Las cámaras vigilantes

Realizado con imágenes extraídas de dispositivos de seguridad
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15 de mayo de 2003  

La inseguridad cotidiana consiguió que los consorcios de los edificios invirtieran el dinero de sus copropietarios en pequeñas camaritas que "registran" la entrada y salida de personas en el hall de entrada. Pero curiosamente, estas cámaras de vigilancia casera no dejan registro alguno: no hay encargados de observar todo aquello que se acerca o se aleja de la cámara, ni documento grabado de las 24 horas que permanece encendida.

El control del vecindario (que pocas veces se percata de la cámara, cuando éstas sobreviven a los robos) es ejercido en la intimidad desde que compañías de cable ofrecen el servicio de un exclusivísimo canal para observar por la tele en el dormitorio todo tipo de movimiento de la puerta de entrada hacia afuera.

Así fue como los jóvenes realizadores Hernán Lucas y Marcos Martínez decidieron construir una pieza para mirar con esas imágenes en blanco y negro, sin audio, de una gran profundidad de campo que en principio no parecen para nada cinematográficas pero que registran situaciones que muy pocas veces son observadas con detenimiento. El corto se titula "Edificio" y se verá hoy, a las 20.30, en IMPA (La Fábrica), Querandíes 4290, y volverá a exhibirse el 21, en el Centro Cultural Ricardo Rojas, y el 15, en el Centro Cultural Recoleta.

"En principio, descubrimos que los planos que registraban esas cámaras eran muy atractivos estéticamente, como los recortes de las puertas de los edificios, el juego del reflejo detrás del cristal, las siluetas, y todas las situaciones que se dan en la puerta de entrada -contó Hernán Lucas, codirector de este curioso experimento audiovisual-. Así conseguimos extraer de diez cámaras de seguridad unas treinta horas gracias a la ayuda de amigos y vecinos que nos grababan en video desde los televisores de sus casas. Un corto que nos llevó un año de trabajo entre recopilar, visualizar y darle una estructura al documental."

El "Edificio" en cuestión está estructurado en cinco partes numeradas como si se tratara de pisos. Muchas veces las imágenes continúan sin audio o reciben sonido ambiente de la cotidianidad de otros edificios, como ruidos de chicharras de emergencia, puertas de ascensores, golpes de llaves, quejidos de aire acondicionado, pasos de escalera, etcétera. "Tratamos de evitar entrar en el género y contar un cuentito, sino encontrar un género propio -explica Marcos Martínez-. Por eso no quisimos aplicar el sonido de modo naturalista. Es decir, quisimos ponerle sonidos que no fuesen los que naturalmente caían para esa imagen. De otra manera, nos parecía clausurar el sentido de la imagen que le queríamos dar a la película."

Las voces de "El inquilino"

Sólo en dos ocasiones esas imágenes puras extraídas de las cámaras de seguridad se ven intervenidas por agentes externos. En el transcurso de los 29 minutos del cortometraje "Edificio" aparecen las primeras imágenes que dio el cine, tomadas en 1895, con los empleados que salen de la fábrica de los Lumiére. "Esa fue también una cámara que registró la entrada y salida de personas. Y también se emparentaba con la forma en que lo hacían los Lumiére: que ponían la cámara fija y filmaban hasta que se terminaba el rollo", cuenta Hernán.

En otra secuencia hay un visitante sonoro en la quietud de la puerta de entrada de un edificio cualquiera: los diálogos de un fragmento de la película "El inquilino", de Roman Polanski, alrededor de ese sospechado nuevo vecino llamado Trelkovsky. "Nos interesó la convivencia dentro de los edificios. Y la película de Polanski era una brutal reflexión acerca de ese vecindario que consigue volver loco al nuevo locatario. Poner la imagen de la película no era la idea. Por eso nos gustó jugar con la ficción y realidad en esta parte. En un principio, mucha gente cree que son diálogos que pertenecen a ese edificio hasta que reconocen que esas voces son en inglés. Y aquí por única vez se nota nuestra presencia: movimos un poco la cámara y decidimos que entrara el color de los subtítulos de esa película de Polanski", agrega.

Con "Edificios" no quedan dudas de que pasan cosas en la soledad de la puerta de entrada. Esa pequeña cámara testigo demuestra que no siempre hay tiempos muertos. O en todo caso, el pequeño espacio que abarca la cámara se transforma en un activo campo de representación en donde hasta una hoja que se mueve genera inquietud. Pero no todos son objetos. También está registrada esa "bonita vecindad" de pie en una reunión de consorcio. Y hay gestos, protestas, gritos y hasta el riesgo de una pelea física ante la puerta de vidrio que se abre y se cierra constantemente. También está la imagen muda de un policía que interroga a varios vecinos en una mañana concurrida, por momentos musicalizada con una poesía de Quevedo, "Poderoso Caballero Don Dinero". "Nosotros nunca supimos qué pasó ese día -comenta Hernán Lucas-. Estuvimos observando toda la escena desde el televisor de mi casa y decidimos no bajar pensando en que el policía estaba por una queja de algún vecino porque habíamos corrido la cámara de lugar."

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