
La vida de un intérprete en primer plano
Edgardo Cozarinsky cuenta la historia de Rafael Ferro
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-¿Cómo te sienta esto de interpretar tu propia vida en escena?
-Es un trabajo muy complejo. Todo me resulta muy raro y estimulante. Hay noches en las que no duermo.
-¿Ayer dormiste?
-No.
El que se confiesa frente al grabador es Rafael Ferro, uno de los pocos buenos de "Resistiré". El que, a partir de pasado mañana, será figura central de "Squash, escenas de la vida de un actor", la octava edición del ciclo Biodrama, en el cual un director o dramaturgo cuenta la vida de un argentino vivo. Claro que la particularidad de esta nueva página del proyecto creado por Vivi Tellas es que un actor, el mismo Rafael Ferro, contará y actuará su propia vida, con la dirección de Edgardo Cozarinsky.
¿Qué tendrá de especial la historia de Rafael Ferro para llevarla a escena? El biodramatizado sabe que es una pregunta obligada, pero descree de ella. "La cosa pasa por cómo contás algo -asegura el actor-. Cualquiera de nuestras vidas son interesantes, todas tienen sus historias. Y como Cozarinsky quería hacer un biodrama basado en la vida de un deportista, cuando se enteró que había sido un deportista profesional le cerró."
Rafael Ferro tiene 39 años. Jugó squash y tenis profesionalmente durante varios años. A los 25, viviendo en Alemania, largó todo y volvió a Buenos Aires para estudiar teatro. Como venía con una formación física, tuvo maestros ligados a un sólido entrenamiento físico y hasta terminó integrando el elenco de "Villa Villa", de De la Guarda, antes de llegar a la televisión. En la vida de Ferro, según Cozarinsky, su historia no llega a nuestros días sino que culmina cuando deja el deporte para dedicarse a la actuación.
Cozarinsky entiende que entre el mundillo del espectáculo y del teatro hay algunas conexiones. "No hay segundas tomas. A la hora de salir a la cancha no interesa si el deportista antes se peleó con su mujer, al actor le pasa lo mismo. Por eso me importa el deporte como espectáculo, por el riesgo que tiene, por este motivo quise hacer algo con un deportista", apunta el director de la película "Ronda nocturna" y autor de "La novia de Odessa".
Rodando ese film es que el cineasta conoció a Rafael Ferro con quien entabló una amistad. Claro que, de buenas a primeras, el actor se enteró de que esos comentarios que había hecho en confianza se transformaron en la base de un material dramático.
-¿Qué te pasó cuando Cozarinsky te contó la idea de biodramatizar tu vida?
-Me atrajo enseguida porque es un desafío especial, único...; claro que también me dio pudor. Después vino la cosa de ver cómo hacés de vos mismo.
-¿Hablaste con las personas involucradas?
-Desde el vamos, mi papá y mi mamá tienen prohibido venir porque, sobre todo para mi papá, puede ser muy doloroso por algo que se cuenta en la obra. Diríamos que ellos no quedan muy bien parados... Pero como el espectáculo también tiene mucho que ver con la fantasía, le pedí a Cozarinsky que me cumpla el sueño que tenemos todos de matar a nuestros padres en escena. Por eso tienen prohibido entrar a ver la obra.
-Pero eso es inmanejable...
-Es que mi madre, quizá; pero para mi padre... No sé...
-Pero se van a enterar...
-¿Ves? Esas son cosas que van surgiendo ahora y para las que no tengo respuesta...
Es cierto, se nota que no tiene respuesta, que no miente. Por eso, durante la entrevista, titubea varias veces. Por eso también la entrevista se realiza por separado para que él hable frente al grabador, digamos, con tranquilidad. Pero la tranquilidad no llega. "Esto es una adrenalina que no sé si soporto, pero que está bueno probar", dice en otro momento. "Muchos me decían que lo tenía que tomar como un personaje más, pero me parece que no, que me perdía ser más verdadero que nunca en escena. Por supuesto que hay cosas inventadas, pero hay momentos raros en la obra. Por ejemplo, se habla de mi mejor amigo que se suicidó y eso es fuerte. Si bien el recuerdo está ficcionalizado, la sola nostalgia te descoloca", apunta en medio de una oficina del Teatro Sarmiento, donde se presentará la obra.
Desafío doble
A poco tiempo de conocerlo, Edgardo Cozarinsky sintió que Ferro era el personaje de su biodrama. "Sobre todo, sentí que había algo oscuro en él. Es que tanto él como yo quisimos mucho a gente que se murió y que nos dejó sus marcas", sostiene este señor que desde hace años vive en París.
En el juego entre ambos, a Cozarinsky le gusta ponerse en el lugar del vampiro que le chupa la sangre a su víctima. Claro que si bien las primeras charlas entre ellos estaban marcadas por cierta naturalidad, el registro cambió cuando comenzó a tomar cuerpo este nuevo biodrama. "Rafael comenzó a ficcionalizar recuerdos y situaciones para hacerlos más interesantes. Fue una doble gimnasia: yo como una especie de abusador y él como un delirante. Fue muy apasionante, fue una constante reelaboración del recuerdo", sostiene el director.
El resultado final será una obra con constantes "rupturas dramáticas en la que hay algo de comedia musical en un constante zigzagueo deliberado", acota el director de esta historia que también contará con la actuación de Marta Lubos, Carlos Kaspar, Jimena Anganuzzi, Lautaro Delgado, Beatriz Thibaudin, Gonzalo Heredia, Leticia Manzur y Agatha Fresco.
Cozarinsky se siente el capitán de este barco, el responsable de una confidencia. También sabe, o se exige, que no puede hacer algo banal, algo simplemente decoroso. "El hecho de que se trate de un autobiograma en el cual la persona que está en escena se interpreta a sí mismo, ya es un motor", cuenta.
Y si para Rafael Ferro claramente se trata de una experiencia única, también lo será para el director y escritor, para quien "Squash" será su primer trabajo de dirección. Tiempos de confesiones y revanchas de un lado y del otro de la cancha.
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