Las obras completas de Fred y Ginger

Fernando López
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19 de abril de 2011  

En la sofisticada pista del Carioca -un club de Río concebido según la fantasía de los escenógrafos de Hollywood-, el público pide la rumba "The Carioca", que no es una pieza brasileña sino una obra de Vincent Youmans, el autor de Té para dos. Quieren bailar, según dicta la costumbre, frente contra frente, sin abrazarse. La banda (Os Turunas, estos sí, brasileños) acepta. Sentada en una mesa algo elevada, ella observa, y pregunta: "¿Qué es esto de las frentes unidas?" "Telepatía mental", sugiere él. "Puedo decirte qué es lo que están pensando ahora", desafía ella, sonriendo. El observa otro poco a los bailarines y, de repente, la toma de la mano: "Probemos?".

Cuando los ven inventar toda clase de pasos, giros, zapateos y figuras -incluso algunas humorísticas-, los restantes bailarines les ceden la pista. Está naciendo una sociedad artística, Fred Astaire y Ginger Rogers, que establecerá nuevos modelos en la danza de salón (modelos aún vigentes, según lo prueban algunos concursos de baile en la TV). Cuando el número termina, los espectadores que asisten al preestreno de la película en Los Angeles se levantan de las butacas y aplauden como locos. Algo que nunca había sucedido, según contaba Hermes Pan, el coreógrafo que desde entonces no se separaría de la dupla.

Se ha dicho que Volando a Río (Thornton Freeland, 1933) fue una casualidad gloriosa: unió a Astaire con Rogers (que tenían suficiente experiencia teatral, pero no habían actuado juntos, y que ni siquiera eran los protagonistas del film) y además sumó a otros dos artistas que, desde entonces, colaborarían con ellos como asistentes de Fred: el propio Hermes Pan y Hal Borne, su pianista de ensayos y arreglador. Alguna magia extra hizo que del compacto grupo y sobre todo de la elegancia de Fred y la gracia de Ginger naciera esa inefable armonía que hizo única e irrepetible a la pareja. "El aporta la clase; ella, el sexo", resumía Katharine Hepburn. Filmaron apenas diez películas: nueve de ellas entre 1933 y 1939, las más famosas, y una más, tras un intervalo de diez años, La magia de tus bailes , que no fue fruto de una estrategia comercial sino del azar. Fred debía filmarla junto con Judy Garland, pero al cabo de tres semanas de ensayos, la estrella no pudo seguir por razones de salud y hubo que buscar un reemplazo urgente, lo que obligó a Ginger a interrumpir el descanso en su rancho de Oregon y volver al set. Fue su último film juntos, el único en colores. Los diez títulos integran el ciclo que la Cinemateca presenta desde hoy, en la sala Lugones.

* * *

Los dos se habían iniciado en el circuito del vaudevill e: Fred, a los 7, junto con su hermana Adele, con quien a los 20 ya se presentaba en Broadway. Cuando ella abandonó para casarse, él se afirmó como actor y cantante. Por ejemplo, en La alegre divorciada , que incluía "Night and Day". Ginger había ganado a los 15 un concurso de charleston y a los 19 se hizo famosa como estrella de Girl Crazy , de Gershwin, en la que cantaba, entre otras joyas, "Embraceable you".

Imposible explicar en palabras lo que uno y otra lograban como pareja de bailarines en la pantalla: hay que verlos. Era tanta su atracción que obtuvieron grandes éxitos ( Sombrero de copa, La alegre divorciada, Al compás del amor, Ritmo loco, Sigamos la flota , entre otros), aunque bailaran relativamente poco. No más de 12 minutos -según se ha calculado- sobre 100 minutos de proyección. Y a pesar de que el montaje, contra los deseos de Astaire y Pan, impide que se vean los bailes completos: siempre hay otros planos -generales del local, detalles de la audiencia, acciones de otros personajes-.

Después de sus triunfos en los 30, se separaron. Ella se lució como comediante y hasta ganó un Oscar ( Kitty Foyle , 1940); él bailó con muchas otras (Rita Hayworth, Cyd Charisse), pero la mágica armonía que alcanzó con Ginger no volvió a producirse.

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