Hugh Jackman, el nuevo Gibson

Llegó a Hollywood desde Australia y en dos años se convirtió en el galán de moda
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26 de julio de 2001  

NUEVA YORK.- La cámara recorre un par de piernas torneadas e interminables: ¿Julia Roberts? No, Hugh Jackman, otro supergalán made in Australia al que los medios especializados ya están erigiendo como el sucesor de Mel Gibson. Físico y carisma no le faltan: con dos estatuarios metros de altura y 32 años, Hugh arranca aplausos entre la platea femenina cuando en "Alguien como tú" ("Someone like you"), que se acaba de estrenar, se levanta en ropa interior para comer algo en la mitad de la noche.

Si bien Jackman -que el mes próximo vendrá a la Argentina a promocionar "Swordfish, acceso autorizado"- sólo saltó a la fama internacional el año último tras interpretar a Wolverine en el megablockbuster "X-Men", ya era famoso en su tierra natal por sus protagónicos en cine, televisión y musicales, como "La Bella y la Bestia" -donde interpretó al vanidoso Gastón- y "Sunset Boulevard".

La comedia romántica "Alguien como tú" fue su segundo trabajo en Hollywood, pero la primera de una prolífica lista que veremos en la segunda mitad del año y el que viene (entre ellas, la apuntada "Swordfish", con John Travolta, dos secuelas de "X-Men" y "Kate y Leopold", con Meg Ryan).

En "Alguien...", Hugh es Eddie, un mujeriego sin apuros ni remordimientos hasta que le da alojamiento a una compañera de trabajo (Ashley Judd) enamorada del hombre equivocado (Greg Kinnear), pero que en ese momento parece perfecto (todos lo parecen al principio, ¿no?). La convivencia hace que las diferencias se vean más como similitudes y bueno... ustedes pueden imaginar el resto.

Después de que, de paso por Nueva York para promocionar la película, en conversación con LA NACION Jackman lanzó alegremente afirmaciones como "Casarme fue lo mejor que me pasó en la vida" o "Mi lugar en el mundo está allí donde esté mi esposa", uno empieza a pensar que sufre una agradable alucinación producto de una sobredosis de comedias románticas: es simplemente demasiado perfecto para ser real.

-Eddie, como sucede frecuentemente, contrarresta un desengaño amoroso cambiando de amante como de pañuelo...

-Y querés que yo te diga por qué, ¡jaja-ja! No sé, probablemente tenga que ver con un instinto natural: querés conquistar, lo lográs y pasás al próximo objetivo, una forma de reconstruir tu autoestima. O quizá sea un síntoma de la sociedad actual que exige gratificación al instante.

-¿Qué tal te sentó el salto de superhéroe a supermujeriego?

-Me encantó interpretar a los dos. Aunque supongo que a Wolverine no le molestaría ser un poco más mujeriego. Interpretar a Eddie fue muy liberador porque no le importa en absoluto el qué dirán, es muy seguro de sí mismo. Es un personaje bien construido desde el guión, multidimensional.

-Eddie descree del romance. ¿Vos cómo te definirías?

-Yo soy un romántico perdido. No... Bueno, sí, reconozco que soy bastante romántico. Pero no creo que sea malo ser un poco como Eddie, medio cínico y descreído de esos romances que te golpean como un rayo fulminante. Además, enfrentémoslo: la mayoría de mis amigos y yo mismo nos hemos criado en familias de padres separados.

-Pero tu matrimonio parece salido de un cuento de hadas.

-Sí. Y me siento incompleto sin mi esposa. Pero cuando la conocí yo era un soltero feliz que apenas se había graduado, que enseguida había conseguido trabajo, tenía un poco de plata (en ese momento me parecía un montón), salía regularmente, no tenía que darle respuestas a nadie... Y entonces conocí a esta mujer. Y, por supuesto, estar con ella hacía que mi vida fuera mucho mejor que estando soltero. No sentí que estaba sacrificando absolutamente nada para estar tar con ella. De alguna manera, fui como Eddie.

-¿Ya te adaptaste a tu nuevo status de estrella internacional del show business?

-No, ésa no me la creo. Sólo te podés concentrar en la actuación, porque hoy estás y mañana nadie se acuerda. La suerte es un factor inmanejable y tiene mucha incidencia... "X-Men" también podría haber resultado un fracaso estrepitoso. Nadie sabía que se iban a hacer dos secuelas, que lanzaría mi carrera en Hollywood, o cosas por el estilo. Sí soy consciente de que a muchos nunca les llega la oportunidad de probarse...

-Pero también de que todos dicen que sos el sucesor de Mel Gibson...

-No, es una locura. ¿Cómo voy a poder, honestamente, sentarme y pensar: yo soy el próximo Mel Gibson? Por favor, denme un respiro. Mel es un actor fantástico, de un rango amplísimo que, además, es extremadamente habilidoso en los negocios. Es de los pocos que pueden lograr que le den el visto bueno a cualquier proyecto. Sí, me encantaría emular su actitud hacia el trabajo, y si pudiera despegar como lo hizo él, bueno...

-No podés decir que el teléfono no suena.

-Es verdad que este año ha sido agitado. Trabajé con Travolta, con Meg Ryan... No puedo quejarme. Veré si ahora me tomo unas vacaciones. Después con mi esposa queremos crear una compañía de producción, encontrar ese tipo de guiones que escapan al radar, sobre todo australianos.

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