Calidez, emoción y amor a la naturaleza

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29 de noviembre de 2007  

Hunabkú (Argentina/2007). Dirección: Pablo César. Con Raúl Taibo, Florencia Raggi, Tahiel Arévalo, Boy Olmi, Mauro Mori César y otros. Guión: Jerónimo Toubes, basado en una idea de Pablo César. Fotografía: Abel Peñalba. Música: Héctor Magni. Presentada por Miguel César Producciones. Hablada en español. Duración: 100 minutos. Calificación: apta para todo público.

Nuestra opinión: buena

La filmografía de Pablo César siempre giró alrededor de una temática en la que imperaban la magia, la mitología y los más extraños modos de vida de personajes apartados de lo simple y de lo cotidiano. Con Hunabkú decidió cambiar su estilo narrativo para, finalmente, trasladarlo a una historia realista en la que un matrimonio (Raúl Taibo y Florencia Raggi) y el hijo de ambos (Tahiel Arévalo), un adolescente introvertido y fantasioso, deciden dejar Buenos Aires para trasladarse a la Patagonia, lugar en que el hombre encontrará mejores condiciones laborales. Allí, en una casa de madera ubicada frente al glaciar Perito Moreno, esta familia tendrá su nuevo hogar.

Rápidamente, Lucas, el hijo, se dejará conquistar por la magia de ese incomparable paisaje y recorrerá la superficie helada en busca de respuestas a sus múltiples enigmas. Sus padres son incapaces de escuchar sus palabras teñidas de incógnitas y de misteriosos elementos surgidos de ese espacio de ensueño. Lucas, por su parte, se deja transportar, con la guía de una especie de gurú, hacia elementos casi incomprensibles que generan innumerables preguntas y respuestas, frente a secretos milenarios y a momentos en los que todo el glaciar parece convertirse en una maravilla a la que Lucas pretende desentrañar entre afiebradas situaciones y la ensoñación de una realidad siempre inesperada.

Hermosas postales

El cineasta, autor de obras como La sagrada familia, A frodita, Unicornio, Fuego gris y Sangre , entre otras, narró esta trama con habilidad y sencillez, y siguió el recorrido de ese adolescente -muy buen trabajo de Tahiel Arévalo- siempre dispuesto a indagar en los secretos que le imponen la naturaleza y las antiguas fábulas de su entorno. Pero más allá de este guión por momentos repetitivo y con algunos personajes poco creíbles -el caso del gurú que compone Boy Olmi-, el film deja de lado la pretensión que podía ostentar una historia familiar conflictuada para insertarse en la magia de su pequeño protagonista y para mostrar, como hermosas tarjetas postales, la geografía de uno de los lugares más bellos de la Argentina.

Si bien el realizador no logró una película acabada a la perfección, Hunabkú representa una saludable vuelta de tuerca en la obra de César, en la que apuesta con calidez y emoción a una temática que interesa, fundamentalmente, por su amor a la naturaleza y por la indudable emoción que, a veces resentida por situaciones algo rebuscadas, alcanza, sin embargo, la simplicidad necesaria para interesar al público.

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