Una obra monumental llevada al cine con éxito

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30 de enero de 2002  

"El señor de los anillos: la comunidad del anillo" ("The lord of the rings: the fellowship of the ring", Estados Unidos-Nueva Zelanda/2001). Dirección: Peter Jackson. Con Elijah Wood, Ian McKellen, Ian Holm, Viggo Mortensen, Liv Tyler, Cate Blanchett, Sean Astin y Christopher Lee. Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson, basado en el libro de J. R. R. Tolkien. Fotografía: Andrew Lesnie. Edición: John Gilbert. Música: Howard Shore con canciones de Enya. Dirección de arte: Peter Joe Bleakley, Rob Otterside, Phil Ivey y Mark Robins. Producción de New Line presentada por Warner Bros. Duración: 178 minutos. Para mayores de 13 años.

Nuestra opinion: muy buena

"El señor de los anillos", la obra cumbre de J. R. R. Tolkien, uno de los grandes exponentes de la literatura fantástica, sirvió de fuente de inspiración a decenas de escritores y productores cinematográficos: así, no resulta demasiado difícil encontrar múltiples elementos propios del universo concebido por el autor sudafricano en exitosas sagas como las de "Harry Potter" o "Star Wars".

Sin embargo, hasta ahora la monumental obra de Tolkien sólo había tenido una interesante pero fallida versión animada dirigida en 1978 por Ralph Bakshi. La veneración que la novela despertó en sucesivas generaciones y las dificultades para traducir en imágenes la inagotable y compleja imaginería visual del escritor hicieron que Hollywood tuviese que esperar hasta que el avance tecnológico permitiera disponer de la batería de efectos de computación necesarios para tamaña empresa.

Por el excelente resultado final de esta transposición cinematográfica de la primera entrega de la trilogía parece que tanto la espera de casi medio siglo como la contratación del notable director Peter Jackson para filmarla han sido decisiones más que acertadas.

El realizador de "Criaturas celestiales" no sólo aceptó la propuesta de rodar los tres largometrajes juntos, sino que además amplió la proeza al filmar casi todo el tiempo en su Nueva Zelanda natal, con técnicos de ese origen y con el soporte técnico de su propia compañía, Weta Digital.

Cultor en la primera etapa de su carrera de un cine de neto corte fantástico que combinaba el humor negro con la variante más extrema del terror, como es el género gore (exhibición de sangre y vísceras), Jackson sumó ahora a su exuberante y desenfadado talento la madurez narrativa como para encarar un proyecto de 300 millones de dólares de costo global.

En la elemental premisa de "El señor de los anillos", que no es otra que la lucha del bien contra el mal, conviven decenas de personajes protagónicos provenientes de muy diversas comunidades (los pequeños y queribles hobbits, los ambiciosos humanos, los magos bien y malintencionados, los sabios elfos, los crueles orcos).

Con efectos visuales

Pero al sólido guión y a la criteriosa capacidad de Jackson para dosificar y combinar los distintos momentos de acción, de suspenso o de simple observación de paisajes y costumbres con otros pasajes de fuerte densidad dramática se le suma un enorme esfuerzo del fotógrafo australiano Andrew Lesnie ("Babe, el chanchito valiente") y del equipo de efectos visuales para reconstruir los diversos lugares de la Tierra Media que los heroicos integrantes de la Comunidad recorren con el objetivo final de destruir el anillo, fuente de un poder suficiente como para dominar el mundo y por lo tanto objeto de deseo de las fuerzas del mal encabezadas por el poderoso Saruman.

Cada imagen de un campo sembrado, de un arroyo o un bosque transmiten la serenidad de Hobbiton, mientras que los volcanes ardientes, los tenebrosos pantanos, la presencia de los nueve espectros del mal o la aparición de los sanguinarios orcos generan la tensión y la fascinación necesarias para un relato construido con un gran sentido del entretenimiento.

Para aquellos que disfrutaron de las batallas multitudinarias de "Corazón valiente", de los fenómenos sobrenaturales de "La momia" o del tono épico de "Titanic", "La comunidad del anillo" transita por caminos similares, a los que suma un logrado tratamiento de los mitos populares abordados por Tolkien.

Es cierto que por momentos la película resulta demasiado sentenciosa y solemne y que algunas escenas de batallas se alargan demasiado, pero las casi tres horas de "El señor de los anillos" transcurren con una velocidad y una armonía realmente envidiables.

Elijah Wood cumple con gran eficacia su rol de pequeño gran héroe involuntario en el papel de Frodo, el dueño del anillo por destruir, mientras que Ian Holm (Bilbo) y Viggo Mortensen (el guerrero Aragorn) también alcanzan a transmitir la fuerza y las contradicciones de sus personajes. Pero son los veteranos y expresivos Ian McKellen y Christopher Lee quienes más se lucen como Gandalf y Saruman, magos enfrentados que representan, respectivamente, el bien y el mal.

Cine de aventuras narrado con la sofisticación y el despliegue de recursos del Hollywood actual (léase grandes decorados, miles de extras, tomas aéreas panorámicas), "La comunidad del anillo" tiene todo como para no defraudar a los seguidores de este tipo de propuestas. Así, sólo resta disfrutar y esperar con ansiedad y optimismo el año que falta para el arribo a las pantallas de "Las dos torres", la segunda entrega de esta trilogía.

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