Filmar entre bailes y amigos

Javier van de Couter es el director, que también consiguió reunir 30 mil dólares
(0)
28 de enero de 2002  

Ellos tenían muchas ganas de hacer un largometraje, algo de experiencia y nada de dinero. Pero la escasez de recursos, lejos de desanimarlos, pronto los llevó a descubrir que realizar su sueño, más que una aventura, iba a ser una fiesta. O, mejor dicho, trece.

"Pudimos rodar "Perro amarillo" gracias a lo que recaudamos en las seis fiestas que organizamos en 2000 y las siete del año pasado", dice con orgullo Javier van de Couter, el joven que dirigió, protagonizó y escribió el guión de este drama que en la ficción une en la calle a cinco extraños personajes y que en la realidad les dio trabajo a 24 personas.

Esta curiosa historia, que en sí misma bien podría convertirse en el argumento de otra película, empezó a gestarse hace dos años en una charla entre Van de Couter y su amiga, la actriz Lucrecia Blanco. "Javier ya tenía en mente la película y yo me moría de ganas de poder actuar allí. Y como no teníamos ni un centavo, empezamos a hablar del tema con otros actores conocidos sobre la manera de juntar la plata", comenta Blanco sobre aquella época en que el entusiasmo lo era todo.

Las reuniones pronto comenzaron a sucederse y, a la par de las ideas que surgían, se fueron sumando al proyecto los actores Paulina Rachid ("El mundo contra mí"), Guillermo Pfening ("Rodrigo, las película") y Lola Berthet (que hoy graba "Son amores").

En una de esas tardes de otoño del último año del siglo XX alguien habló de hacer una fiesta con una entrada muy accesible. La propuesta tuvo una inmediata aceptación y, enseguida, muchas manos empezaron a tenderse: un amigo prestó su casa, otro se ofreció como disc-jockey y todos salieron a pegar afiches y enviar e-mails.

El éxito del primer baile, al que concurrieron doscientas personas, los llevó a hacer una segunda fiesta, esta vez en un galpón que alquilaron en el barrio de Palermo, con una capacidad superior a la de la vivienda del generoso amigo cuyo gesto le había permitido a "Perro amarillo" dar sus primeros pasos.

Así, con un promedio de cuatrocientas personas por evento, llegaron a la decimotercera velada, en diciembre último, con una recaudación que superó, por lejos, todas sus estimaciones. "Hicimos la primera fiesta con la idea de juntar 2 mil pesos. Y, al cabo de la última, llegamos a recaudar treinta mil", apunta Pfening.

La más que interesante suma obtenida les permitió, incluso, darse algunos gustos. "Pudimos contar con todos los equipos y recursos técnicos que quisimos, y hasta conseguimos que la dirección de arte la hicieran Pepe Uría y el holandés Wilfrid Laudicina ("Memorias de Antonia"), quienes al escuchar nuestra propuesta se acercaron y nos dieron una mano muy grande", señala Blanco.

El film fue rodado en Buenos Aires, Viedma y Carmen de Patagones, entre agosto y septiembre del año último. Durante el rodaje, que se extendió por un mes, muchos de los padres y parientes de los cinco jóvenes actores -el mayor de ellos es Van de Couter, de sólo 26 años- también tuvieron un papel muy importante.

"Algunos nos prestaron dinero, que en su mayoría ya pudimos devolver, y los del Sur nos cedieron sus casas y nos dieron de comer, por lo que el ahorro en hospedaje y catering fue muy significativo", dice Rachid.

Los próximos pasos

"Perro amarillo" se encuentra actualmente en la etapa de posproducción y sus realizadores esperan poder estrenarla antes de mayo o junio.

Hoy, una vez más, los chicos necesitan dinero para poder seguir adelante y darle destino de pantalla grande a la película. "Para poder conseguirlo, como en la actualidad hay muy poca plata en circulación, estamos pensando en la posibilidad de asociarnos con alguna productora para que nos ayude a terminarla en las próximas semanas", afirma Van de Couter.

Sin embargo, ellos no quieren dejar de lado sus buenas costumbres. "Ahora estamos haciendo una rifa", dice Pfening, aportándole una variante a una modalidad generadora de ingresos que ya conocen muy bien. "Tampoco descartamos hacer nuevas fiestas, con la entrada a 3 pesos y la consumición a 2. Sólo estamos esperando que llegue marzo y haya más jóvenes en la ciudad", agrega el actor de una película que ha demostrado que incluso en la difícil Argentina de hoy cuando se está cerca de la gente y de las buenas ideas muchas cosas son posibles... entre ellas, hacer cine.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?