Fue un buen año para la producción nacional

Conquistó los festivales del mundo
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20 de diciembre de 2001  

En medio de la profunda recesión económica y de los recortes presupuestarios, el cine argentino mostró otra vez su fortaleza para cerrar el año con un digno balance en el terreno local y un excelente saldo en el ámbito internacional.

Los 50 estrenos nacionales de este año convocaron a algo más de 4 millones de espectadores, una cifra bastante inferior al récord conseguido en 2000 (6,4 millones), pero que sigue reflejando el interés masivo por varias de las propuestas.

"El hijo de la novia", de Juan José Campanella, fue el film más visto del año, con 1.380.000 entradas vendidas, superando incluso a las grandes producciones de Hollywood.

También tuvieron éxito otros dos productos lanzados con el apoyo de los multimedios televisivos, como "La fuga", de Eduardo Mignogna (850.000 personas), y el film infantil "Chiquititas, rincón de luz" (730.000 espectadores).

En el aspecto artístico, "La ciénaga", opera prima de la joven directora salteña Lucrecia Martel, resultó la gran revelación de la temporada, con múltiples premios (fue elegida mejor opera prima en el Festival de Berlín y recibió las principales distinciones en La Habana), una buena recepción comercial en la Argentina (120.000 espectadores) y la venta a una veintena de mercados extranjeros.

Precisamente el arribo de varios largometrajes argentinos a las carteleras de los principales centros cinematográficos (París, Nueva York, Madrid, Roma, Londres, Río de Janeiro) fue el hecho más significativo de 2001. Además de "La ciénaga", "Plata quemada", "Nueve reinas", "El hijo de la novia", "Nueces para el amor", "Mundo grúa" y "La libertad", entre varios otros, tuvieron interesantes recorridos externos. En un año en el que los grandes festivales se rindieron ante el cine argentino, con premios en Berlín, Cannes, San Sebastián y Montreal, la venta de películas nacionales para su estreno comercial en el exterior significó el ingreso de divisas en el país, demostrando que el cine se trata de una industria que no sólo otorga prestigio artístico sino que hasta puede ser rentable en términos estrictamente económicos.

Pero no todo fue positivo en este año que termina: la mayoría de los lanzamientos locales no cubrió las expectativas en ningún terreno, con fracasos llamativos de experimentados directores, como "Déjala correr", de Alberto Lecchi; "El lado oscuro del corazón 2", de Eliseo Subiela; "El amor y el espanto", de Juan Carlos Desanzo, o "Antigua vida mía", de Héctor Olivera.

La oferta general de films también se redujo considerablemente (238 estrenos frente a los 253 del año último), con una significativa caída en el segundo semestre y una proyección para el año próximo que indica que la contracción será todavía mayor. La tan discutida rebaja en el precio de las entradas, cuyo valor quedaría cerca de los cinco pesos, podría ser un bálsamo para un negocio que en los últimos meses no pudo resistir el desánimo generalizado y cerrará la temporada con una caída del 10 por ciento en la concurrencia global.

Pequeños fenómenos

El cine argentino también experimentó fenómenos en pequeña escala que pasaron inadvertidos para el gran público, pero que demuestran el enorme potencial que existe: varios largometrajes documentales, como "Saluzzi, ensayo para bandoneón y tres hermanos" o "Rerum Novarum", alcanzaron el estreno comercial con copias en fílmico y con buena respuesta de público en una tendencia que crecerá todavía más en la próxima temporada, a partir de una fuerte movida que prepara con este género el Festival de Buenos Aires.

Aunque con resultados diversos, también resultó muy interesante el hecho de que una decena de directoras consolidara una mirada femenina que tanta falta le hacía al cine nacional. Detrás del talento de Lucrecia Martel aparecieron también Gabriela David, Albertina Carri, Patricia Martín García, María Victoria Menis y muchas otras mujeres dispuestas a contar sus historias con una sensibilidad muy particular.

El año próximo llegarán los nuevos films de Pablo Trapero, Adrián Caetano, Alejandro Agresti, Pino Solanas, Daniel Burman, Carlos Sorín y varios más. La rueda no se detiene y la ilusión de un cine argentino sólido se mantiene firme en un país que se desintegra y va perdiendo muchas de sus esperanzas.

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