El regreso a las fuentes de Coppola

Mientras Tetro sigue inédito en nuestro país, se verá el film anterior del director de El padrino
Marcelo Stiletano
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15 de diciembre de 2009  

Juventud sin juventud ( Youth Without Youth ) es el punto de partida de la reinvención cinematográfica de Francis Ford Coppola. El primer fruto del voluntario alejamiento encarado por el cineasta respecto del mundo que lo consagró en los tiempos de El padrino y Apocalypse Now , con el propósito de encarar un regreso a las fuentes artísticas y experimentales de su carrera.

La continuidad de ese camino de autointrospección y de renovación es bien conocida por el público argentino. El 31 de marzo de 2008, Coppola inició en Buenos Aires el rodaje de Tetro , una obra autobiográfica, "muy personal y muy pequeña" -en palabras del realizador-, filmada en blanco y negro, y construida a la usanza de los films europeos de los años 60 y 70. En el momento en que se ponía en marcha el rodaje de Tetro , Juventud sin juventud ya era largamente conocida en el circuito internacional de festivales (tuvo su premiè re mundial durante la muestra de Roma en octubre de 2007), además de estrenarse en varios países.

Dos años después, finalmente tendremos la oportunidad de conocer el comienzo de la segunda vida de Coppola como hombre de cine. Aunque se producirá en forma limitada -en el circuito de cine de arte y copias en DVD, con pantalla ampliada- el lanzamiento local de Juventud sin juventud , anunciado por Distribution Company, permitirá descubrir cuál es el rumbo actual de la carrera del director de La conversación y también especular sobre las claves de Tetro , un film mucho más cercano a nosotros que todavía permanece inédito en la Argentina, pese a que ya fue estrenado comercialmente en una docena de países.

Así como Tetro fue el resultado de una larga estada de Coppola en Buenos Aires, Juventud sin juventud siguió con anterioridad un camino similar en tierras rumanas. Basado en una novela de Mircea Eliade y con música original de un aclamado compositor argentino, el platense Osvaldo Golijov, el film se asoma al misterioso caso de un anciano profesor de lingüística llamado Dominic Matei (Tim Roth), que inesperada y repentinamente recupera la juventud perdida después de haber sido golpeado por un rayo. Este sorprendente y hasta milagroso rejuvenecimiento lleva a Matei a recuperar el aliento vital y su capacidad de enamoramiento, pero al mismo tiempo queda expuesto al avieso interés de los nazis. La acción transcurre en Budapest, durante 1938, momento en el que Matei reanuda su obsesiva investigación sobre los orígenes del lenguaje y el rastreo de lo que aparece ante sus ojos como la lengua más antigua de la historia humana.

"Mi idea básica en términos cinematográficos es que una historia así debe forzosamente evolucionar como los pétalos de una flor o, mejor, como las muñecas rusas. Estoy en este momento fascinado por las reflexiones alrededor de la conciencia, porque en el fondo el tiempo es el resultado de la conciencia. La realidad en la que vivimos va más allá de nuestras percepciones inmediatas. Cuando era chico, aprendí que las estrellas no son simples bolas de fuego moviéndose en el espacio", reconoció Coppola, poco antes del estreno mundial de esta película. Casi al mismo tiempo, en una declaración abierta difundida con su firma, Coppola señaló que Juventud sin juventud equivale, de algún modo, a un episodio clásico y característico de Dimensión desconocida .

"Quería regresar a un modo de filmar mucho más personal -explica allí-, lo que quiere decir presupuestos mucho más bajos. Quería hacer todo mucho más simple. Empezamos a filmar en octubre de 2005 y filmamos durante 85 días con equipos y reparto mayoritariamente rumanos. Quería hacer a través de esta película un ejercicio de aprendizaje acerca de cómo expresar de un modo cinematográfico las ideas de tiempo y de sueños. Hacer una película siempre es como hacerse una pregunta y cuando se termina, la película misma es la respuesta."

El film fue recibido en todo el mundo con una mezcla de fascinación y de desconcierto. Hacía diez años que Coppola no filmaba un largometraje completo -el último había sido El poder de la justicia , en 1997- y la enorme expectativa que despertó este film fue de la mano con la sorpresa que tuvo, para algunos, la aparición de un "nuevo" Coppola, mucho más experimental y alegórico, sin temor a correr riesgos y a saltar por encima de las reglas narrativas convencionales. "Lo más fuerte de todo -precisa Coppola- es que las palabras de Eliade llegaron a mi vida en un momento muy especial y tocaron algunas de mis fibras más íntimas. Como Dominic, el personaje central de esta historia, me sentía abrumado y perplejo por no haber podido hacer una película en casi diez años."

Finalmente, tras una larga espera, Juventud sin juventud llega a los cines argentinos. Queda por conocer Tetro , segundo tramo de este nuevo camino encarado por el director. Ojalá, en este caso, no haya que aguardar tanto tiempo.

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