Un balance positivo a pesar de las reducciones

El 32° Festival de Mar del Plata gozó de buena salud gracias a la cantidad de público y la buena calidad de sus propuestas
El 32° Festival de Mar del Plata gozó de buena salud gracias a la cantidad de público y la buena calidad de sus propuestas
Diego Batlle
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26 de noviembre de 2017  

Vanesa Redgrave, figura del Festival
Vanesa Redgrave, figura del Festival

MAR DEL PLATA.- Aun con una reducción de un centenar de películas en su oferta, menos salas y ciertos desajustes organizativos durante los primeros días, la 32» edición del Festival de Mar del Plata cerró con un balance positivo y demostró que, más allá de las decisiones oficiales, es un espacio consolidado con un público masivo, diverso y entusiasta. La enorme cantidad de funciones agotadas -en tiempos en que los cines argentinos están prácticamente vacíos- fue la muestra más contundente del éxito de este año.

El nuevo director artístico del festival, el estadounidense Peter Scarlet, tuvo el buen tino de ratificar al equipo de programación y, en ese sentido, la selección mantuvo la solidez y coherencia de ediciones anteriores. Las tres competencias oficiales de largometrajes ofrecieron un nivel más que aceptable (con varios puntos altos entre las novedades argentinas), se vio un panorama de lo mejor del año (los nuevos films de Hong Sang-soo, Agnès Varda, Frederick Wiseman, Todd Haynes, Guillermo Del Toro, Richard Linklater, Takeshi Kitano y Robin Campillo, entre muchos otros), hubo una muy amplia presencia del cine coreano (país invitado) a nivel de películas, directores y representantes de esa industria modélica, y las retrospectivas dedicadas al realizador experimental español Ado Arrietta y al serbio Zelimir Zilnik acercaron al público local a dos de los secretos mejor guardados de la cinefilia (ambos estuvieron en Mar del Plata presentando cada uno de sus trabajos).

Otro de los hitos de esta edición fue la recuperación de dos películas hasta ahora "malditas" de notables directores como el chileno Raúl Ruiz ( La telenovela errante) y el francés Jean-Luc Godard ( Grandeur et décadence d'un petit commerce de cinéma).

Además, en materia de invitados fue importante, como siempre, la presencia francesa (Claude Lelouch, Serge Bozon, Pierre Léon, F.J. Ossang, Sylvie Pialat, Thierry Frémaux) y también se destacó la participación de un mito de la actuación como Vanessa Redgrave, que exhibió su documental Sea Sorrow. De todas maneras, las figuras extranjeras -que se había anunciado como una de las prioridades para este año- fueron similares en cantidad e importancia que en ediciones previas.

Dominada por la preocupación y el dolor por la situación del submarino ARA San Juan (el epicentro informativo estuvo en esta ciudad), la 32» edición tuvo poco de festiva, al punto de que se cancelaron la mayoría de los cócteles y shows musicales. También se extrañaron este año más muestras ligadas al cine clásico (fue valioso, de todas maneras, el foco de Maurice Pialat con copias en fílmico), pero para los no tan viejos se exhibieron varias películas de culto como Donnie Darko o Twin Peaks: Fuego camina conmigo. La pasión cinéfila no se toma descanso.

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