Julio Medem, de España y con gran éxito

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26 de enero de 2002  

Un cuento con un agujero negro y rocoso que se precipita en la tragedia. Pero también un cuento con un hueco por el que se puede uno escapar y, a lo mejor, pensar que todo podría no haber sucedido. Un cuento con ventajas para sus personajes, para los espectadores de la ficción y para los de la butaca. Un cuento en el que en la mitad se puede empezar de nuevo. Ese es el nuevo juego del realizador español Julio Medem, en la exitosa “Lucía y el sexo”, título sugestivo que ya fue visto por 1.300.000 espectadores en su país, que cuenta con once nominaciones para los premios Goya, exhibido recientemente en el Festival Sundance, que ya fue comprado por los Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, y que acaba de estrenarse en la Argentina.

“Lucía y el sexo”, filmada con una cámara digital de alta definición, tiene una fuerte dosis de efecto hipnótico, submarino y terrestre. Obnubila con la limpidez de un sol cegador. Atrapa con su tono onírico en la oscuridad de sus tragedias. Seduce con las fantasías eróticas de sus personajes. Confunde y formula relaciones en constantes triángulos amorosos. Y abre interrogantes sobre el destino, la creación (de la vida y la literaria), la paternidad (de las ideas y de los hijos), el sexo, y las posibles interpretaciones de quienes se acerquen a las ficciones que se deducen de la gran ficción que es “Lucía y el sexo”.

La historia que sobrevuela todas las historias que se funden en el film del director de “Los amantes del círculo polar”, “Vacas”, “Tierra” y “La ardilla roja” está conducida Lucía, quien trabaja en un restaurante madrileño. Apenas se entera de que su novio, un novelista atormentado, tuvo un accidente, pensando en su muerte huye a la isla sobre la que él siempre escribió. Allí se encontrará con otros seres que también están huyendo de sus pasados, y curiosamente también de las consecuencias de las ficciones del escritor. Por teléfono, desde su compañía madrileña Alicia Produce, Medem contó a LA NACION parte del proceso que lollevó a concretar su quinta película. Cuando se lo entrevistó, hace dos años, por el estreno de la elogiada "Los amantes del círculo polar", este realizador de 44 años, nacido en San Sebastián, había adelantado que su próxima película se basaría en un guión "pretendidamente ligero". Algo que, claro, no sucedió.

El escape de Lucía (Paz Vega) hacia esa isla donde poder olvidar lleva, inevitablemente, la estela de un pasado turbio. "Es que después de aquella película había quedado devastado, muy deprimido. Sentía mucho miedo ante su exhibición, la inseguridad porque ya no puedes hacer nada más por ella, y llegué a pensar que la película no iba a interesar. Entonces pensé en ponérmela más fácil en la siguiente, en escribir algo ligero, que le sentara más a mi vida."

Aun cuando "Los amantes..." fue un rotundo éxito de crítica y de público, el propio Medem insistió en escaparse de Madrid y de sí mismo. Así, se fue a la isla de Formentera con una pequeña camarita digital para hacer una película chiquita, con unos amigos, cuatro actores, con la idea de rescatar de la muerte a Ana, el personaje de la película anterior, darle una luz nueva, y la inocencia de Lucía. Pero no pudo con su genio. Medem goza de una buena reputación por la meticulosa y compleja construcción de sus guiones. Resultaba difícil pensar en una película simplemente feliz. "Sin querer me metí en mí, con mis propios abismos cuando escribo", confesó. En realidad, primero escribió "Lucía, un rayo de sol", como si se tratara de unas vacaciones, "un regalito para el destino trágico de Ana".

"Pero en la isla conocí a unas personas que estaban escapando de sus pasados y al volver a Madrid pensé en la cara sumergida de la isla. Entonces me puse a escribir el pasado de los personajes en forma de novela. Y ahí surgió el personaje de Lorenzo (Tristán Ulloa), el escritor. Me pregunté por la sugestión, por la necesidad de las historias de ficción y por esa relación tan especial entre la persona que fabrica una ficción y la persona que recibe la ficción."

El sexo de la película

Medem siguió su exploración y así llegó el componente "sexo" que completa el título del film, representando el pasado de esa chica con su pareja. "Tardé en fundir las dos partes. Hice ocho versiones del guión y luego diez versiones del montaje de la película. A medida que avanzaba tenía la sensación de tener un material que no conocía totalmente todavía. Yo no tengo ningún interés en complicar nada, no creo que la falta de linealidad sea necesariamente complejidad . Yo busco la mejor forma, para mí, de complementar las historias, y cómo se cuentan unas con otras con sus elementos narrativos. En el fondo, si construyo esas estructuras es porque me parecen las más claras o las más sugerentes."

