Cerca de Hollywood, pero con estilo propio

Natalia Trzenko
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28 de abril de 2004  

Al verlo, es casi imposible adivinar que Adam Sandler es uno de los comediantes, productores y actores más exitosos de Hollywood. El muchacho nacido en 1966 en Brooklyn (Nueva York) tiene un aspecto común, poco agraciado, que le ha servido para transformarse de un miembro más del elenco de "Saturday Night Live" en uno de los hombres más reconocidos del mundo del espectáculo. Claro que su fama no siempre se traduce bien fuera de los Estados Unidos, donde logró, interpretando a un puñado de personajes definitivamente perdedores, que su nombre funcione como un imán para los espectadores. Aunque los críticos se dediquen a destruirlo. De hecho, cada uno de sus personajes, de "Billy Madison" en adelante -con la excepción del brillante film de Paul Thomas Anderson, "Embriagado de amor"-, fue calificado con adjetivos como "idiota", "inmaduro" y "egoísta", entre otros.

Romance

En "Como si fuera la primera vez", la comedia romántica que se estrenará mañana en Buenos Aires, volvieron a la carga. Pero no importa. Porque el muchacho de Brooklyn sigue adelante, armando sus películas rodeado de sus amigos y hasta de sus perros. En su página de Internet figuran las canciones que le dedicó al perro Meatball ("albóndiga"), que protagonizó junto a su dueño "Little Nicky, el hijo del diablo" y que falleció hace pocos meses. Las melodías creadas por Sandler son tan famosas en los Estados Unidos como sus films, gracias a su inventiva con las letras y esa vocecita suave que crece hasta transformarse en grito primal. El mismo recorrido que hacen sus personajes en "El aguador", "Locos de ira" y "Un papá genial", entre otras comedias que protagonizó y produjo.

Insensibles y machistas

¿Qué tiene de encantador este hombre que suele interpretar a muchachos insensibles, machistas, inconscientes y vagos incurables? Quizás eso mismo. Su incorrección política es refrescante en un universo cinematográfico delineado por el anodino Hollywood.

¿En qué otro grupo de películas -sin contar la obra de los escatológicos hermanos Farrelly- la burla despiadada está dirigida a cualquier grupo que se ponga enfrente y termina siendo, en realidad, una aceptación de las diferencias honesta y hasta tierna? Después de todo, los "héroes" de Sandler suelen ser hombres iletrados, irrespetuosos, algo tontos e influibles que, gracias a sus amigos y su fuerza de voluntad, se quedan con la chica y logran borrarse, aunque sea por un rato, el mote de eternos perdedores.

Como en aquella pequeña gran película que reconstruía los años 80 en toda su cuestionable estética, "La mejor de mis bodas", en "Como si fuera la primera vez" el objeto de deseo de Sandler es Drew Barrymore ("Los ángeles de Charlie") y, como en aquella oportunidad, el dúo funciona de maravillas.

El tempo de la comedia de Barrymore, que aquí interpreta a Lucy, una mujer que a causa de un accidente perdió la memoria a corto plazo y que cree que todos los días son el día del choque, encaja a la perfección con el de Sandler, que se hace cargo de Henry, un veterinario perdidamente enamorado de la chica que no logrará recordarlo al día siguiente.

Dirigido por Peter Segal ("Locos de ira"), este film no tiene la calidad de "La herencia del señor Deeds" (que aquí se estrenó directamente en video), pero cuenta con mucha más química que la que generaba Winona Ryder en su primer papel después del escándalo que casi la lleva a la cárcel.

Rodeado de sus amigos de siempre, Rob Schneider, otro graduado de "Saturday Night Live", Blake Clark y Allen Covert, Sandler viajó a Hawai, donde fue filmada la película, para contar una historia de amor donde el personaje central no es el más bonito ni el más simpático y puede que no se destaque por su perfil perfecto, pero ciertamente aporta un aire refrescante a las comedias norteamericanas que muchas veces olvidan que, en la vida y en el cine, no siempre el lindo se queda con la chica. A veces, sólo a veces, ese narigón algo tímido compone una tonta canción de amor y la historia es otra.

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