Argentinos que se hacen notar

Comentarios favorables en la crítica francesa respecto de sus realizaciones
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17 de mayo de 2003  

Entre las sorpresas que depara este 56° Festival de Cannes aparece Juan Solanas -hijo del prestigioso director argentino Fernando "Pino" Solanas- que, a los 36 años, presenta en la competencia oficial de cortometrajes su film "L´homme sans tte" ("El hombre sin cabeza").

Juan Solanas nació en Buenos Aires en 1976, con apenas 10 años viajó a Francia acompañando el exilio forzoso de su padre, pero a diferencia de éste decidió radicarse definitivamente en París. Casi como un mandato familiar, se aventuró en la realización y ahora llega al máximo foro del cine mundial con un complejo trabajo que ya está dando mucho que hablar.

"El hombre sin cabeza" es, según el joven Solanas, "una suerte de integración de mis dos orígenes. Yo soy profundamente argentino, pero mi cultura es la francesa. Me dicen que mi film es una fábula poética sobre la apariencia influida por el surrealismo latinoamericano y yo no reniego de esa filiación. Extraño la Argentina, pero yo vivo en París".

La película -cuyo guión Solanas escribió velozmente en mayo de 1999- transcurre en un paisaje industrial con el mar de fondo y se centra en la historia del hombre descabezado del título (Alain Hocine), que quiere conseguir una cabeza para seducir a una mujer. Hay también un fotógrafo, hay un fondo de música de jazz y hasta un delirante baile del protagonista en un film de estética y tono muy particulares.

En diálogo con la revista Le Film Français, Solanas indicó que este ambicioso proyecto se filmó en diciembre de 2000 gracias al apoyo de coproductoras como Onyx Films y La Maison, con las que está preparando su primer largometraje, titulado "Aire".

La participación en Cannes le abre a Solanas muchas puertas. "Es una recompensa para todas las grandes prestatarias de la industria francesa que participaron del proyecto. Esta película sólo se pudo hacer porque Francia tiene una industria fuerte."

Críticas positivas

Mientras Alejandro Chomski ya está en Cannes acompañando las primeras proyecciones de su film "Hoy y mañana" en el inabarcable mercado (la presentación en la sección oficial "Un certain régard" sólo se producirá sobre el final del festival), la delegación argentina se sigue incrementando. Tras su agitado paso por la Croisette con "La cruz del sur", Pablo Reyero disfrutó ayer de una jornada un poco más tranquila leyendo las elogiosas críticas que se publicaron en los medios internacionales.

La más entusiasta fue la que Samuel Blumenfeld escribió en el muy influyente diario Le Monde. Tras compararla en algunos aspectos con "Nueve reinas", de Fabián Bielinsky, el crítico destaca que "cuando busca su territorio, en este caso una estación de tren en desuso construida por los militares argentinos en 1976, encuentra su verdadera dimensión y esta frenética road-movie se transforma en una melancólica reflexión sobre el legado de la dictadura, sobre la dificultad de ser padre, de ser hijo, de ser homosexual y simplemente de ser un hombre".

Por su parte, Didiero Peron, del diario Libération, cuestiona algunos aspectos del guión, pero compara a "La cruz del sur" con las novelas de Jim Thompson y con el film "Simplemente sangre", de los hermanos Coen. Además, elogia a los "excelentes" actores de Reyero y la lograda elección de las locaciones en la costa atlántica argentina.

La revista Variety también le dedica una amplia crítica en la página 6 de su edición de ayer: Deborah Young -una especialista en nuevo cine latinoamericano- indica que "este drama oscuro logra momentos de gran tensión aunque fuera del circuito de festivales, donde las películas argentinas están especialmente calientes; encontrar audiencias le será todo un desafío".

Al igual que sus colegas franceses, Young destaca el trabajo de los intérpretes: "En muchos sentidos, éste es un film de actores y al intenso elenco se le da el suficiente espacio para expresar su furia y su cruda emoción".

Cine y buen humor

Gran camaradería campea entre las figuras invitadas. Ayer André Téchiné presentó "Los extraviados", un poco más que cine prolijo. Y se vio "A las cinco de la tarde", de la iraní Samira Makhmalbaf, que cuenta la historia de una joven afgana.

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