-Poco se sabe de Lucía. ¿Por qué quedó sólo como hilo conductor?

-Es que ella es la que corre por encima de las historias. Es la más inocente. Los otros son personajes que han sufrido profundamente y son realmente responsables. Lucía está en un sitio muy preservado, el de la lectora. Ella puede meterse en el pellejo de otros personajes, como el de Belén (Elena Anaya, que es baby sitter de la hija de Lorenzo, hija de una actriz porno que fantasea con el amante de su madre), que conoce a través de la novela de Lorenzo. Pero ella está afuera. Eso lo trabajé deliberadamente. No está en la cara profunda de la isla. Está por encima, como si estuviera saltando el agujero. Mientras que Lorenzo sí es la mano que está debajo de todo, la que más mueve. El se está nutriendo de la realidad para realizar su ficción, pero también está provocando con su ficción a la realidad.

-¿Cuál fue tu exploración con respecto al sexo en la película?

-Entre Lucía y el sexo hay como una historia de amor, es como una pareja. El sexo me parece que es la corriente profunda de la isla, que arrastra a todos los personajes por igual. Me interesó el sexo que está en la cabeza, en la imaginación, en el deseo. Es el instinto sexual el que nos hace preguntarnos, a cada uno, a solas: "¿Te gustaría?", "¿Harías esto o no lo harías?", "¿Cómo sería con esta persona?" Por eso empecé trabajando sobre lo sexual que había en Lorenzo como guionista, en cómo ella asistía a esa sensación como lectora, sin hablar con él, y en cómo él estaba sacando información de una situación que es real y de una historia que parece real.

Escandalizados

-En España se escandalizaron con un par de imágenes sobre el sexo masculino y por el acercamiento al sexo explícito....

-Sí, pero eso fue antes de la película. Cuando realmente la vieron fue más natural, y la gente se sintió conmovida por la historia. Igualmente, antes de ir a los Estados Unidos teníamos mucho miedo de esas escenas, a tal punto que los productores españoles me pidieron una versión más suave, que llamamos "internacional". Pero afortunadamente no nos la han reclamado. De hecho, ustedes verán la buena, la que finalmente se vendió en todo el mundo.

-¿Y antes? ¿Dudaste respecto de ese tono descarnado?

-Fue apareciendo con la construcción de la historia. En la medida en que yo iba trabajando con las fantasías sexuales de un escritor, como estoy en un medio cinematográfico yo también tenía que ver con esas fantasías. Alguien está contándole a Lorenzo en el banco de una plaza algo que ha pasado. El lo imagina y lo escribe, pero luego ella dice que no ha pasado, pero que podría haber sucedido. Pero ya no importa: él ya lo ha imaginado y lo ha escrito. Y de esta forma también genera imágenes en Lucía, quien al leer concreta esa fantasía con Lorenzo. Yo nunca había trabajado en estos niveles. Nunca había tenido un contenido erótico imaginario tan fuerte. Me gustó mostrar el sexo masculino y defendí mucho esas escenas que, por supuesto, se hicieron con dobles.

-La película habla también sobre la imposibilidad de ser padre. ¿Apelaste a tu propia paternidad?

-No, yo me considero tremendamente padre. Tampoco quiero que se entienda que Lorenzo soy yo. Si bien hay cosas mías en él, también las hay en Lucía, y también hay cosas de ellos que yo no soy en absoluto. Su hija le ha llegado de improviso y no se siente del todo padre de esa hija. Le interesa conocerla, pero lo seduce más otra historia más fuerte que está surgiendo. Y la niña va quedando cada vez más relegada.

-La ficción se presenta nuevamente como salvación, pero a Lorenzo comienzan a enfermarlo la realidad y su ficción...

-Una vez que el escritor ha influido negativamente en la realidad y se ha aprovechado de ella, lo que quiere es escribir positivamente para ayudar a alguien, que es una madre que ha perdido a su hija (Najwa Nimri). El gran tema de la película es la sugestión. Hay alguien que está muy necesitado porque su vida le ha llevado a un sitio tremendo en el que vivir la realidad resulta insoportable. Y de pronto alguien está tratando de ayudarla, haciéndole vivir una realidad diferente, una especie de ficción adaptada para ella. Toda la película es un gran triángulo, en el fondo. Hasta la mitad de la historia, con el vértice hacia abajo. Luego, el escritor se pone a trabajar para contar y sugestionar al resto de los personajes y a sí mismo y así aparece la idea de que puede haber un agujero arriba de todo, en el aire, el agujero de luz por el que nos vamos.

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