Los 80 vuelven a dar pelea

Una serie y una película que dejaron huella dos décadas atrás miden de nuevo sus fuerzas en versiones actualizadas: ambas llegan el próximo jueves
Marcelo Stiletano
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20 de junio de 2010  

Marty McFly no se perdería por nada del mundo esta nueva batalla. Pondría nuevamente a punto la coupe De Lorean y ajustaría los controles para viajar directamente hacia nuestros días, y ser testigo de la resurrección de los 80 en pleno siglo XXI. Sería como un sueño hecho realidad para el doctor Emmett Brown, el entrañable científico loco que inventó aquella máquina del tiempo con forma de auto deportivo. Un volver al futuro hecho de remakes y versiones actualizadas, que a partir del próximo jueves colocará frente a frente en la cartelera porteña a una flamante Brigada A y al nuevo Karate Kid .

Los mismos ejecutivos de Hollywood que de un tiempo a esta parte no hacen otra cosa que resucitar, uno tras otro, los éxitos de 25 años atrás, ni siquiera dudarían un instante en transformarse en sponsors de esta imaginaria travesía de Marty McFly. Tal vez porque en el inolvidable personaje de Michael J. Fox pueden hallarse casi todas las explicaciones de este incontenible revival, cuyas muestras más recientes en la pantalla grande tuvieron contornos épicos ( Furia de titanes ) y terroríficos ( Pesadilla en la calle Elm ).

La principal fluye sin dificultades alrededor del doble y simultáneo estreno, anunciado para el próximo jueves, de Brigada A - Los magníficos (presentada por Fox) y Karate Kid (anunciada por Columbia). Lo que ambas ponen aquí de manifiesto -más allá de las visibles diferencias entre ambos títulos- es el lado más puramente nostálgico de este regreso ochentoso, al menos en cuestión de intenciones.

"Las películas que nos dejan marcados para siempre llegan cuando tenemos alrededor de 15 años. Los actuales ejecutivos de los principales estudios andan por los 40, en promedio. Eso quiere decir que en la cabeza de todos ellos nada influyó tanto como el cine de 1985. Por eso viven este rescate como una especie de experiencia religiosa", dijo en abril último el guionista Wesley Strick.

Y aunque la realidad obliga a entender las cosas en términos más prácticos -en el fondo también hay una clara apuesta a lo seguro, con astutos e inevitables cálculos de gastos y recursos-, nadie podría negar el valor que en términos de añoranza de una época adquiere un título, como Karate Kid . Ingenua y hasta pueril en su planteo, pero a la vez muy poderosa desde los valores que logró transmitir a toda una generación, la película original de 1984, a la que se sumaron varias secuelas, funcionó como un ejemplo actualizado del eterno enfrentamiento entre David y Goliat.

Que el karate del título funcione en realidad bajo las reglas de otra arte marcial -el kung-fu- resulta aquí anecdótico. Más importante es el tránsito hacia la nueva versión, con un protagonista más joven -antes tenía 17 años; ahora, 12- y un traslado geográfico. El muy japonés señor Miyagi ahora es el muy chino señor Han (Jackie Chan), el enigmático encargado del mantenimiento en el edificio de Pekín al que llegan Dre Parker (Jaden Smith) y su madre (Taraji P. Henson), obligados a dejar Detroit y mudarse al Lejano Oriente por motivos laborales.

Quienes conocen bien el film de 1984 encontrarán múltiples guiños y referencias al original en esta remake (ver nota de opinión). El muy actual tema del bullying (entre los chicos, el ensañamiento que se ejerce hacia los más débiles) revive de la mano del vínculo entre el nuevo alumno y el nuevo maestro, cuyas motivaciones no son muy diferentes a las del señor Miyagi. Pero más fuerte aún, en el juego de las diferencias, es la intención de potenciar una alianza estratégica entre Hollywood y China, cuya productora cinematográfica estatal aportó cinco de los 40 millones destinados a la producción, más casi todo el equipo técnico y la posibilidad de rodar en la Ciudad Prohibida y otros escenarios hasta aquí inaccesibles.

Brigada A - Los magníficos costó un poco más (casi 100 millones), en la búsqueda de poner al día una serie que llegó a ser inmensamente popular en buena parte de los cuatro años (1983-1987) que estuvo en el aire. Lo mismo ocurrió en la Argentina, donde la serie fue estrenada en 1984 por Canal 9 y llegó a ser la más popular de esa década.

Apoyada desde la producción por los hermanos Ridley y Tony Scott, y dirigida por Joe Carnahan, la película se plantea como una suerte de equivalente cinematográfico del episodio inicial de la serie: la presentación en sociedad del equipo militar de elite (en la serie eran veteranos de Vietnam; aquí, ex Rangers), que se ocupará de llevar adelante misiones riesgosas y secretas, no siempre convalidadas por sus superiores. El coronel Hannibal Smith pasó del fallecido George Peppard a Liam Neeson; el ingenioso y carilindo Faceman Peck (Faz, en la versión doblada conocida aquí) tiene ahora el cada vez más familiar rostro de Bradley Cooper; el temerario y enajenado Murdock (puntal de una serie interminable de locos lindos del cine de acción) es encarnado por el sorprendente actor sudafricano Sharlto Copley ( Sector 9 ), y para el papel clave del forzudo Bosco B. A. Baracus (conocido en la Argentina como "Mario") se recurrió al actor y luchador profesional Quinton Jackson.

Tal vez la fidelidad de una y otra a la esencia del original haya marcado las diferencias hasta aquí en la respuesta del público de todo el mundo. Anteayer, la taquilla global señalaba que Karate Kid (92.550.000 millones de dólares de recaudación) estaba por encima de las expectativas, y Brigada A - Los magníficos (60.270.000 millones), por debajo, en una contienda mano a mano que se vivió el último fin de semana en Estados Unidos y se reeditará en la Argentina a partir del jueves.

No será ni por asomo la última batalla ochentosa del cine de nuestros días. Hollywood respalda con entusiasmo esa clase de luchas y hasta podría fantasear, en ese juego de volver al futuro, con un nuevo Marty McFly.

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