Cinco películas para despedir el verano

Con el calor como protagonista
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25 de febrero de 2015  • 11:53

Otra semana del conocido calor húmedo porteño, ¿será la última del verano? Mientras tanto, van cinco películas en las que el calor es protagonista.

Una de las mejores películas de Spike Lee, una película fundamental de los ochenta, una película sobre una pizzería, sobre tensiones raciales, y sobre un día de muchísimo calor en Nueva York (otra ciudad de calor húmedo). Haz lo correcto (es decir Do the Right Thing), imperdible si hablamos de calor sofocante -de ese que hace que toda explosión esté más cerca- y también imperdible si hablamos de cine:

Y ahora a la otra costa de Estados Unidos, a Los Ángeles, a otro día de verano muy caliente, en el que un hombre explota por diversos motivos. Sí, la muy citada película dirigida por Joel Schumacher y protagonizada por Michael Douglas y Robert Duvall: Un día de furia (Falling Down). Esta película sería muy difícil de imaginar en una ciudad fría y en invierno: la explosión es evidentemente ayudada por el calor:

Verano y nada mejor que refrescarse en el mar. Con ese punto de partida, y un animal fuerte, feroz y malvado, Steven Spielberg hizo una de sus obras maestras. Obviamente hablamos de Tiburón (Jaws, 1975), una película que modificó los veranos del lugar en donde se filmó, Martha’s Vineyard, en donde se triplicó el turismo y -algunos dicen- la gente empezó a meterse al agua con mayor desconfianza.

Una película caliente, con clima caliente y gente caliente. Una película que se presentaba como "un noir para los noventa", con Don Johnson en pose ultra ganadora, Virginia Madsen quizás nunca tan sexy y nada menos que Jennifer Connelly quizás nunca tan linda. Y encima es una muy buena película. La dirigió Dennis Hopper y se llamó The Hot Spot, aquí fue -adecuadamente- Zona caliente:

Para soportar el calor siempre se recomienda estar hidratado. Se puede generar rápidamente una sensación sofocante si falta el agua. El agua es un tema recurrente en la obra del director taiwanés -aunque nacido en Malasia- Tsai Ming-liang, y la falta de agua es el fondo de La nube errante (en inglés The Wayward Cloud, en el original Tian bian yi duo yun). No hay agua pero hay sandías y mucho sexo en esta película tan desquiciada como brillante, y musical y colorida, de uno de los autores clave del cine contemporáneo.

Por Javier Porta Fouz

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