"Este país está lleno de locura"

Gastón Pauls es el psiquiatra de Héctor Alterio en el film Fermín; frontal, dice que ahora muestra sus convicciones sólo a través de su trabajo
Alejandro Lingenti
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22 de abril de 2014  

Cuenta Gastón Pauls que son pocas las veces que en un proyecto de trabajo en cine todo cierra a la perfección. Y recuerda el caso de su participación en Che, la película de 2008 sobre el popular guerrillero argentino en la que encarnó a Ciro Bustos, compañero -y para algunos presunto delator- de Guevara en la trágica incursión en Bolivia que terminó con su asesinato. "Estaban Steven Soderbergh, Benicio del Toro, Matt Damon... Me gustaba mucho el papel, me interesaba la película y estaba disponible. Pero como Benicio había llevado el proyecto a Hollywood y le habían exigido para financiarlo que fuera un film hablado en inglés, prefirió salir a buscar otros productores. Consiguió apoyo en España, México, Cuba y Australia, pero tenía lo justo para el rodaje. Cobramos todos más o menos lo mismo, cerca de mil euros."

El de Fermín, la película, sin embargo, es un caso bastante excepcional: "Me gustó el guión porque contaba algo que me interesaba, una Buenos Aires que ya casi no existe -asegura el actor-. Ya no quedan tantos tipos como el personaje de Héctor Alterio, tangueros que se hayan curtido en las milongas de los años 30 y 40. Además conocía a Oliver Kolker, uno de los directores (el otro es Hernán Findling) desde mi niñez y encima estaba Alterio. Ya había trabajado con él en una película uruguaya, El último tren, y me había parecido un tipo único, alguien que debería dar clases de humildad laboral y actoral. Estuvo en cuatro de las primeras cinco películas argentinas que fueron candidatas al Oscar -La tregua, Camila, La historia oficial, El hijo de la novia- y aun así tiene una humildad notable. Habla poco, no chapea, labura bárbaro. Es un ejemplo".

En Fermín -cuyo elenco también integran Luciano Cáceres, Emilio Disi, Luis Ziembrowski, Antonella Costa y Dalma Maradona-, Pauls encarna a un psiquiatra que atiende a un hombre mayor (Alterio), que sólo se expresa por medio de frases que ha escuchado en distintos tangos. El largometraje se estrena pasado mañana en todo el país.

–¿Cómo te preparaste para interpretar a un psiquiatra?

–Este país está lleno de locura. Estamos bastante acostumbrados a ver al que es catalogado como loco y al que lo trata, el que presuntamente juega el papel de cuerdo, así que algo sabemos del tema. Como no soy un obsesivo de la técnica, no estuve visitando neuropsiquiátricos para ver cómo funcionan. Preferí entender cómo me conectaría yo con un personaje como Fermín (Alterio) si fuera psiquiatra, imaginármelo. Me acuerdo de la experiencia en Nueve reinas: recibimos el guión con Darín muy cerca del inicio del rodaje, porque esa película originalmente la iban a hacer Leonardo Sbaraglia y el Puma Goity, así que le dijimos al director, Fabián Bielinsky, si quería que fuéramos a la calle a ver cómo laburaban esos estafadores que terminamos interpretando. Y él nos dijo que no. "Laburen desde la conexión que ustedes puedan establecer con los personajes", nos pidió. James Cagney decía que hay que pararse en la marca, mirar al compañero a los ojos y decirle la verdad. Con eso alcanza.

–¿Te pasó de encontrarte con un compañero que no se suma al juego, que, en términos futboleros, no te la devuelve?

–Sí, claro. Hay muchos actores que trabajan solos. No voy a dar nombres, pero tuve alguna vez una escena con una actriz muy pesada, con mucha trayectoria, para la que me había preparado mucho la noche anterior. Había estudiado muy bien las cuatro páginas de esa escena, que era muy picada, con mucho diálogo. Cuando llego al otro día para hacerla, la había reescrito: hablaba casi siempre ella y yo decía "ah", "no", "claro".

–¿Qué planes tenés para este año?

–Estoy trabajando en una película sobre el padre Carlos Mugica. Ya llevo siete años laburando en este proyecto, y en dos semanas voy a terminar el guión. Es una historia que abarca muchos años, entre los 30 y los 70, muchos períodos convulsionados de la historia argentina. Hablé con mucha gente y hay versiones diferentes de los hechos, incluso sobre lo que pasó con el propio Mugica. Quiero dirigir la película, algo que me genera mucho vértigo, pero también me entusiasma. Estoy dando vueltas con dos actores conocidos que podrían hacer el papel, por ahora prefiero no revelar sus nombres. La idea es meterme con la vida de Mugica en la villa y con sus orígenes, muy alejados de ese mundo porque él provenía de una familia patricia.

– ¿Viste Elefante blanco, de Pablo Trapero?

–Sí, y me gustó mucho, pero quiero hacer algo distinto.

–Se habló bastante en la prensa del tema de tu adicción y de la separación de Agustina Cherri. ¿Cuánto te afectó todo eso?

–Me parece que vivimos en un mundo de imágenes. Nunca en mi vida pagué una campaña, y se sabe que hay colegas que lo hacen, que pagan para ir a hablar a los medios. Y así como no pagué para eso, tampoco voy a pagar para evitar que me peguen palos, algo que también es frecuente, porque hay gente que se dedica a levantar la imagen de quien lo contrate para eso. Me terminé cerrando a mi círculo más íntimo, sólo me importa lo que dicen ellos. Por eso sólo doy notas cuando tengo algo puntual de lo que hablar, como esta película. Estoy convencido de que gran parte de lo que me pasó con algunos medios, hablo de cierto ensañamiento, tiene que ver con algunas posiciones políticas que tomé en algún momento. Lo mejor que puedo hacer hoy es mostrar esas posiciones a través de mi trabajo, no hablando en los medios. Por eso también estoy preparando un documental sobre donde voy a contar todo lo que pasó, mi visión sobre el trabajo de los medios. Se llama Miedos de comunicación y juega con la idea de cómo puede cambiar un titular si modificás apenas una letra.

Declaraciones cruzadas por Rosstoc

Todavía sigue el proceso judicial que determinará quiénes son los responsables de la emisión de 284 cheques sin fondos que la productora Rosstoc les entregó a distintos profesionales que trabajaron en los ciclos Todos contra Juan 2 y Ciega a citas. La deuda de la productora que Gastón Pauls integraba con Alejandro Suaya y fue declarada en quiebra, alcanza los 4,5 millones de pesos. "Estoy abierto a hablar del tema, aunque tengo algunos condicionamientos porque hay un proceso judicial en marcha –dice Pauls–. Cuando ese proceso termine son unos cuantos los que van a tener que venir a pedirme disculpas. Yo me encargaba de la parte artística de la productora, la persona que estaba a cargo de la parte comercial está procesada y fue responsable de esos manejos oscuros. Yo sé muy bien lo que hice y lo que no, el tiempo dirá cómo fueron las cosas, no falta mucho para que se termine de aclarar todo: yo nunca firmé un cheque, se está declarando culpable a otro. Los que me conocen saben quién soy. Hubo gente que me insultó en Twitter [N. de la R.: Carolina Aguirre, autora de los libros de Ciega a citas, escribió en esa red social: "Estamos todos en pedo. ¿Desde cuándo es un valor contar que te robaste la guita de otros para drogarte? Y encima se jacta de haber salido. ¡Como mínimo espero que te mueras, que te ahogues en vómito!"], pero preferí no contestarle. Esperemos el fallo y hablamos".

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