Lars von Trier causa revuelo en Cannes

Presentó "Dogville", con Nicole Kidman
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20 de mayo de 2003  

CANNES.- Tal como ocurrió hace exactamente tres años, cuando presentó el musical "Bailarina en la oscuridad", con Bjšrk como protagonista, y terminó ganando la Palma de Oro, el director danés Lars von Trier generó ayer junto con su nueva diva, Nicole Kidman, una psicosis colectiva de impresionantes proporciones con "Dogville", una película tan incendiaria como experimental que no sólo se ubica como favorita para quedarse con alguno de los premios principales, sino que se convirtió además en el eje de todas las miradas y las polémicas en la Croisette.

El caos empezó bien temprano: ya una hora antes de que comenzara la única función de prensa, a las 8.30, la enorme sala Lumiére (de 3000 localidades) lucía colmada. Los golpes, empujones, gritos y codazos de aquellos que agitaban sus credenciales para ingresar primero (aquí rige un verdadero sistema de castas con categorías que dan prioridad de acceso según la circulación de cada medio) se repitieron de manera amplificada cuando el director de "Bailarina en la oscuridad" llegó a la conferencia de prensa acompañado por una bellísima Kidman (escotado vestido negro y pelo recogido) que aportó este glamour que tan bien sienta a Cannes. Semejante expectativa se vio satisfecha con "Dogville", la primera parte de una trilogía basada en un mismo personaje y un mismo esquema de producción que será protagonizada en los tres casos por la actriz australiana que acaba de ganar el Oscar por "Las horas".

El film, ambientado en Dogville, un imaginario pueblo de los Estados Unidos en plena depresión de los años 30, se centra en las desventuras de Grace, una mujer que huye de unos gangsters y se instala en ese perdido paraje montañoso, donde recibe el apoyo de una comunidad cerrada y conservadora que decide esconderla. Pero lo que en principio parece ser un acto generoso y marcado por la solidaridad, se va transformando en un sometimiento cada vez más sórdido y denigrante, con consecuencias más que sorprendentes para todos.

Esta sarcástica fábula rodada íntegramente dentro de un enorme estudio cerrado, con iluminación artificial (y artificiosa) para definir una escena diurna o una nocturna, sin decorados (se ven incluso marcas e inscripciones en el suelo), con cámara en mano (manejada por el propio Von Trier), apelando a innumerables efectos visuales (se utilizó la moderna tecnología HD del video de alta definición) y a una omnipresente voz en off despertó una gran ovación que acompañó todos los créditos finales, durante los cuales se suceden fotos de época que retratan a pobres y marginados por la crisis norteamericana de la década del 30, mientras de fondo suena David Bowie cantando "Young Americans".

Claro que no todos se mostraron tan seducidos por este largometraje de tres horas interpretado por un verdadero seleccionado mundial (además de Kidman aparecen Lauren Bacall, Jean-Marc Barr, Paul Bettany, James Caan, Patricia Clarkson, Jeremy Davies, Ben Gazzara, Philip Baker Hall, Udo Kier, Chlo‘ Sevigny y Stellan Skarsgard): los críticos estadounidenses manifestaron a viva voz -y también lo hicieron notar durante la conferencia de prensa- su disconformidad por lo que consideran es un film "antinorteamericano", "misógino", "cruel" y "humillante", mientras acusaban a Von Trier de dar una imagen falsa de su país con el agravente de jamás haber cruzado el Atlántico.

El director se defendió de la andanada de epítetos indicando que "no se trata de un documental ni de un estudio histórico, sino de una mirada personal a partir de los conocimientos y sentimientos que me despierta Estados Unidos. Es un país que funciona como un espejo que estimula la imaginación. El film es un reflejo de lo que puedo leer o ver en la televisión danesa, que en un 70 por ciento exhibe materiales de o sobre los norteamericanos. Más allá de que nunca pretendo hacer algo realista y de que me encanta crear reglas de juego propias, puedo asegurar que me preparé mucho más de lo que Hollywood suele hacerlo cuando adapta un cuento de Hans Christian Andersen. Los norteamericanos no se preocupan mucho de sus pobres o de los problemas de otros países, pero se molestan si otros los cuestionan. En ese sentido, mi film es muy político. Si no les gustan mis películas, lo siento".

