En la piel de Frida Kahlo

La actriz encarna a la pintora mexicana en un film que aquí se estrenará pasado mañana
Marcelo Stiletano
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26 de noviembre de 2002  

MEXICO.- Ni las controvertidas obras viales que por estos días redujeron a un montón de escombros las aceras del tradicional centro histórico ni la presencia de grupos urbanos o campesinos que casi a diario llegan con sus ruidosos reclamos hasta el corazón político de esta ciudad han logrado provocar un alboroto similar al generado por Salma Hayek cada vez que regresa a la capital del país que la vio nacer hace 34 años.

Desde que dejó México hace una década en busca de nuevos horizontes en los Estados Unidos, la actriz veracruzana no deja de protagonizar encontronazos con la prensa local, a la que le reprocha sobre todo estar mucho más pendiente de los rumores en torno de su vida personal que de los proyectos que con el tiempo la convirtieron en una de las más cotizadas estrellas de origen latino radicadas en Hollywood.

Reconocida por su espíritu batallador y confiada en el apoyo que le brinda aquí la gente común, Hayek volvió por unos días a México para la presentación local de la película que ella misma define como el trabajo más importante de su vida.

"Frida" es el resultado de ocho años de trabajo en los que Hayek se comprometió como generadora del proyecto, productora (mediante su propia compañía Ventanarosa) e intérprete principal: una producción internacional, hablada en inglés, acerca de la agitada vida de Frida Kahlo (1897-1954), la pintora mexicana más famosa en todo el mundo, en la que no faltan -ante todo- ni su relación con el no menos célebre muralista Diego Rivera, su activa presencia en el mundo cultural y mundano de la época, su activismo político y su abierta conducta sexual.

"No veo estos ocho años como una etapa sólo de espera. Fueron ocho años maravillosos de trabajo creativo, de aprendizaje y de madurez. Cuando nació este proyecto en mí ni siquiera sabía qué es lo que iba a contar. Estaba tan ansiosa que quería meter todo en la película. El tiempo me enseñó que debía hacer elecciones", dice Hayek a LA NACION en el elegante salón de un hotel ubicado en el Paseo de la Reforma.

Los nombres soñados

Vestida sencillamente con una blusa de volados y un jean y la convicción de haber hecho siempre lo correcto pintada en el rostro, la actriz confiesa que jamás imaginó que contaría con un elenco con tantos nombres significativos: Alfred Molina (Rivera), Geoffrey Rush (Leon Trotsky), Ashley Judd (Tina Modotti), Antonio Banderas (David Alfaro Siqueiros), Valeria Golino (Lupe Marín, primera esposa de Rivera), la argentina Mia Maestro (Cristina, hermana de Frida) y respetados actores mexicanos como Diego Luna ("Y tu mamá también"), Patricia Reyes Spíndola ("La reina de la noche") y Margarita Sanz.

Edward Norton, actual pareja de Hayek, que encarna en el film a un joven Nelson Rockefeller, también participó activamente en la producción y en la elaboración del guión de un film que, además, cuenta con la presencia de la legendaria Chavela Vargas, que canta en vivo "La llorona".

Explica que a la hora de fijar el presupuesto del film, que se elevó a los 12 millones de dólares, el estudio encargado de financiarlo (Miramax) le dijo que se necesitaban nombres importantes. "Tuve que recurrir entonces a algunos de mis grandes amigos, que aceptaron, se arremangaron y se entregaron al proyecto con mucha pasión."

"Otros proyectos..."

Hayek prefiere la ironía al referirse a una suerte de "batalla" muy comentada entre ella y Jennifer Lopez por llevar a la pantalla la vida de Frida Kahlo. "Había otros proyectos -explica con una sonrisa cómplice-, pero eran... otros proyectos, y cuando empezaron a promocionarse yo llevaba ya seis años trabajando en esto. Pude haber hecho esta película cinco años atrás, pero no habría quedado igual porque yo no estaba lista y era el principal obstáculo. De tan apasionada estaba perdida en medio de esta historia increíble."

