En Elizabethtown falta emoción

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17 de noviembre de 2005  

"Todo sucede en Elizabethtown" ("Elizabethtown", EE.UU./2005). Dirección y guión: Cameron Crowe. Con Orlando Bloom, Kirsten Dunst, Susan Sarandon, Alec Baldwin, Bruce McGill y otros. Fotografía: John Toll. Música: Nancy Wilson. Presentada por UIP. Duración: 120 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.

Nuestra opinión: regular

Ser abandonado por su novia y ser despedido de su trabajo como diseñador de zapatos son dos lamentables circunstancias con las que debe enfrentarse Drew, un joven que hasta ese momento transitaba por una existencia sin problemas. Pero como si esto fuese poco le anuncian el fallecimiento de su padre, alguien al que él conocía muy poco. Solo, depresivo y dispuesto a reencontrarse con sus raíces familiares, deja la gran ciudad para trasladarse al pueblo de Elizabethtown, donde siempre vivieron sus progenitores, para asistir a los funerales de aquel hombre del que quedaron para él nada más que algunas fotografías amarillentas y el recuerdo de sus amigos.

El encuentro de Drew con Claire, una muchacha optimista y alegre, comenzará a cambiar la mirada triste de ese hombre que se empeñará en conocer a su padre y en explorar su rico árbol familiar. Entre pinceladas de comedia y toques dramáticos, el camino que debe recorrer Drew es tan incierto como su futuro, pero el amor que nace entre la pareja permitirá que la problematizada existencia del protagonista se rearme y quede anclada en aquellos días en que su padre lo atraía fuertemente en medio de aquel pueblito de su infancia y de su juventud.

Muchas palabras

La trama recorre con monotonía esa senda por la que Drew -un correcto trabajo de Orlando Bloom- se autoanaliza en medio del dolor de la muerte del padre y hace equilibrio entre la sonrisa y el dolor. El resultado es apenas aceptable, ya que la historia, escrita por Cameron Crowe, carece de calidez y se inserta en abundancia de diálogos y en reiteradas situaciones. Como director, Crowe poco pudo hacer con un guión que se alarga y llega a un "happy end" muy fácil de adivinar hacia la mitad del metraje.

Del elenco vale la pena rescatar, por su indudable simpatía, la labor de Kirsten Dunst y la larga escena en la que Susan Sarandon vuelve a demostrar su capacidad de excelente actriz. Pero estos puntos a favor no logran del todo rescatar de su sopor a este relato que intenta hablar del arrepentimiento, del amor filial y la unión de la familia. Para ello, sin embargo, se necesitaba un caudal de emociones y un humor más sólido, elementos que sólo por momentos aparecen en el relato.

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