista de Therese Belivet (Mara), empleada del sector de juguetería de un shopping de Manhattan, y de Carol Aird (Blanchett), una distinguida mujer de clase alta y madre de una pequeña niña, pero inmersa en un matrimonio que aborrece. Cuando el marido (Kyle Chandler) se sospecha de la relación entre ellas, contrata a un detective privado y, con las pruebas en la mano, inicia un ataque judicial para quedarse con la custodia de la hija y desacreditar a su esposa, mientras las dos amantes se lanzan juntas a la carretera.

En su tercera participación en Cannes (en 1995 presentó A salvo en la Quincena de Realizadores y en 1998 trajo Velvet Goldmine a la Competencia), Haynes construye un film exquisito desde la narración, desde el trabajo interpretativo y, sobre todo, desde lo visual, con muchas imágenes reflejadas en ventanas y espejos (en la línea del cine de Wong Kar-wai) que le otorgan una textura y dimensión estética muy particular: "Filmamos en Súper 16mm porque con el director de fotografía Ed Lachman queríamos conseguir una textura diferente a la del digital para que se sintieran las huellas de un dedo en un vidrio, para que se pudiera vivir una experiencia óptica muy profunda. Las fotos de Vivian Maier también fueron una importante fuente de inspiración", indicó Haynes.

El film -que en principio tiene fecha de estreno prevista en la Argentina para el 16 de julio- demandó más de 15 años de trabajo para la célebre productora Christine Vachon y generó no poco revuelo no sólo por las fuertes escenas eróticas entre Blanchett y Mara sino también por las declaraciones que la actriz australiana ganadora del Oscar por Blue Jasmine había hecho hacía pocos días a la revista Variety. En la conferencia de prensa, Blanchett aclaró el concepto y desmintió entre risas a la publicación: "Me preguntaron si había tenido relaciones con mujeres y dije que sí ¿Sexuales? No. Pero esa segunda parte parece que nunca llegó a imprimirse. De todas formas, en pleno 2015, ¿a quién puede importarle?"

Sobre los desnudos en el film, Blanchett indicó que "es como volver a ser un bebé y que todos te miren sin ropa (risas). Es un poco incómodo, pero para mí fue igual que hacer una escena con un hombre, tengo mucho respeto y admiración por Rooney". Mara, en cambio, fue mucho más directa: "Yo aparezco desnuda muy seguido en pantalla, así que no fue nada raro para mí: una linda experiencia". En este sentido, Carol parece seguir los pasos de La vida de Adèle, el film de Abdellatif Kechiche que también generó bastante controversia por sus explícitas escenas de amor lésbico y, luego, terminó ganando nada menos que la Palma de Oro hace apenas dos años ¿Se repetirá la historia?

La actriz de El aviador y El curioso caso de Benjamin Button dijo que "cuando trabajás con directores como Martin Scorsese o David Fincher tenés que dar todo y estar preparada para entrar en sus mundos. Yo leí todas las novelas eróticas de esa época para entender a la comunidad lésbica, su aislamiento, su atmósfera. En ese sentido, el trabajo con Haynes fue un regalo por lo generoso y colaborativo".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.