Horror total que también es denuncia

Entrevista con el director de la película de terror que se estrenará mañana, en su visita a la Argentina
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22 de marzo de 2006  

MAR DEL PLATA.- "Dario Argento, Lucio Fulci, Sergio Martino, el Pier Paolo Pasolini de «Saló», y algunas películas japonesas de los años 60 y 70", enumera Eli Roth, el director de "Hostel", la película de terror que se estrenará mañana. El director de "Cabin Fever" (de 2002, aquí editada en video), un bostoniano de 34 años que estudió cine en la Universidad de Nueva York, ahora apadrinado por Quentin Tarantino (ver recuadro) desató polémicas y cuestionamientos en algunos países por las imágenes incluidas en su última película. Roth estuvo en el 21º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata acompañando a su producción de 4,5 millones de dólares que lleva recaudados más de 50.

"Hostel" es la historia de un viaje al infierno de un grupo de jóvenes que coinciden en un país de Europa del Este que promete chicas bonitas dispuestas a todo tipo de desenfreno, pero que termina convirtiéndose en una verdadera pesadilla -con torturas y mutilaciones en primerísimo plano- de la que difícilmente se puede escapar con vida.

-Me imagino que también te gustan las películas de estudiantina de los años 60 y principios de los 70.

-Si, las de Nancy Sinatra. Pero mucho más las de caníbales, como las de Umberto Lenzi. Después vinieron David Lynch y James Cameron, pero el que realmente me gusta es Tarantino. Mi primera película, sin embargo, tiene más influencia de los norteamericanos de los años 80, como Sam Raimi, Tobe Hopper, Wes Craven, John Carpenter, John McNaughton y orientales, como Chan Park-wook y Takashi Miike.

-¿Y "El resplandor", de Stanley Kubrick?

-Amo esa película y obviamente a Stephen King.

-¿Cómo nació la idea de "Hostel"?

-Un día, un amigo me comentó que un sitio de cine linkeaba con otro en el que, a cambio de diez mil dólares, en Tailandia te permitían matar a una persona en la habitación de un hotel. Me pareció una idea espectacular.

-¿Por qué creés que el público joven se engancha tanto con el terror, aunque las historias se repitan?

-A la gente le gusta sentir terror en un lugar seguro, como lo es un cine. Pero a los chicos les gusta, además, por esa cosa del contacto físico con la chica con la que van al cine. Apenas hay una escena de terror fuerte, la chica se aferra a tu mano o tu brazo. Para los adolescentes, una película de terror es garantía de contacto físico.

-Cuando filmabas "Hostel", ¿dosificabas ese tipo de escenas?

-Cuando uno filma una película tiene en su cabeza la idea de cómo debería reaccionar el público, pero de ese tipo de cosas sólo nos damos cuenta cuando se estrena y se ve si el efecto funciona o no. La primera vez que se proyectó fue impresionante: hubo que llamar a una ambulancia porque una mujer se desmayó y otra creía que estaba por tener un paro cardíaco.

-¿Y qué es lo que más te emociona del género?

-Que la gente grite y pegue saltos en el cine. Que vomiten es como una ovación de parado.

-En el cine norteamericano, ¿hay más límites para mostrar sexo que sangre?

-Es más fácil mostrar violencia o sangre que sexo. Solo hay que observar a la sociedad norteamericana. La TV, por ejemplo, está llena de sangre y de violencia, y nadie dice nada. Sin embargo, si Janet Jackson muestra un pecho en el Super Bowl, se arma un escándalo y hasta interviene la Justicia. Ese es uno de los motivos por los que rodamos en Praga, por las escenas de sexo.

-Al rodar "Hostel", ¿había algún límite?

-No. El hecho de que tuviera el respaldo de Tarantino me ayudó a hacer lo que quería. De no haberlo tenido, las cosas se hubieran complicado. Mi argumento frente a esos comentarios es simple: la violencia y la sangre que yo muestro es totalmente de ficción, en cambio la que muestra George Bush es auténtica. El asesina de verdad, yo no.

-¿En qué momento cree que el terror debe superar la barrera de lo verosímil?

-Se supone que una película de terror debe provocar terror. En ese sentido todo es válido. Sin embargo, en los años 50, "La casa embrujada" de Robert Wise, lo hizo sin necesidad de mostrar nada terrorífico. Todo depende de cómo se cuente una historia.

-No es precisamente sutil que a uno de los personajes le quede colgando un ojo del nervio óptico?

-Mientras quede colgando, puede seguir viendo, incluso películas de terror (dice entre risas). Siempre pienso en ese tipo de escenas tremendas, para que al día siguiente de verla, los chicos en la escuela le puedan decir a sus amigos "No sabés lo que vi ayer en el cine!" Al público les encanta.

-¿Pensás ir por más?

-Sí. Estoy trabajando en "Hostel 2". Es obvio que no va a ser una película familiar. Esta va a tener sangre (dice con énfasis), porque la primera no tuvo la suficiente. No hay nada en cine que ya no se haya hecho. "Hostel" no es el único tipo de película que estoy interesado en hacer, porque mi trabajo es contar historias. Pasolini, por ejemplo, hizo un film de horror-político. Yo siento que haber contado esta historia de terror, por un camino muy diferente, es hablar de lo que Bush está haciendo en Irak. Cuando hablo de miedos, creo estar hablando de los norteamericanos.

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