Babenco festeja en la cima

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4 de mayo de 2003  

SAN PABLO.- "¡Estamos vendiendo más entradas que James Bond!", grita en inglés, eufórico, el director argentino nacionalizado brasileño Héctor Babenco para alguien del otro lado de la línea localizado en Manhattan.

Cuando corta, Babenco, de 55 años, continúa la entrevista con LA NACION. El motivo de su euforia se llama "Carandirú", su octavo largometraje, lanzado en Brasil hace tres semanas y que se convirtió en la película brasileña más vista de todos los tiempos en un estreno. La vieron 468.000 personas en el fin de semana que se lanzó y ya fue seleccionada para competir por la Palma de Oro en Cannes. Será estrenada en la Argentina sólo en el segundo semestre del año.

"Carandirú" es una serie de historias ocurridas en la cárcel paulista homónima, y entre ellas la historia del episodio que la hizo famosa en el mundo: la masacre de 111 presos cometida por la policía militar para contener un motín. El responsable de esa matanza fue condenado el año pasado a 650 años de prisión. La cárcel, que fue demolida en 2001, alojaba a 7500 presos.

La película está basada en el libro "Estacao Carandirú", del médico y escritor Drauzio Varella, que durante varios años realizó un trabajo voluntario para contener una epidemia de sida en la cárcel. Varella fue, además, el médico oncologista que trató durante 14 años el cáncer linfático que dejó a Babenco al borde de la muerte. Babenco, al final, se salvó. "Un día descubrí que no me había muerto", comentó, y fue entonces que decidió lanzarse de lleno a este proyecto.

El libro, compuesto por decenas de historias recogidas por Varella en la cárcel, sin tomar partido por los presos o por el sistema, estuvo 140 semanas en la lista de los libros más vendidos de Brasil. Escrito con una prosa maravillosa, ya es un best seller de 400.000 ejemplares.

"Carandirú" costó 4 millones de dólares, todo un récord para la industria brasileña. Recaudó más de un millón de dólares en la primera semana de exhibición, que está siendo proyectada en 260 salas simultáneamente. Parte de la película fue filmada en la propia cárcel, cuando ya estaba desocupada para ser demolida. Llegaron a ser contratados 8000 extras.

Vestido informalmente, calzando unas botitas All Star, el cineasta argentino-brasileño, que se autodeclara "el más brasileño de todos los directores", recibió a LA NACION para una entrevista extensa que será reproducida en una próxima edición de la LA NACION Revista.

Volver a dirigir

Babenco nació en la Capital Federal en 1948. Se instaló en Brasil en 1969 y, sin nunca haber estudiado cine, dirigió en 1975, a los 28 años, "O Rei da Noite". Más tarde filmó "Lucio Flavio, o passageiro da agonia", vista por 5,4 millones de personas, que se convirtió en una de las películas brasileñas con más entradas vendidas en todos los tiempos. Su éxito internacional llegó en 1981 con "Pixote, a lei do mais fraco", que la Sociedad Nacional de Críticos de Cine de los Estados Unidos consideró mejor película de aquel año. Dirigió en 1984 "El beso de la mujer araña", que fue nominada a cuatro Oscar -William Hurt ganó el de mejor actor-. Los Oscar le permitieron tener acceso a actores como Jack Nicholson y Meryl Streep, a quienes dirigió en "Ironweed". En el 90 dirigió "Jugando en los campos del Señor", con Tom Berenger y Daryl Hannah.

Por causa de su enfermedad, sólo volvió a dirigir en 1998. "Corazón iluminado", la que supuestamente iba a ser su última película, una autobiografía filmada en la Argentina, tuvo la participación del escritor Ricardo Piglia en el guión. A pesar de que fue su película con menos éxito de público, lo que molesta a Babenco profundamente, él dice que es su preferida.

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