Un clásico de acción

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8 de mayo de 2003  

"La cacería" ("The Hunted", EE.UU./2002). Dirección: William Friedkin. Con Tommy Lee Jones, Benicio del Toro, Connie Nielson, Leslie Stefanson y otros. Guión: David Griffiths, Peter Griffiths y Art Monterastelli. Fotografía: Caleb Deschanel. Música: Brian Tyler. Presentada por Buena Vista International. Duración: 117 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.

Nuestra opinión: buena

La lucha entre el bien y el mal parece no agotarse en la cinematografía norteamericana. "La cacería" es otra muestra de un género que necesita tanto de acción como de violencia para acaparar a esa amplia franja de público tan afecta a estas aventuras para ser degustadas con ánimo sereno.

Aquí los protagonistas (el "bueno" y "el malo") deben jugar una partida muy arriesgada para salir indemnes de sus respectivas situaciones. El primero de ellos en aparecer en pantalla es Aaron -un Benicio del Toro con la fuerza expresiva para no caricaturizar a su personaje-, al que le sigue Bonham, puesto en la piel del siempre eficaz Tommy Lee Jones. El primero es un soldado sanguinario que siempre estuvo en primera línea cuando sucedieron los sangrientos hechos de Kosovo en 1999. El otro, representante de la ley jubilado, vive en una apartada cabaña de un idílico bosque que él conoce como la palma de su mano.

Como la furia homicida y las pesadillas continúan persiguiendo a Aaron luego de sus actuaciones en los frentes de guerra, se dedica al asesinato tan brutal como innecesario. Bonham es convocado para comenzar la cacería del ex soldado. Al principio se niega, pero sus ex jefes logran convencerlo de que él es el único indicado para enfrentarse con el criminal.

Acción al por mayor

De aquí en más el film recorre los remanidos y convencionales caminos de todas las anteriores muestras del género, pero conviene aclarar que el guión está muy bien estructurado y, sin duda, será del gusto de un público propicio al entretenimiento bien realizado.

El director William Friedkin es un sólido artesano en su oficio de director -no hay más que recordar "El exorcista" (1973), donde dejó su sello como uno de los talentos líderes de su generación-, y en "La cacería" sabe sorprender con sus hábiles movimientos de cámara, su nervioso montaje y esa amplia comodidad para entretener sobre la base de un guión que, en manos de otro realizador, sería bastante poco convincente.

Con sabor a cierta nostalgia -interiormente el ex policía desea volver a sus tiempos de esplendor-, la historia apuesta a esas interminables persecuciones en bosques inhóspitos, a la sagacidad de sus dos protagonistas y a esa por momentos infantil manera de convertir a la justicia por mano propia en necesidad invalorable de los héroes del cine.

Entre la crueldad y la acción, el film apunta a que el público pase un rato libre de las angustias cotidianas para absorber los conflictos de los personajes de la trama. Esto está logrado en "La cacería" y se suma a los buenos rubros técnicos y a un elenco de apoyo que no desentona en ningún momento.

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