Un boom fuera de foco
Se estrenan más películas y tienen cada vez más premios, pero va muy poco público a verlas
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El cine argentino atraviesa una etapa ciertamente particular. Pese a la crisis, en comparación con años anteriores la producción fílmica va en crecimiento. Hay una abultada cantidad de películas pugnando por definir fechas de estreno (hasta el momento desembarcaron 27 en el circuito comercial). Y una interesante repercusión internacional, con premios en festivales de primera línea como Berlín ("La ciénaga", Oso de Oro a la mejor ópera prima) y Cannes ("Bolivia", premio de la Crítica Joven), el estreno de algunos films en diversos países, y comentarios de medios especializados como "Le Films Franais" y "Variety" elogiando al "nuevo cine argentino".
Paralelamente a estos datos alentadores, la reciente aplicación del IVA al cine impactó en la actividad de distintas maneras (ver recuadro de opiniones), y produjo un incremento en el costo de las entradas en la mayoría de las salas. Y si bien hay un fenómeno de taquilla como "La fuga", una propuesta que tuvo buena respuesta de público como "La ciénaga", o un producto como "Rodrigo, la película" que llevó bastante gente a los cines -aunque no resultó el negocio de boletería que sus responsables esperaban-, varios de los títulos presentados en lo que va de la temporada pasó por los cines sin pena ni gloria.
Las cifras dan cuenta de una importante disminución de espectadores, hecho en el que incide la caída generalizada del consumo. Los 27 lanzamientos nacionales que hubo durante el primer semestre de 2001 sumaron 1.253.500 personas, mientras que 1.893.600 vieron cine argentino en el mismo período del año último.
"El panorama general sigue siendo incierto. Cada año hay películas con distintos resultados (evidentemente, el público se vuelca al entretenimiento y a los films de calidad), pero con una mayoría de largometrajes que no cubren ni los gastos de publicidad de lanzamiento. La desproporción entre éxito y fracaso es enorme. Se está haciendo una gran cantidad de películas, pero no hay muchos productos industriales. Y al mismo tiempo hay producciones importantes como "La fuga", a la que le está yendo muy bien", analiza Héctor Olivera, director de "Antigua vida mía", coproducción con España de reciente debut en la Argentina que no cubrió las expectativas.
Por su parte, el productor Pablo Bossi evalúa desde dos ángulos diferentes el presente del cine nacional. "Desde el punto de vista del mercado externo -agrega Bossi-, el cine argentino está pasando por un muy buen momento. Los distribuidores internacionales están atentos a la producción cinematográfica argentina y en muchos casos se concretaron ventas a países de muy difícil acceso. Tanto "Mundo grúa" como "Esperando al Mesías" tuvieron un importante recorrido internacional; "Un amor de Borges" se vendió muy bien en Francia; "Plata quemada" se estrenó con gran éxito de crítica en Francia y otros países, y "Nueve reinas" se acaba de vender a Sony Classics en Estados Unidos, donde se estrenará en más de 100 salas."
Bossi apunta un dato más: "Se percibe el nacimiento de una incipiente moda del cine argentino, pero la consolidación de un mercado externo depende no solamente de una moda sino de generar mecanismos de distribución serios y profesionales, y una política firme de fomento del Estado en ese sentido".
"Hoy el cine argentino se encuentra en una instancia particular: pese al estado de crisis permanente de nuestro país, vemos cómo se multiplican la creatividad y el deseo de expresarse de los directores", reflexiona Marcelo Schapces, autor del documental "Che, un hombre de este mundo" e integrante de la Asociación de Productores y Realizadores Independientes.
Ola de directoras
Junto a una apreciable cantidad de operas primas, en el panorama fílmico de este año aparece otro aspecto notable: hay muchos largometrajes realizados por mujeres (de distintas generaciones). Ya se estrenaron "No quiero volver a casa" (Albertina Carri), "¿Quién está matando a los gorriones?" (Patricia M. García), "La ciénaga" (Lucrecia Martel) y "Van Van, empezó la fiesta" (Liliana Mazure-Aarón Vega). Pero la lista de directoras, además, incluye a Gabriela David ("Taxi, un encuentro"), María Victoria Menis ("Leopoldo Arregui, la noticia del día"), Paula Hernández ("Herencia"), Sandra Gugliotta ("Lo que buscas es amor"), Ana Poliak ("La fe del volcán"), Cristina Fasulino ("El sur de una pasión"), Carmen Guarini ("H.I.J.O.S., el alma en dos"), Ana Katz ("El juego de la silla"), Inés Oliveira César ("La entrega"), Milagros Roque Pitt ("Pescado crudo"), Verónica Chen ("Vagón fumador"), Leyla Grünberg ("Bajar es lo peor"), María Inés Roqué ("Papá Iván"), Laura Bondarevsky ("Esas panzas", en rodaje), Vanessa Ragone ("Una de indios", en rodaje), Gabriela Jaime ("Jorge Giannoni, NN ése soy yo"), Alejandra Perdomo ("Rompiendo muros") y Patricia Ferreira ("Sé quien eres").
Entre las cifras que maneja el Instituto de Cine y los datos que surgen fuera del ámbito oficial se contabilizan más de ciento treinta títulos (entre películas terminadas o en distintas etapas de producción). Pero la catarata de estrenos argentinos corre el riesgo de desbordar al llegar al circuito exhibidor. Por eso, en el medio cinematográfico suele decirse que "es todo un arte" decidir en qué fecha estrenar.
En 2000 llegaron a los cines 41 largometrajes nacionales. Los pronósticos anticipan que se superaría esa cifra en 2001. Queda por saber si las salas darán abasto. Y si la variada y abultada oferta que propone el cine nacional llegará a tener al final de esta temporada más seguidores que el año último, cuando hubo 6.250.000 espectadores.
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