En este sentido, cabe acotar que "Dogville" ya fue vendida a casi todo el mundo, menos a los Estados Unidos, donde todavía no hay una compañía dispuesta a pagar los 4 millones de euros que pide Von Trier. Kidman, además de confirmar que pronto interpretará nuevamente a Grace en "Mandalay" (segunda entrega de la trilogía esta vez con toques de comedia y ambientada en Alabama), aseguró que "siempre quise trabajar con Lars desde que vi "Contra viento y marea" . El lo leyó en una entrevista y entonces me mandó el guión. Me encantó su idea de aislarnos del mundo en un estudio de Suecia y hacer una película tan audaz como ésta. Confié en su talento y me puse completamente en sus manos. Me gusta este tipo de exposición y desafío. No pienso mi carrera en términos de conveniencia. Con Lars arriesgo más y gano menos dinero que en otros proyectos que -me dicen- me convendría hacer luego de haber ganado el Oscar".

El realizador danés, que citó a Stanley Kubrick y a Bertolt Brecht como fuentes de inspiración para "Dogville" también fue muy elogioso con su actriz: "Es una profesional y disciplinada, pero al mismo tiempo le encantan los retos, es muy arrojada y siempre trata de encontrar cosas nuevas en su interpretación. La experiencia fue completamente distinta que con Bjšrk, que no tenía ningún interés concreto por la creación cinematográfica".

Estreno confirmado

Rodada en apenas 6 semanas, pero con nueves meses de posproducción y un presupuesto de más de 12 millones de euros, "Dogville" es una de las dos películas de la competencia de Cannes cuyo estreno comercial en la Argentina está confirmado (la otra es "Mystic river", de Clint Eastwood) y será, además, bastante inminente.

En cambio, todavía no es seguro el lanzamiento de "Carandiru", el film del argentino -nacionalizado brasileño- Héctor Babenco que también se presentó ayer en la competencia oficial. Pese a haber sido coproducida por Columbia Pictures (dueña de los derechos para América latina) y de ser uno de los grandes éxitos en la historia del cine brasileño (se proyectan 4.500.000 espectadores), la llegada de esta épica de dos horas y media de duración sobre las historias de vida y el trágico motín que ocurrió en Carandiru, una de las cárceles más grandes y atestadas del mundo, no hay decisión tomada por parte de la multinacional respecto de si el film se verá o no en Buenos Aires.

"Carandiru", que tuvo aquí una respuesta bastante dividida, está basada en un "caleidoscópico" best seller de Drauzio Varella que recuperó el caso de una matanza de 111 presos ocurrida en esa prisión paulista en 1992. Babenco, de todas maneras, priorizó las distintas historias de vidas de los internos (algunas sórdidas, otras emotivas, salpicadas con bastantes toques de humor) y pudo filmar en el lugar de los hechos, antes de que los pabellones del inmenso predio fueran dinamitados.

Babenco -que quedó relegado a un segundo plano frente al fenómeno Von Trier/Kidman- fue bastante duro ante la prensa internacional al indicar que "el Estado brasileño brilla por su ausencia a la hora de ayudar a los pobres, que son decenas de millones. En la cárcel la gente se muere de hacinamiento, de sida o de hambre. Pero fuera de esas cuatro paredes las cosas son tan rígidas, terribles e injustas como en Carandiru". Una declaración a la medida de una película demoledora.

Apostillas

Documento y legado

  • Nanni Moretti. El italiano Nanni Moretti (ganador de la Palma de Oro hace dos años con "La habitación del hijo") regresó a Cannes para presentar dos cortos de su autoría. "Il grido d´angoscia dell´uccello predatore" son 20 escenas filmadas entre 1994 y 1996 que quedaron afuera del montaje final de "Aprile" y registran la efímera victoria electoral de la izquierda y el triunfo definitivo de Silvio Berlusconi en Italia. El otro, "The last customer" es un emotivo registro sobre las últimas horas de una tradicional farmacia del oeste de Manhattan manejada por dos encantadores viejitos de origen italiano, antes de que el edificio fuese demolido.
  • * * *

  • El adiós de Monteiro. Con gran despliegue cubrió la prensa francesa la presentación del film póstumo del provocativo director, guionista y actor portugués Joao César Monteiro, fallecido en febrero pasado, a los 66 años. Las desventuras de Joao Vuvu (alter ego del realizador), un viudo y soltero que vive en un barrio de Lisboa, resultaron su testamento cinematográfico.
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