Ser como máquinas

La autora de "Que vivan los crotos" habla de su nuevo film
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22 de abril de 2004  

Una palabra define perfectamente a Ana Poliak: modestia. Poliak es cineasta, egresada del Instituto de Cine, y es ese tipo de gente a la que hay que prestar mucha atención, porque viene demostrando hace nueve años, cuando estrenó "Que vivan los crotos" (filmada en 1991, con el respaldo de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano de Gabriel García Márquez), que es posible un neorrealismo más o menos documental, austero y digno.

El sueño de hacer una película con igual o mejor respaldo que la primera forzó a Poliak a esperar. Una década después de su primer largo, rodó en video digital "La fe del volcán" (2001). Más allá de su discreto paso por los cines, y pelear contra molinos de viento, siguió adelante. Después de mucho esfuerzo se lanzó a la aventura de "Parapalos", con apoyo económico de la Hubert Bals del Festival de Rotterdam, primero en el desarrollo del guión y finalmente en la posproducción, así como el de la gente que trabajó detrás y delante de las cámaras.

La película --que grabó en formato digital, para llegar ayer por la tarde a un transfer en 35 mm que se proyectará hoy en la competencia oficial del Bafici-- tiene como figuras principales a Adrián Suárez, Nancy Torres y Roque Chappay.

Con esta película -una suerte de ejercicio neorrealista sobre criaturas que tratan de sobrevivir- Poliak se juega entera por la honestidad de un cine que pueda interpretar a gente acorralada en su pobreza cotidiana, que apenas puede expresar sus sentimientos y se mueve por inercia.

"Parapalos" es casi un documental, porque lo que muestra es un espejo de la rutina de quienes hacen un trabajo destinado a máquinas en viejas pistas de bowling, saltando como monos cada vez que un jugador hace su tiro para ubicar los palos derribados en su lugar en unos pocos segundos. Como máquinas, pero más baratos.

El relato hace foco en Adrián, que recién comienza y su relación con Nippur, un veterano, amante del heavy metal y de las historietas. En su discurso hay amargura y resentimiento por lo que no pudo ser: es en lo que Adrián puede convertirse.

--¿Cuándo surgió la idea de tomar como eje a un parapalos?

--Por un recuerdo infantil. Cuando era chica íbamos de vacaciones a Miramar, y me gustaba jugar al bowling. Debe haber sido una de mis primeras experiencias fuertes en relación con las diferencias sociales: cuando fui a cambiarme los zapatos, vi detrás de la pared que separa las canchas y las cabinas, a nenes que tenían la misma edad que yo, con el torso desnudo, transpirados, trepándose a unas plataformas y levantando cosas pesadas en un trabajo muy riesgoso. Me acuerdo que me quedaba esperando a que todos se cambiaran los zapatos para tener más tiempo para ver ese otro lado. Cuando jugaba, tenía conciencia de que ellos estaban allá detrás, y que había un mundo diferente que no entendía, donde tenían códigos, se pasaban papelitos. Me preguntaba si, a pesar de reírse, estaban sufriendo.

--¿Qué significa el personaje principal?

--Quería que Adrián fuera un espejo de los demás por su curiosidad, que hace que los demás le cuenten sus vidas. Quería que no fuese un personaje sin salida, sino que tuviera una vida más allá de la caverna, una luz propia. En cambio, Nippur, él mismo lo dice, no la tiene...

--¿Adrián y Nippur son auténticos parapalos...?

--Adrián es asistente de arte. Se entusiasmó con el proyecto y el personaje. Nancy Torres es prima, en esta casi ficción y en la vida real. Nippur es un auténtico parapalos. Trabajo mucho con la improvisación, prácticamente sin guión, a partir de la realidad.

--¿Cómo lograste que Nippur actuara?

--Al principio no decía ni una palabra, no nos quería ni saludar. De golpe, un día en que los clientes estaban escuchando un partido de fútbol y no podíamos grabar, comenzó a conversar conmigo y a explicarme por qué había que modificar algunas cosas del personaje de Adrián.

--¿Cómo fue trabajar en un espacio tan reducido?

--Tratamos de acomodar la puesta al espacio. Hay momentos totalmente documentales: filmábamos mientras atendían a clientes, tan peligroso para ellos como para la cámara.

--Una vez más optaste por el registro en digital...

--Me gusta mucho. Además, no le pedimos algo que no pueda dar. Seguramente es por eso que "Parapalos", corre con la ventaja de la high-definition. Es mérito de "Kino" (Victor González) y Alejandro Fernández Mouján, excelentes iluminadores.

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