En la piel de una diva de cine retirada

La actriz interpreta un papel a su medida
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10 de diciembre de 2001  

Una de las sorpresas que depara "Sin intervalo" es la reaparición de María Vaner en un protagónico. Actriz clave del cine nacional de los sesenta, en las últimas dos décadas espació notoriamente sus participaciones fílmicas, apostando sobre todo a operas primas y trabajando con realizadores como Juan Carlos Desanzo, Atilio Polverini, Alejandro Malowicki, la dupla Coscia-Saura y el fallecido Osvaldo Andéchaga, entre otros.

En la segunda película dirigida por Teresa Costantini, la actriz-símbolo de los cineastas que formaron parte de la Generación del 60, interpreta a Deborah Martin, una estrella de cine retirada que un día, sin explicar los motivos, decide reunir a su familia -con la que no mantiene una buena relación- en su casa. Del encuentro participan su madre (Hilda Bernard), una empresaria que llega acompañada por su enfermero y guardaespaldas (José Luis Alfonzo), su asistente (Silvia Baylé), su única hija mujer, también actriz y de gran popularidad (Verónica Elizalde), sus tres hijos varones (Alejandro Awada, Boy Olmi y Luis Alvarez) y las esposas de dos de ellos, María Socas y Silvana Sosto.

"Imaginé el rol de María (Vaner) como el de una diva. Pero ella le aportó mucho más de lo que yo había supuesto -dice Costantini-. Desde siempre me fascinó como actriz. Y pensando en quién podía asumir ese personaje se me ocurrió que podía ser ella. Por suerte se enganchó enseguida con la propuesta. Y eso se nota: hizo un trabajo impresionante."

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