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De estrella de rock a cazador de nazis

Sean Penn es el protagonista de This Must Be The Place del director italiano Paolo Sorrentino
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21 de mayo de 2011  

CANNES.- Dos actores estadounidenses dirigidos por cineastas europeos fueron las principales figuras de la penúltima jornada de la competencia oficial (faltan presentarse hoy dos películas y mañana se entregarán los premios). En efecto, Sean Penn fue la gran atracción de ayer en el papel de un viejo rockero convertido en un cazador de nazis en This Must Be The Place , del italiano Paolo Sorrentino; mientras que Ryan Gosling también despertó suspiros femeninos durante la presentación de Drive , thriller sobre un doble de riesgo envuelto en negocios de la mafia que rodó en Los Angeles el danés Nicolas Winding Refn.

La respuesta que obtuvo This Must Be The Place no fue demasiado entusiasta, por lo menos, entre los periodistas acreditados. Penn se arriesga mucho con su caracterización de Chayanne, un cincuentón, deprimido y ya casi retirado del negocio de rock ("he ganado toneladas de dinero con canciones depresivas para adolescentes", sostiene) con un look dark que remite a Robert Smith, líder del grupo The Cure.

El protagonista -casado en la ficción con Frances McDormand- vive recluido en su mansión de Dublin hasta que recibe la noticia de la muerte de su padre, con quien no se hablaba desde hacía mucho tiempo. Cuando viaja a Nueva York, se entera de que el recién fallecido estaba obsesionado por capturar a un jerarca nazi con pasado en Auschwitz. Así, a bordo de una camioneta, saldrá a recorrer buena parte del territorio norteamericano en busca de venganza. Lo que sigue es una típica road-movie por pueblos, moteles y bares.

Tragicómico

Sorrentino -que ya había estado en la sección principal con Le conseguenze dell'amore (2004), L'amico di familia (2006) e Il divo ( biopic sobre Giulio Andreotti premiada aquí en 2008)- propone un tono tragicómico y ampuloso, en el que vuelve a regodearse con el patetismo de sus personajes. Lo mejor es una larga secuencia musical en un único plano-secuencia con David Byrne (coautor de la banda sonora con Will Oldham) tocando en vivo ante un Chayanne en lágrimas.

El proyecto surgió en 2008 cuando Penn -presidente del jurado- se le acercó a Sorrentino, y le dijo: "Trabajemos juntos cuando quieras, donde quieras y en lo que quieras". "Un año más tarde -agregó el actor, que también apareció hace unos días en The Tree of Life , de Terrence Malick-, recibí este guión y no lo dudé. Paolo tiene manos mágicas cuando filma."

Con bastantes más aplausos fue recibida Drive , otra selección audaz del festival, ya que se trata de un producto con espíritu de clase B sobre persecuciones automovilísticas, robos con armas, gánsteres despiadados (Ron Perlman y Albert Brooks) y una melodramática historia de amor entre una joven madre (Carey Mulligan) y el protagonista (Gosling), experto en arreglar y conducir coches, que, en principio, se gana la vida como doble de riesgo en rodajes de películas, pero que terminará involucrado en negocios sucios.

El danés Refn ( Bronson , Valhalla Rising , Pusher ) ratifica su talento como narrador dentro del cine de género y se permite todo tipo de excesos (con varias escenas de violencia gore ) y de clichés, que remiten a la producción de los años 70 y 80, al punto de que se trata, prácticamente, de una remake y de un homenaje a The Driver (1978), de Walter Hill. La joven cinefilia presente aplaudió no sólo con los créditos finales, sino también varias veces durante la proyección.

PREMIAN LAS ACACIAS

CANNES.- Las Acacias, ópera prima del argentino Pablo Giorgelli, ganó tres distinciones en el cierre de la Semana de la Crítica: el de la asociación de distribuidores independientes Acid/Ccas, el de la Crítica Joven y el Rails D'Or. Esta sección paralela -dedicada a primeras y segundas películas- tuvo como gran vencedora a Take Shelter, del estadounidense Jeff Nichols (de quien en la Argentina se estrenó Shotgun Stories).

El paso de Las Acacias por Cannes fue inmejorable: antes de obtener los galardones, consiguió reseñas muy entusiastas en prestigiosos e influyentes medios como Variety, Screen y Libération; y fue vendida a la compañía Bodega Films para su estreno comercial en Francia.

En diálogo con La Nacion, Giorgelli y uno de los productores del film, el reconocido director Ariel Rotter, expresaron su satisfacción: "La sensación del día después es muy gratificante, hace casi cinco años que empezamos a trabajar juntos en este proyecto a partir de la amistad que nos une. Ya estábamos orgullosos con la selección para Cannes, pero lo que vino después fue impresionante, hubo una fuerte conexión emocional y física de la gente con la película. Los premios fueron una cereza impensada, pero la principal alegría fue ver los rostros sonrientes y emocionados de quienes salían de cada función".

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