Ficción, realidad y abundantes sorpresas

Fernando López
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29 de abril de 2004  

"Obsesión" ("Dot the I", Gran Bretaña-España/2003, color). Dirección: Matthew Parkhill. Con Gael García Bernal, Natalia Verbeke, James D´Arcy, Tom Hardy, Charlie Cox, Yves Aubert, Michael Weber. Guión: Matthew Parkhill. Fotografía: Affonso Beato. Música: Javier Navarrete. Edición: Jon Harris. Presentada por Quasar Films. Duración: 97 minutos. Sólo apta para mayores de 16 años.

Nuestra opinión: buena

No conviene fiarse demasiado de las apariencias, y mucho menos en estos tiempos en que abundan las cámaras sorpresas y de seguridad, los reality shows, los celulares que captan y transmiten imágenes y las videocámaras de todos los modelos; tiempos en que la representación suele inmiscuirse en la vida real, confundirse con ella y a veces sustituirla por completo.

Por lo menos, es lo que parece sugerir este zigzagueante relato que mezcla los enredos de la comedia romántica con las complicaciones típicas de un triángulo amoroso, las mentiras, el voyeurismo y el misterio y transita frecuentemente por esa imprecisa frontera que hay entre la ficción y la realidad. "Obsesión" (título menos apropiado que el original "El punto sobre la i") no deslumbra por los derroches de ingenio de su guión, pero está construida con habilidad, exhibe un ritmo dinámico y sostenido que hace progresar la trama a fuerza de sorpresas y está más que correctamente actuada por sus tres principales intérpretes.

Ella es Carmen, madrileña, bonita y de carácter fiero: tan pocas pulgas tiene que en seis meses de residencia en Londres ya ha cambiado más de treinta veces de empleo, casi siempre por avances de clientes o patrones. La chica intenta desembarazarse de un pasado tormentoso y ahora parece encontrar sosiego en los brazos del adinerado Barnaby, cuya oferta de matrimonio le abre perspectivas de seguridad. Pero he aquí que, según cierta tradición francesa, como parte de su despedida de soltera, debe besar a un desconocido. Ella elige a un sonriente galancito que resulta ser brasileño y aspirante a actor y cuyo poder de seducción termina alborotándole el corazón. La chica quiere resistir, pero Kit la persigue, por lo general cámara en mano (tiene la manía de filmarlo todo porque "los momentos no duran"). Sin embargo, también hay otras cámaras que acechan, no se sabe con qué propósito ni si tienen que ver con el pasado de Carmen, con la desconfianza de su novio o con algún anónimo voyeur.

Las cosas se irán complicando bastante. Ya se ha dicho que la sorpresa es el motor que mantiene encendido el interés de la historia, de modo que bastará con agregar que, a medida que el cuento avanza, la liviandad de la comedia romántica (a la que Gael García Bernal y Natalia Verbeke añaden una cuota de erotismo) va dejando paso a situaciones dramáticas, cuando no a la tensión de un relato de suspenso. Las apariencias, ya se sabe, suelen ser engañosas. Llega un momento en que todos se vuelven sospechosos hasta que empiezan a caer las máscaras; hay un giro repentino que parece desentrañar el embrollo, pero es sólo el comienzo de una serie de cambios de rumbo que no cesan hasta el desenlace.

Esta voluntad de sorprender lleva probablemente a abusar un poco del recurso y también obliga a una larga explicación que, cerca del final, frena por un momento la marcha del relato. Así y todo, "Obsesión" mantiene vivo el interés gracias al brío y la desenvoltura narrativa de Matthew Parkhill, a la sugestiva iluminación de Affonso Beato y al empleo de una atractiva banda sonora. Pieza fundamental, se ha dicho, son los intérpretes, entre los cuales quizá James D´Arcy (Barnaby) sea el más sólido, aunque no puede sino reconocerse el carisma de García Bernal y la inteligencia con que Verbeke traduce los humores cambiantes de su Carmen. El fuerte acento extranjero que contamina el inglés del mexicano y la argentina no sólo se justifica por el origen de sus personajes sino que les añade cierta gracia.

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