Mucha imaginación, pero no tanto ingenio

(0)
13 de diciembre de 2001  

"La mujer que todo hombre quiere" ("The woman every man wants", Estados Unidos-Argentina/2001). Dirección y guión: Gabriela Tagliavini. Con Ryan Hurst, Daniela Lunkewitz, Michelle Anne Johnson, Justin Walker y otros. Fotografía: Scott Kevan. Música: Iván Wyszogrod Presentada por Venus Film. Duración: 92 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.

Nuestra opinión: regular.

Apelando a la imaginación, se puede pensar que en 2030 los Estados Unidos serán una sociedad fría y calculadora, en la que el trabajo será prioritario frente a la pareja y al amor. Así fantaseó la directora argentina Gabriela Tagliavini para introducirse en la cinematografía norteamericana con su primer largometraje.

No tuvo, en verdad, demasiada suerte con su opera prima que, rodada con bajo presupuesto, pretendió desovillar una trama de ciencia ficción con pizcas de humor y sexo y cierto aire de moraleja optimista.

Guy, el protagonista del film, es empleado de una empresa dedicada a fabricar robots que, físicamente, se parecen a los humanos. El muchacho, bastante tímido, todavía cree en el amor a la antigua, pero ese tipo de mujeres no existe en un mundo manejado por tecnologías ideadas por lo que antes constituía el sexo débil.

Cuando su novia lo deja de lado, Guy es aconsejado por un amigo para que compre un robot que tenga las características de la mujer perfecta: limpia, cocina, discute sobre deportes y ama cada vez que él lo quiera. Cuando ese robot aparece, el muchacho intuye que halló la felicidad. Pero no es fácil hablar de romance en un ámbito dominado por máquinas, y sus sueños se derrumban como castillos de naipes. No hay que pensar por ello que la historia tiene un final decepcionante. No lo puede tener, ya que el guión intenta jugar a la comedia disparatada y dejar implícito, entre líneas, que el amor siempre va a existir. La idea de la realizadora no era del todo desdeñable, pero posiblemente su carencia de oficio la obligó a diseñar un relato al que le sobran palabras y le falta ingenio.

Humor y morosidad

Si la propuesta de Gabriela Tagliavini era divertir al público, falló en su cometido. Si su intención se definía a través de la moraleja de que el amor es más fuerte que la tecnología, su esfuerzo se desmorona frente a la hibridez de un relato moroso enmarcado dentro de una escenografía multicolor sin mayor imaginación.

Con tantos elementos en contra, "La mujer que todo hombre quiere" naufraga en un mar tormentoso poblado de enormes olas tan vistas en otros films de este género. Como saldo en favor quedan la belleza y la sensualidad de Daniela Lunkewitz como ese robot que, en una poco imaginativa vuelta de tuerca, hace resurgir la pasión humana del protagonista.

Ryan Hurst hace lo que puede (que no es mucho) para dar cierta simpatía a su protagonista, en tanto que el resto del elenco carga con el peso de un guión que cuesta mucho remontar. La directora jugó una carta difícil en esta coproducción argentino-norteamericana y no salió, precisamente, ganadora de la partida. Es necesario, sin embargo, darle una segunda oportunidad, ya que su esfuerzo merece alguna recompensa.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.