El cine francés triunfa sobre Hollywood

Francia es el único país que históricamente ha podido resistir la invasión de las películas norteamericanas
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31 de diciembre de 2001  

"Este ha sido un año extraordinario, el del reencuentro definitivo entre el cine francés y su público, el de la victoria abrumadora sobre las películas estadounidenses."

La exultante frase que el director Alain Corneau, de "Todas las mañanas del mundo", le dijo a LA NACION, como parte de la delegación gala que acudió al reciente Festival de La Habana, sintetiza el espíritu que existe en estos días en el único país que históricamente ha podido resistir la invasión de Hollywood.

Aunque las cifras finales se conocerán en las primeras semanas del año próximo, las estadísticas de 2001 son las más espectaculares de todos los tiempos: las películas francesas acumularon casi el 50 por ciento del total de entradas vendidas en las salas de su país, superando claramente a los films norteamericanos.

Cifras elocuentes

Durante 2000, los largometrajes locales sólo habían conseguido el favor del 27 por ciento del público, frente al 68 por ciento obtenido por los títulos estadounidenses y apenas un 5 por ciento para los provenientes del resto del mundo.

Además, en términos generales, este año se vendieron 190 millones de entradas contra los casi 150 millones comercializados la temporada anterior.

"Varios productores, como Luc Besson, financian proyectos comerciales, muchas veces en inglés y con historias similares a las de Hollywood, pero si bien ésa no es mi apuesta artística, es cierto que son las que mejor compiten contra ellos y muchas veces hasta los superan", explicó Corneau, uno de los máximos exponentes del cine-noir francés.

Pero el cine galo no sólo consiguió un triunfo en el territorio local con millonarios éxitos de taquilla como "Amelie", "La verité si je mens 2", "Pacte avec les loups", "El placard", "15 aôut", "Yamakasi", "Belphégor", "Tanguy" o "Un crime au paradis", ya que también conquistó una porción interesante en el otrora inexpugnable mercado estadounidense. Gracias a la excelente repercusión obtenida por las apuntadas "Amelie" (máxima favorita al Oscar extranjero) y "El placard", y la buena respuesta conseguida por otros films, como "Harry, un amigo que te quiere bien" y "Bajo la arena", la producción francesa recaudó este año 30 millones de dólares en las salas norteamericanos frente a los escasos 6,8 millones que había embolsado en 2000.

En medio de esta bonanza se reabrió en los últimos días el debate respecto de la denominada "excepción cultural" que rige en Francia desde 1993 y tiene vigencia hasta 2004. Se trata de un acuerdo por el cual se excluye a las industrias culturales de los tratados de libre comercio existentes y apoya la producción audiovisual a través de un complejo andamiaje de subsidios estatales, regulaciones impositivas y una obligación para las televisoras locales de invertir 140 millones de dólares anuales en la compra de films galos y de exhibir por lo menos un 40 por ciento de materiales de ese origen.

En polémicas declaraciones al diario Libération, Jean-Marie Messier -máximo responsable del emporio Vivendi Universal, que controla, por ejemplo, al poderoso Canal Plus- dijo que "la excepción cultural está muerta", provocando la inmediata reacción de artistas y funcionarios franceses que consideran esa normativa como la única barrera posible frente a la invasión hollywoodense.

El apoyo del gobierno

Mientras la ministra de Cultura, Catherine Tasca, aseguró que no piensa modificar la actual legislación del área, y tanto los socialistas como los conservadores ratificaron esa decisión en sus actuales plataformas preelectorales, Messier ratificó su afirmación, elogió la globalización y aseguró que su holding será un actor importante tanto en el mercado de Estados Unidos como en el de Francia.

Mientras tanto, en la Argentina el cine francés también sigue recuperando terreno: este año se estrenaron comercialmente 22 largometrajes (muchos de ellos con excelente respuesta de público) y para la temporada que se avecina ya hay una catarata de films adquiridos, entre los que figuran los nuevos trabajos de prestigiosos directores, como Eric Rohmer, Jean-Luc Godard, Jacques Rivette, Franois Ozon, Patrice Leconte, Agnés Varda, Marion Vernoux, Etienne Chatiliez y Patrice Chéreau. Para todos los gustos.

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