Los argentinos nominados y su tranquila espera

Damián Szifron, Armando Bo y Nicolás Giacobone disfrutan el momento
Marcelo Stiletano
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22 de febrero de 2015  

LOS ANGELES. Si la procesión va por dentro, los argentinos nominados al Oscar lo disimulan muy bien. De un lado, a Damián Szifron no parecen pesarle en absoluto las obligaciones (a veces abrumadoras) de un director nominado en el rubro de mejor película extranjera. Tan relajado y tranquilo se muestra que alguien tan curtido en estas lides como Agustín Almodóvar confiesa: "Si parece que Damián lleva toda la vida haciendo campaña para el Oscar". Del otro, Armando Bo y Nicolás Giacobone, dos de los cuatro nombres que sueñan con ganar un premio tan valioso como el de mejor guión original (están nominados por Birdman) lucen un estado de ánimo bastante parecido.

De los dos lados hay conciencia, a horas de la definición, de que no son los favoritos en sus respectivos rubros. Y la tranquilidad quizá también tenga que ver con la convicción en ambos casos de que un objetivo clave ya parece cumplido: Szifron, Bo y Giacobone tienen hoy más de una puerta abierta para aportar sus talentos al mundo del entretenimiento más exigente, el que tiene a esta ciudad como capital indiscutida. El director de Relatos salvajes no tardará en definir su futuro luego de las incesantes reuniones con figuras de Hollywood, cuyos nombres mantiene en secreto. Del otro, Bo y Giacobone tienen, luego de la fiesta de mañana, todos los sentidos puestos en el ambicioso proyecto televisivo que preparan junto a Alejandro González Iñárritu y Alexander Dinelaris (los otros guionistas de Birdman) para la cadena Starz, The One Percent, con Ed Helms, Hilary Swank y Ed Harris. La primera temporada tendrá 10 episodios.

"Este domingo claramente termina una etapa", responde Szifron a la pregunta de LA NACION en medio de la sofisticada escenografía, 100% angelina, del hotel Mondrian, en pleno Sunset Strip. "Termina mi relación íntima y de acompañamiento casi cotidiano al recorrido de Relatos salvajes por todo el mundo. Me tocará en ese sentido vivir un duelo inevitable. Todavía falta lanzar la película en algunos destinos que me resultan todavía bastante exóticos, como Japón. Iré, pero más con la idea de un viaje de placer y casi sin agenda laboral. Y en definitiva creo que voy a ir así inaugurando nuevos caminos para futuros proyectos."

Contra lo que podría imaginarse a priori, el Oscar no ocupó un lugar central en las vivencias cinéfilas más tempranas de un voraz espectador de todo el Hollywood clásico como es Szifron. "Siempre me interesaron mucho más las historias que se cuentan en las películas que la trastienda de esas producciones. Eso me pasaba al principio, pero desde 1985 empezó a movilizarse en mí el interés por conocer más sobre los nominados y sus características. Ahí empecé a ver las fiestas del Oscar y de la primera tengo el recuerdo vivo de un cuadro en el que se contaban los secretos de Los cazafantasmas", recuerda.

Ahora nominado, lo que más le asombra a Szifron es la capacidad de organización que muestra la maquinaria de Hollywood. "Cuando me pasaron la agenda con las actividades me dije, «es imposible cumplir con todo». Pero funciona: te dicen a una hora exacta que hay que terminar y te están esperando con un auto en la puerta para llevarte al próximo encuentro. Y llegás a todas partes."

Toda esa curiosidad le parece más atrayente que hablar de sus expectativas sobre la definición de esta noche. "Es que el clima de competencia lo viven todos los que no están nominados. Entre los directores no ocurre eso. Lo nuestro es cero competencia, de verdad. Me siento amigo de todos mis colegas y durante nuestros encuentros en distintos festivales hemos construido un clima de gran camaradería", señala sobre una competencia que tiene desde el vamos a la polaca Ida y a la rusa Leviathan como las grandes favoritas, con Relatos salvajes empujando y emparejando las perspectivas desde atrás. Y hay quien también le augura alguna chance a Timbuktu (Mauritania), de Abderrahmane Sessako, después de su resonante y múltiple triunfo en la gala de los Cesar, siempre vistos como el equivalente francés del Oscar.

En cambio, para Nicolás Giacobone, que integra con su primo Armando Bo una sociedad que parece inoxidable, el Oscar funciona ante todo como un gran símbolo. "Las personas que como nosotros crecieron en este ámbito siempre vivieron esta entrega de premios como algo muy especial. Tal vez nos pase en el fondo algo parecido pero no podemos darnos cuenta, seguramente porque estamos muy cansados. Yo no me esperaba para nada semejante reacción con la película", apunta en la charla con LA NACION.

Al describir buena parte del proceso de preproducción de la película, Bo responde de algún modo a la perplejidad de su compañero de tareas: "Esta película es distinta a todas las demás por la forma en que está contada. Cuando nos llamó, Alejandro sólo tenía una imagen en la cabeza, la de un hombre levitando en ropa interior. De esa imagen nació el impulso de querer hacer una comedia en un solo plano secuencia. Y cuando nos invitó a escribirla nos colocó en el riesgo de saber que el 98% de lo que íbamos a escribir quedaba en la película. Y así ocurrió. Todo funcionó como un ballet, con un equipo moviéndose todo el tiempo detrás mientras la cámara se desplazaba y se iba moviendo. Prácticamente la filmamos completa durante los ensayos, porque quedaba claro que todo lo que íbamos viendo iba a sumarse a la historia. Podríamos decir que editamos la película desde el guión".

Bo y Giacobone están con los pies en la tierra, conscientes de que en su rubro El gran hotel Budapest lleva ventaja en los pronósticos. Se apoyan en la complementación casi perfecta que consiguen gracias a una consciente división del trabajo: Giacobone profundiza su trabajo específico como escritor y Bo le agrega su identidad y perfil de director. Así acometen sus desafíos, codo a codo. "Tenemos los pies en la tierra -concluye Giacobone, pero también sabemos que éste es nuestro momento, y como nosotros somos un poco kamikazes nos animamos siempre a ir para adelante y aprovechar el momento. Por eso sabemos que después del lunes llegará el martes. Y ese día se hablará de otra cosa."

Oscar por la pantalla chica

La transmisión de los Oscar por TV la harán E! y TNT. E! emitirá su programa Countdown to the Red Carpet, desde las 15.30 y a las 19.30 transmitirá la alfombra roja. Por su parte, TNT empezará una previa desde ese lugar a partir de las 20.30 y mostrará la entrega desde las 21.30. Se podrá seguir en castellano con las voces de Iván de Pineda y Martina Soto Pose en el sitio TNTLA.com

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