Film sobre el amor en días de guerra
Ben Sombogaart habla de su película "Reencuentro"
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Cuando el realizador holandés Ben Sombogaart terminó de leer la novela "Las mellizas" pensó que esa historia que contaba el libro de su compatriota Tessa de Loo tenía que ser el material de su próxima película. No porque fuera un best seller, y ni siquiera porque el relato ocurriera durante la Segunda Guerra Mundial, una época con grandes posibilidades para contar una historia dramática. Lo que más atrajo al cineasta -reconocido en su país por sus films infantiles- fue la historia de amor. Un amor fraterno atravesado por la tragedia de una guerra que logró convertir a vecinos, a amigos y hasta a hermanos en enemigos mortales. Con esos elementos, Sombogaart construyó "Reencuentro", film que se estrenará mañana en la Argentina. "Intenté no hacer una película de guerra. El libro en el que está basada la película es una historia sobre los terribles malentendidos y desencuentros surgidos entre dos hermanas que tiene a la guerra como telón de fondo. También retrata la difícil relación que existe, desde la guerra, entre Holanda y Alemania. Cuando leí la novela quedé muy impresionado con la idea de que un sistema político pudiera separar hasta la relación más cercana: la de las hermanas mellizas", explicó Sombogaart en una charla telefónica con LA NACION desde su productora en Amsterdam.
Aunque el director aclara que la Segunda Guerra es un tema bastante explorado por el cine europeo, para él "Reencuentro" toca, a través de la historia de la separación de las mellizas Lotte y Anna, un costado muy sensible y menos transitado del conflicto bélico.
Hasta hoy
"Los malentendidos entre Holanda y Alemania siguen hasta hoy. Yo nací justo después del final de la guerra, en 1947, y cuando tenía siete u ocho años todavía la gente en mi país sentía mucho odio por los alemanes. Por ejemplo, cuando caminaba por las calles de Amsterdam con mi padre había muchos turistas alemanes que muchas veces le preguntaban cómo llegar a algún lado, y él siempre les daba la misma respuesta: «Antes de contestarle, le exijo que me devuelva mi bicicleta». Eso era lo único que les decía y yo no lo entendía. Después me enteré de que durante la guerra los alemanes les quitaron a todos los holandeses sus bicicletas, el medio de locomoción preferido en Amsterdam. Y mi padre tuvo tantas malas experiencias en esos tiempos con los alemanes que ni siquiera quería hablarles", recuerda el director. En la película, el personaje de Lotte representa esa posición cuando no puede perdonar a Anna, su hermana, porque es alemana. Es que cuando mueren sus padres, muchos años antes de la guerra, las mellizas nacidas en Alemania son separadas. Una, Lotte, queda al cuidado de una rica y educada prima holandesa, mientras que la otra, Anna, debe soportar la difícil vida de una granja en el corazón de Alemania, donde es maltratada por sus ignorantes tíos.
Criadas por separado sin saber nada una de la otra, las hermanas se reencuentran sólo para que la guerra ensanche la brecha entre ellas. Anna, en Alemania, es seducida por las propuestas del nacionalsocialismo, mientras que Lotte sufre las consecuencias de la invasión y el antisemitismo nazi.
Nominada al Oscar
Claro que el mayor hallazgo de la película -que recibió una nominación al Oscar como mejor film extranjero- es mostrar uno y otro lado sin extremismos. Ni todos los alemanes retratados en la película son monstruos ni todos los holandeses son víctimas inocentes y bienpensantes.
"Anna es una alemana de buenas intenciones, pero que vive en la miseria y que no tiene posibilidades de escapar de ella. Por eso, como les sucedió a muchos otros, encuentra esperanzas en las promesas de prosperidad de Hitler. Ella no pertenece al partido nazi, sólo está buscando una salida. No le interesa la política y por eso se enamora de un oficial nazi, un hecho que termina por distanciarla de su hermana", explica el director.
Mellizas
Contada como un flashback que recorre la vida de las mellizas desde la actualidad de su vejez hasta su infancia feliz, previa a la muerte de su padre y la separación que cambiará sus vidas, la película no se desvía nunca de su objetivo: relatar la triste historia de amor y desencuentro entre las hermanas. "Este film fue mostrado en muchos países, y lo interesante es que en muchos lugares, incluso sin saber nada de la Segunda Guerra Mundial, reconocen la situación de la separación de las hermanas", dice el director, y detalla: "En Portugal, por ejemplo, me decían: «Nosotros vivimos situaciones similares durante la dictadura de Oliveira Salazar». En Rusia, en San Petersburgo, me dijeron que se sentían identificados por lo que ellos vivieron durante el período soviético. Y cuando lo estrenaron en Israel, ellos lo apreciaron no sólo por el tema de la Segunda Guerra, sino también por lo que sucede en su tierra en la actualidad. En todos los países entienden el drama de la separación y del amor entre hermanos. Y eso no tiene nada que ver con una película de guerra".
Aunque "Reencuentro" se quedó con las manos vacías el día de los premios Oscar, lo cierto es que en los últimos tiempos el cine holandés tuvo bastante suerte en el capítulo del reconocimiento internacional. Distribuida en los Estados Unidos por la poderosa productora Miramax, esta película siguió el exitoso camino de su compatriota "Tres hermanas y un novio", también nominada al Oscar, que se estrenó aquí el año que pasó.
"El cine holandés ha tenido suerte y bastante éxito a nivel internacional, porque sin ser una industria grande hacemos películas muy variadas. Creo que los films están bien realizados y las historias son especiales. Tal vez nos vaya bien porque hacemos historias simples, bien contadas y que todo el mundo puede comprender", resume Sombogaart, el responsable de "Reencuentro", una historia de alcance universal.
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