Obsesión con la ciencia ficción

Fernando Spiner basó su película en el drama "Gravedad", de Sergio Bizzio
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7 de diciembre de 2001  

La obra de teatro "Gravedad", de Sergio Bizzio, se transformó en una especie de obsesión para el director Fernando Spiner, desde el momento en que la leyó. "Junto a Alejandro Urdapilleta, Alejandra Flechner, Javier Diment hicimos una adaptación cinematográfica. Empezamos trabajando en lo que era un ensayo prolongado y terminó siendo un reescritura colectiva. Trabajar con actores en un ensayo con tanta reflexión generó un resultado muy enriquecedor", apunta en medio del rodaje.

Según Spiner, esa comedia de ciencia ficción tiene mucho de película experimental. "Y eso se debe a varios motivos -comenta-. Por empezar, transcurre en un único escenario, la nave espacial. Por otro lado, es un género bastante particular, son apenas cuatro actores y trabajamos con un equipo muy reducido filmando en tres semanas. La otra cosa que me gusta de este proyecto es que es muy divertido. Venir a filmar es un verdadero placer."

-Una película de este tipo se hace o con mucha producción o con un formato de cine de clase "b". ¿Cuál fue tu apuesta?

-Diría que está en la frontera con lo que se llama cine bizarro . Es una película con un costo muy acotado y, por si fuera poco, es una película de astronautas argentinos. Eso genera una inevitable sonrisa. El hecho de que se trate de un misión espacial implica manejar un equilibrio muy particular porque, por un lado, los personajes tienen la tecnología suficiente como para ir al espacio pero, por otra parte, son argentinos. Entonces es verdad que están ahí, es verdad que están en una nave, es verdad que están cerca de la Luna, pero son argentinos... Y ese equilibrio tiene que ver también con el tema del presupuesto. Esto no es Apolo XIII. No podríamos hacer una cosa así y no tendría sentido que lo hiciéramos, ya que los norteamericanos lo hacen tan bien. Eso es lo interesante del género que estamos inventando.

Spiner se debe sentir como Nahuel Goldstein, el personaje del científico argentino que inventó esta misión imaginada por Bizzio. Su fórmula incluye grabar en soporte digital, ajustándose a los 800 mil pesos que, según el productor, Rolo Azpeitia, costará este film que cuenta con el apoyo del Instituto de Cine.

Pero, más allá de los números, Spiner sabe que cuenta con un elenco digno de una gran producción. Con Alejandro Urdapilleta, Spiner ya había trabajado en "Bajamar", una serie televisiva que grabó en Villa Gesell (su ciudad natal), y también en "La sonámbula".

"Tenemos buena onda y tenía ganas de seguir trabajando con él -dice el director-. A Alejandra Flechner la conozco desde la época de Gambas al Ajillo. Me parece una excelente actriz, lo mismo que Goity. Y desde que leí la obra pensé en ese trío. Cuando se dio lo de Horacio Fontova me encantó porque es tipo entrañable y un excelente actor. Se dio el ideal", dice satisfecho.

Según Spiner, el punto clave para que este viaje intergaláctico cumpla con su misión es la dirección de actores. "Hay un trabajo de construcción de la credibilidad que se apoya en el arte y la escenografía, dos aspectos absolutamente necesarios para que el espectador se crea este mundo."

La película está ambientada en un futuro impreciso: puede ser mañana o en 2070. "Pero no hay chiste fácil con la realidad. No hay referencias a Menem o a Cavallo", acota.

Este futuro impreciso transcurre en un un rincón de San Telmo. Allí, el presente es casi perfecto. "Me siento tan bien con lo que estamos haciendo que todo lo que pasa en el país no me angustió nada. Estoy en otro mundo."

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