El indestructible Jack Ryan

El agente secreto creado por Tom Clancy vuelve en un film dirigido por Kenneth Branagh
Marcelo Stiletano
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21 de enero de 2014  

El objeto más preciado de Hollywood es un juguete a repetición que se coloca sobre el tablero y se pone en movimiento con reglas invariables. La primera consiste en hacer un permanente inventario de los títulos, los personajes, las tramas y los rituales de mayor repercusión. Siempre habrá un momento oportuno para recuperar alguno de ellos y darle la oportunidad de tener otra vida en la pantalla.

Esa vuelta al éxito previo, imaginando que podría convertirse por arte de magia (la magia del cine) también en éxito futuro, suele tener otra característica. Al recuperar una idea, un nombre o una historia del pasado hay que empezar a contar todo de nuevo. Pasó muchas veces en los últimos años y sobran ejemplos con nombre y apellido para comprobarlo: varios superhéroes de nota (Batman, Superman, el Hombre Araña), James Bond, James Kirk y el Sr. Spock.

Pasa lo mismo con Jack Ryan, el espía perfecto y hombre clave de la CIA, cuyo regreso al cine después de 12 años de ausencia no pudo ser disfrutado por su creador literario. Tom Clancy falleció el 13 de octubre pasado, a los 66 años.

Como ocurrió con las películas de 007, que en un momento dejaron de ser adaptaciones directas de las novelas de Ian Fleming, esta vuelta de Ryan a la pantalla grande es la primera que no toma estrictamente como referencia un texto de Clancy. En vez de la clásica leyenda de los títulos "basada en la novela..." aparece otra que dice: "Basada en los personajes creados por...".

Lo que no se pierde es la esencia. Ryan es un agente superdotado que cumple misiones confidenciales y complicadísimas al servicio del gobierno de los Estados Unidos en una atmósfera que siempre, más allá de las circunstancias de tiempo y espacio, están marcadas por el espíritu de la Guerra Fría y las conspiraciones internacionales que amenazan la seguridad nacional de aquel país.

En pocas palabras, quien vuelve es un héroe en los términos patrióticos definidos por Hollywood. Alguien que conserva la letra y el espíritu del compromiso que le conocemos desde los tiempos de su debut en 1984, con la exitosísima La caza del Octubre Rojo, pero que en el nuevo contexto del relanzamiento se adapta a una realidad marcada por las secuelas del atentado del 11 de septiembre de 2001 y las sucesivas guerras libradas por los Estados Unidos en Afganistán, Irak y otras regiones calientes del planeta.

"Jack es un héroe diferente a los demás. Es inteligente, muy preparado y consciente de todo lo que lo rodea. Pero cuando le toca enfrentar situaciones de peligro muchas veces no sabe cómo reaccionar en el momento. Lo que más me importa de Ryan, sin embargo, es su decencia y su integridad. Siempre hace lo correcto", dice Chris Pine, que después de darle vida desde sus comienzos al capitán James T. Kirk, el gran héroe de Viaje a las estrellas, ahora hace lo propio con el personaje de Clancy.

Lo que describe Código sombra: Jack Ryan, cuyo estreno anuncia UIP para el próximo jueves, no es otra cosa que el origen del personaje, alguien que decide incorporarse a las Fuerzas Armadas luego del 11-S, que presta servicio en Afganistán y que, de vuelta en su país, trabaja a la vista de todos como experto broker y analista financiero en Wall Street, pero a la vez, en reserva, como un agente encubierto de la CIA, reclutado por un veterano hombre de esa organización (el gran Kevin Costner).

"Ryan es un economista recibido en la universidad más prestigiosa de Londres y que regresa a los Estados Unidos para hacer fortuna en el sector privado. Pero en un momento se ve impulsado a elegir algo completamente diferente. Eso fue lo que más me atrajo del papel", explica Pine.

La trama del film envuelve a Ryan en una lucha sin cuartel con enemigos llegados desde Rusia y una combinación (muy actual, según los responsables del film) entre cuestiones estratégicas, amenazas terroristas y las derivaciones de la crisis financiera internacional que aún hoy sufre el mundo. Al muy británico Kenneth Branagh, actor de orígenes shakespearianos y reciente contacto con el mundo de los superhéroes a través de Thor, le toca dirigir el film y reservarse uno de los papeles clave, el de un rico y enigmático hombre de negocios de Moscú.

"En el mundo clásico –dijo Branagh hace poco a Los Angeles Times–, nunca se me ocurriría hacer un Hamlet a menos que disponga realmente de un Hamlet. Y como la personalidad del actor es clave en todo esto, quise construir a Jack Ryan desde los cimientos alrededor de Chris Pine, alguien que estuvo dispuesto desde el comienzo a hacerse dueño del personaje."

En línea con lo que podría pensar el broker Jack Ryan, lo que más interesa a primera vista en Hollywood es reverdecer un nombre que generó con sus cuatro films anteriores (ver recuadro) casi 800 millones de dólares en la taquilla global. En los términos que le hubiesen gustado a Tom Clancy, este regreso coloca en el mundo de estos días al Jack Ryan de siempre. Un hombre con una misión, una bandera y unos cuantos enemigos.

Los diferentes rostros de un personaje redituable

Desde una perspectiva casi geopolítica, el nuevo film de Jack Ryan dialoga a la distancia con la primera aventura cinematográfica del personaje. En La caza del Octubre Rojo (1984), el Ryan interpretado por Alec Baldwin se enfrentaba al capitán de un submarino nuclear ruso (un memorable Sean Connery) resuelto a llevar la nave hacia las costas de Estados Unidos y provocar allí el estallido de una conflagración de efectos impredecibles.

En 1992, Ryan regresó al cine con el rostro de Harrison Ford con Juegos de patriotas. La aventura lo lleva a Londres, donde frustra un atentado del Ejército Republicano Irlandés, pero a la vez enfrenta las amenazas de un miembro de esa organización resuelto a vengar la muerte de su hermano, instancia en la que también empiezan a correr peligro la esposa y la hija del agente.

Dos años después, Ford interpreta por segunda vez a Ryan en Peligro inminente. Aquí, después de asumir como subdirector de la CIA, queda expuesto al fuego cruzado de un doble conflicto que tiene, por un lado, a una fuerza paramilitar que responde de un modo irregular al organismo de inteligencia y, por el otro, a un peligroso cartel colombiano de drogas.

El último paso por el cine de Jack Ryan, interpretado por Ben Affleck, fue en La suma de todos los miedos (2012). En este caso, el hombre de la CIA está obligado contra reloj a frustrar el estallido de un arma nuclear plantada por terroristas en medio de una fiesta deportiva.

El designio de Kevin Costner

Las vueltas del cine lograron que Kevin Costner tenga un lugar decisivo en el reparto de Código sombra: Jack Ryan, como el mentor en las sombras del héroe del relato. En 1990, cuando se buscaba un nombre fuerte para llevar a Ryan a la pantalla por primera vez, Costner recibió una muy atractiva propuesta, pero prefirió renunciar al papel para consagrarse a Danza con lobos, un proyecto mucho más personal que le permitió ganar el Oscar.

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