El ocaso de las estrellas

Sils Maria, de Assayas, deslumbró con su sólido elenco franconorteamericano; Leviathan, contra una Rusia corrupta
Diego Batlle
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24 de mayo de 2014  

CANNES.- Uno de los directores franceses más prestigiosos como Olivier Assayas (59 años), una de las actrices locales más talentosas como Juliette Binoche (50) y dos estrellas juveniles de los Estados Unidos como Kristen Stewart (24) y Chloë Grace Moretz (de apenas 17) conformaron una extraña pero virtuosa sociedad artística para Sils Maria, película que ayer cerró la Competencia Oficial de una 67» edición del festival que esta noche tendrá su ceremonia de entrega de la Palma de Oro y del resto de los premios oficiales. Veterano del festival, donde presentó una docena de films como Irma Vep (1996), Los destinos sentimentales (2000), Demonlover (2002), Clean (2004) y Carlos (2010), Assayas retoma en Sils Maria uno de los temas que lo obsesionan: el paso del tiempo. En este caso, lo hace a partir de la historia de María Enders (Binoche), una actriz que está en el pináculo de su carrera y en pleno divorcio.

Acompañada por su joven asistente (y algo más) interpretada por una muy solvente Kristen Stewart, María viaja a Suiza para participar en un homenaje y luego empieza a desarrollar un extraño proyecto ligado con su pasado. Más de dos décadas atrás, cuando era una desconocida actriz de 18 años, se había consagrado en el papel de Sigrid, una joven ambiciosa y encantadora que provoca el suicidio de una mujer madura llamada Helena. En la actualidad, le ofrecen protagonizar la misma obra teatral (que tiene mucho del universo de Rainer Werner Fassbinder), pero -claro- encarnando a Helena. Para hacer de Sigrid en la nueva versión, se contrata a JoAnn (Moretz), una figura en ascenso en Hollywood (Assayas incluye en un momento una divertida parodia a los films de X-Men).

Con bellas imágenes de fondo tomadas en el pueblo del título ubicado en las alturas de los Alpes suizos, con impecables actuaciones, con el habitual talento de Assayas para la puesta en escena, con incisivas observaciones sobre el mundillo artístico y con la sensibilidad de una mirada masculina a la intimidad femenina, Sils Maria resultó un más que digno punto final para la sección oficial.

"La filmé en inglés porque no quería limitarme al show business francés, con el que me hubiera inhibido de mostrar muchas cosas, sino hacer un retrato más universal del ambiente cultural. Además, así pude trabajar con dos actrices que no hablan francés como Kristen y Chloë -indicó ayer Assayas-. Con Juliette decidimos no ensayar nada e ir directo a las escenas, apostamos a la confianza mutua y a una idea que estoy desarrollando cada vez más que es la de involucrar mucho a los actores en el proceso creativo de cada película".

Pintura desoladora

El otro título que se proyectó ayer en la carrera hacia la Palma de Oro fue Leviathan, nuevo trabajo del talentoso realizador ruso Andrey Zvyagintsev (premiado en Cannes por Elena y The Banishment) que ofrece una pintura desoladora del creciente estado de descomposición de una sociedad rusa dominada por la corrupción, la codicia, la violencia y un arrasador avance del poder político, el económico y el religioso (en muchos casos asociados) contra los sectores más débiles y postergados de la población. Quizá demasiado pretenciosa y solemne, esta tragedia de fuerte carga simbólica y moral ratificó, de todas formas, la maestría narrativa de un autor con sello propio.

El show de Tarantino

CANNES.– Quentin Tarantino es "un amigo de la casa" y, por eso, viene casi todos los años (con películas, como jurado o para presentar algún evento). En esta edición llegó para acompañar la proyección, como clausura del festival, de una copia en fílmico restaurada de Por un puñado de dólares, el clásico de Sergio Leone, con motivo de cumplirse 50 años del nacimiento del spaghetti western.

"Leone no sólo fue uno de los grandes maestros del cine sino también uno de los precursores en el uso de la música, al ubicarla como fondo de las imágenes sino pensando las imágenes y los cortes de edición en función de las melodías. En ese sentido, influyó hasta a la cadena MTV", aseguró este apasionado cinéfilo y simpático showman, y añadió: "Yo uso canciones que amo porque no le cedería el alma de mis películas a un compositor de música contratado al que no conozco".

El ganador de la Palma de Oro de hace 20 años con Tiempos violentos habló muy bien de directores actuales que admira como Brian De Palma, David Fincher y Richard Linklater y reivindicó la vigencia del fílmico: "La proyección digital, el DCP, significa la muerte del cine, es como ver televisión en público ¿Para que ir a ver, por ejemplo, Sin aliento en digital? Para eso me quedo en casa con un buen home theater. El cine es en 35mm. Lo único bueno del digital es que hoy un joven director con perseverancia puede hacer cine hasta con un celular. Antes lo hacíamos en 16mm y era como escalar el Everest".

Con respecto a los proyectos, aseguró que retomará en algún momento el western The Hateful Eight, cuyo guión se filtró en Internet, y anunció que hará una versión de cuatro horas de Django sin cadenas, para ser exhibida en la televisión por cable como una miniserie de cuatro episodios de una hora cada uno.

Para el cierre, dejó una frase con su sello: "La mayoría de los directores de cine dicen con orgullo que no ven películas. Siento una gran pena por ellos... Yo desayuno, almuerzo y ceno viendo películas".

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