Llega al cine "Historias breves IV"
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"En el trayecto, entre 2000 y ahora, todos cambiamos varias veces de equipos, algunos hasta de ideas a propósito de los proyectos originales, o como le ocurrió a Pablo Pérez, al que se le iban muriendo los actores que elegía; primero, Marcos Zucker; después, Darío Vittori; y al final de cuentas no sabía si alguna vez haría su corto", dice Carlos -"Charlie"- Brown, el joven productor de tres de los diez episodios que conforman "Historias breves IV", resultado de un concurso de cortos organizado por el Incaa hace cuatro años, que se estrenará mañana en el Km. 0 (Gaumont). Brown es egresado de la Facultad de Bellas Artes de La Plata, donde estudió cine.
La modalidad de concurso de cortos en 35 mm para directores dispuestos a dar un nuevo impulso a su profesión, nació del Incaa en la primera mitad de la década del 90, para dar una oportunidad a cineastas de diferentes orígenes (la Enerc, que depende del Incaa, escuelas de Buenos Aires y del interior, además de independientes) que permitiera, además, mostrar una diversidad de autores con nuevas y diferentes actitudes frente a un cine que, ya transcurrida una década de la vuelta a la democracia y en un mundo en el que ya hacían ruido los avances tecnológicos, era indudable, necesitaba aire fresco.
De esas tres entregas estrenadas entre 1995 y 1999 (la tercera reunió dieciséis y fue estrenada en dos partes subtituladas "Ojo izquierdo" y "Ojo derecho"), surgieron nombres que darían que hablar, como los de Pablo Trapero, Bruno Stagnaro, Adrián Caetano, Lucrecia Martel, Daniel Burman y Rodrigo Grande y Marcelo Schapces.
La nueva edición reunió a "El señor de los pájaros", de Camilo José Gómez, que juega con la leyenda del pombero, en los esteros del Iberá; "Avant Premier", de Daniel Bustamante; "Paraíso viviente", de Pablo Pupato; "Epitafio", de Cecilia Ulrich; "Columbus", animación tradicional con dibujos y recortes de Martín Mujica; "Más quel mundo", de Lautaro Núñez de Arco; "Paisanitos rubios", de Fernando Tranquilini, acerca de un singular camionero adicto al cigarrillo; el fantástico ",infierno grande", de venditti+hoffman (así, con la coma y el signo más entre los apellidos encabezados con minúscula por expresa indicación de sus autores); la comedia negra "Happy Cool", de Gabriel Dodero, con Lito Cruz, y "Lo llevo en la sangre", sátira a propósito del fanatismo futbolero en una familia hincha de Chacarita, que dirigió Pablo G. Pérez, con Roly Serrano y Juan Manuel Tenuta.
"Fue una situación difícil, porque todo había cambiado desde el momento en que se lanzó el concurso, en 2000, antes de la crisis, y octubre de 2003", dice Eleonora Rolandi, productora de "Epitafios", cuya directora, Cecilia Ulrich, está ahora trabajando en México. "Sin embargo, pudimos sobreponernos y llevarlos adelante, contábamos con otros elementos, estábamos al límite, pero igual los hicimos, y para la situación en que estábamos, el resultado es, en su conjunto, excelente", reconoce Rolandi. "A pesar de que ya no es nuestra tesis ni nada parecido, sino un trabajo más de nuestra carrera, el hecho de haber sido parte de «Historias breves» ya es importante."
"Si pudiera producir alguno para la próxima edición que se haga, lo haría", dice, entusiasmado, Brown. "El formato 35 mm es más noble que cualquiera, el problema es únicamente económico... en estos cortos tuvimos que trabajar prácticamente uno a uno, es decir que nos tenía que salir bien la primera vez sí o sí, en algunos planos difíciles, la segunda o tercera vez."
"La gran dificultad de hacer animación es el tiempo que se tiene que invertir... fui el primero en empezar la producción y el último en terminar, este año", dice Martín Mujica, el autor de "Columbus", que recrea episodios de la conquista en el siglo XVI. "Tuve que ponerme a tono con la historia, había cosas que en todo el tiempo transcurrido dejaron de gustarme, pero que eran difíciles de cambiar, y tuve que tomar alguna decisión, forzado por esta cuestión del paso del tiempo. Además, los animadores que hacemos nuestro trabajo en forma tradicional, es decir, sin computadora, somos una especie en extinción", asegura Mujica.
Mucha de la gente que trabaja actualmente en cine, en diferentes rubros, comparte esa actividad con la docencia, una manera de seguir en contacto con su pasión, investigando sobre esos temas que también llevan a la práctica.
"En esta profesión hay una decantación que es mucho más marcada que en otras. Lo difícil que creo que a todos nos pasa, es poder contar una historia, es sencillo decirlo, pero es muy complejo hacerlo: es en esta búsqueda que se da una decantación", interviene Daniel Bustamante, autor de "Avant Premiere". "En un curso de 12 alumnos de Imagen y Sonido de la UBA, donde doy clases -señala Rolandi-, preguntamos quién quería ser director, y sólo levantaron la mano dos, algo que nos sorprendió. La competencia hace que suba el nivel y que exista un mayor interés por otros rubros menos expuestos, pero fundamentales."
"La industria de cine, como toda industria nacional que fue arrasada en los últimos treinta años, se está recuperando", reflexiona Mujica. Para él, "la planta actual del SICA es un tercio menor de la que tenía hace tres décadas. No me asusta que haya mucha gente que estudie cine, todo lo contrario: me parece que es la única alternativa de que volvamos a alcanzar el nivel de producción que tuvimos, y en la medida en que haya una política al respecto la industria se va a consolidar".


