El festival de Venecia contraataca

Fernando López
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27 de mayo de 2003  

Todavía no se han apagado los ecos de la reciente edición del Festival de Cine de Cannes y ya empieza a hablarse de lo que sucederá en Venecia. La muestra fílmica más antigua del mundo no olvida que en un tiempo gozó de un prestigio y una influencia equiparables y aun superiores al certamen de la Costa Azul y no cede en su intento de recuperarlos.

El cinéfilo ya está al tanto de la rivalidad que conduce a los festivales a batallar por obtener el mejor material, o por lo menos el que viene firmado por los artistas más consolidados o por los cineastas de las jóvenes generaciones que han dado que hablar por su originalidad o su voluntad de renovación. A esa clásica pugna acaba de sumarse otra, tras la criticada decisión del Festival de Montreal de adelantar la fecha de su realización de modo que se superpondrá con la Mostra veneciana y en parte también con el certamen de Toronto.

El alemán Moritz de Hadeln, actual responsable de Venecia, quiso restarle importancia a esa competencia directa al señalar que son sólo cuatro o cinco los festivales importantes que es necesario coordinar, "y Montreal no está entre ellos", pero para disipar dudas, aprovechó la gran asamblea reunida en Cannes para anticipar algunos de los probables títulos que competirán en septiembre por el próximo León de Oro. Y no se quedó corto, aunque fue prudente y habló de "tratativas" y no de títulos confirmados por la sencilla razón de que aún no se sabe si varios de ellos estarán listos en septiembre para su proyección. Algunos serían los que debieron desistir de Cannes precisamente por esa razón: "Kill Bill", de Quentin Tarantino; "Intolerable cruelty", de los hermanos Coen, o "In the cut", de Jane Campion. A ellos podrían sumarse "Saraband", de Ingmar Bergman; "The Company", de Robert Altman; "2046", de Wong Kar-wai; "Master and Commander", de Peter Weir; "Cantando dietro i paraventi", de Ermanno Olmi, y "Matchstick Men", de Ridley Scott.

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Pero de Hadeln aspira a más, a pesar de que ha visto reducido su presupuesto para la Mostra y deberá redoblar este año el apoyo de los sponsors. Seguramente porque quiere celebrar con todo la edición número 60, ha puesto también en danza los nombres de Bertolucci, Angelopoulos, Bellochio, Kusturica y Jacques Rivette. Conviene recordar que la primera Exposición Internacional de Arte Cinematográfico (así se llamó en sus primeros años) se realizó en 1932, pero sólo llega ahora a su sexagésima edición por haber sufrido interrupciones, una de ellas (de 1943 a 1946) debida a la guerra.

Y no está de más rescatar algunos datos de aquella primera manifestación, que tuvo su inauguración el 6 de agosto en la terraza del Hotel Excelsior. Por ejemplo, que en el comité de honor figuraba Louis Lumiére; que participaron veinticinco films de sólo siete naciones; que fue un film de Rouben Mamoulian ("Dr Jekyll & Mr. Hyde") el primero que se proyectó, y que llamó la atención de la prensa internacional que los films se proyectaran en su lengua original, sin limitaciones de metraje y sin censura, en plena época fascista. Tanto que figuraban en el programa dos films soviéticos y uno del francés René Clair ("Para nosotros, la libertad"), cuyas obras no se autorizaban por entonces en Italia. Y aunque no hubo premios -el primer León de San Marcos, después convertido en León de Oro, sólo se adjudicó en 1934- se distribuyeron diplomas de honor, y uno de ellos fue a las manos del inolvidable cineasta francés.

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