Resuelta a lograr todo lo que se proponía, Hayek primero se aseguró los derechos para el uso de las obras de Kahlo y luego logró del mismísimo presidente de México, Vicente Fox, la autorización para rodar algunas secuencias en el imponente complejo arqueológico de Teotihuacán (donde se encuentran las pirámides del Sol y la Luna) y en los jardines colgantes de Xochimilco. Además, se dio el gusto de presentar aquí por primera vez la película en el magnífico Palacio de las Bellas Artes, donde se encuentran algunos de los más importantes murales pintados por Rivera.

El film se rodó íntegramente en México, incluso aquellas escenas ambientadas en Nueva York y París, que fueron recreadas en los estudios Churubusco, de esta capital.

"Se puede hacer una película entera sobre los problemas de salud de Frida, otra sobre su arte o acerca de su compromiso político. Nosotros elegimos dos cosas: primero, contar una historia de amor, y más precisamente de un amor incondicional, el que viven Frida y Diego Rivera. Y segundo, tener el atrevimiento de meternos en la imaginación y en el mundo visual de Frida, que era tan vivaz", subraya Hayek.

En ese momento la actriz y productora convoco a Julie Taymor, la directora de "Titus" y de algunas exitosas comedias musicales de Broadway. "Yo quería que esta película fuera como una pintura que se movía -agrega-, y hay muy pocos que pueden lograr eso. Julie es la única que podía hacer "Frida". Tuvimos una primera reunión de cuatro horas y allí surgieron todas las ideas que ella plasma en la pantalla."

-La mayor objeción que sobre todo aquí se le hace a la película es el retrato de una Frida demasiado vital y optimista frente a todo lo que sufrió a lo largo de su vida.

-No creo que Frida haya sido una víctima, porque transformaba todas sus adversidades en cosas interesantes. Lo que hicimos, y lamento que algunas personas sin demasiada sensibilidad no lo hayan percibido así, es llevar adelante la conducta que Frida encaró durante su vida: ella creaba arte a partir del sufrimiento. Y en los momentos más dolorosos en vez de hacernos melodramáticos nos metemos en esos mundos surrealistas que Frida vivía como su propia realidad. Una realidad paralela llena de color, de texturas, de vida, de muerte y de pasión.

-¿Cómo reacciona ante las críticas?

-No vine aquí a defender a esta película. Este es el lugar más difícil para recibir esta película, porque aquí estarán las críticas más violentas, pero seguramente también las respuestas más nobles. El problema es que en mi país hay gente que se cree crítica de cine cuando en realidad sabe muy poco de esto. Llegan a la sala con la idea de que van a ver una biografía o leer un libro. Hay que elegir para contar en dos horas varias décadas de vida de una persona. "Frida" cuestiona, incita a pensar, a abrir la mente. Y también genera rabia, la rabia que tienen algunos porque no lograron hacer lo que hice yo. No hay ignorancia más grande que la arrogancia de quien dice no compartir un punto de vista pero no está dispuesto a abrirse para comprender el punto de vista del otro.

-¿Usted cree, entonces, que los cuestionamientos son ajenos a la película en sí?

-Por supuesto. Algunos escriben con el ego en la pluma para mostrar cuánto saben de política o de historia. Les interesaría hacer una película para que la gente se enterara, por ejemplo, de cuándo surge un sindicato. Y a mí eso me parece muy aburrido. Esta es una gran historia de amor. Por eso Trotsky no está visto desde un punto de vista político, sino como un hombre que vive una pasión encendida con Frida. No hice esta película con el propósito de manipular a unos u otros. Hice lo que estaba en mi corazón.

-¿Quién fue Frida Kahlo para usted?

-Es la que aparece en la película. Alguien que nunca tuvo miedo de ser sí misma ni hizo lo que hizo sólo para agradar a los demás. No podíamos hacer una película sobre alguien que tuvo el valor de ser diferente tratando de hacer concesiones para todo el mundo. Quizá no sea una película para todos, pero estoy segura de que es para muchos. Y además es un regalo que le hacemos al mundo para que todos vean lo maravilloso que es México.

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