Una película de amor

Llega a las pantallas locales La vida de Adele, el film ganador en Cannes
Javier Porta Fouz
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30 de diciembre de 2013  

El estreno de La vida de Adele es uno de los motivos para empezar el año en el cine -también El lobo de Wall Street, de Martin Scorsese-, este 2 de enero: un primer jueves para recordar y aprovechar. La vida de Adele ganó la Palma de Oro 2013 en Cannes, y no sólo como mejor película.

Expliquemos: en Cannes la película que se lleva la Palma de Oro no puede llevarse otro premio del palmarés oficial. De esta manera, las dos actrices protagonistas no podían ganar en su categoría, pero era una injusticia no reconocerlas. Entonces, el jurado decidió otorgar el premio mayor de una manera especial, inédita: para el director Abdellatif Kechiche y para ellas dos, al entender a los tres como la fuente creativa de la película. El jurado estaba presidido nada menos que por Steven Spielberg. Muchos premios quedan en el olvido, pero el de La vida de Adele parece tener asegurada su permanencia.

Kechiche, el director francés de origen tunecino, tenía buenos antecedentes, dos de ellos estrenados en el país: Juegos de amor esquivo y Cous Cous, la gran cena . Pero La vida de Adele es una de esas películas tocadas por la gracia cinematográfica, esas que elevan a un director a otra categoría o, si se comprueban como excepcionales, que lo condenan a ser siempre observado desde esa obra.

La vida de Adele es una película de amor, en el sentido profundo, como podía serlo Una película de amor, de Kieslowski. Pero aquí no estamos frente a un mundo sostenido por la cosmovisión católica, como sucedía en el caso del director polaco. La vida de Adele , existencialista, es acerca del abrirse al mundo de la retratada, acerca de conocer y sentir el amor, acerca de vivirlo y sufrirlo. Acerca de extrañar a alguien, que haga falta. Esta película logra retratar con intensidad ese sentimiento feliz y agónico.

La película comienza con Adele saliendo de su casa. Salir. Adele desde atrás en plano americano, arreglándose el pantalón (un motivo visual de la película). Adele-personaje es una especie de milagro inolvidable porque la actriz Adèle Exarchopoulos, nacida en 1993, es un milagro de presencia, de actuación, de personificación (en un sentido amplio y justo).

Adèle es de una fotogenia única, extraordinaria. No sólo es curvilínea sin forzarlo jamás, sin posarlo (como a veces hace Scarlett Johansson, por ejemplo); tiene, además, un rostro inolvidable, unos labios únicos, unos dientes peculiares que le dan una fuerte identidad, y un pelo y un peinado que exhiben una vitalidad y una elegancia indómitas. Adèle es increíblemente bella. Y lo llamativo es que la coprotagonista es la estrella del cine francés Léa Seydoux, que es verdaderamente hermosa, pero Adèle brilla de tal manera que hasta logra dejarla en segundo plano.

La vida de Adele es una historia de amor, o de cómo Adèle vive el amor. Adele y Emma (Seydoux) se cruzan, se conocen, viven su gran historia. Para eso, Kechiche dispone una puesta en escena cercana y variada. Desde el principio nos acercamos a los rostros, a los cuerpos, a los gestos. Por eso, cuando lleguen las escenas de sexo entre las dos protagonistas, se procederá de la misma manera: acercamiento, ángulos diversos, de la piel desnuda de un rostro se sigue a la piel desnuda de todo el cuerpo, de dos cuerpos en contacto, en comunión de alta intensidad.

Pocas veces se ha visto en el cine un registro como éste del placer, de la conexión sexual. Sí, hay desnudos, sexo de una explicitud escasamente frecuente fuera del cine porno o erótico. La vida de Adele -basada en el cómic Le Bleu est une couleur chaude , de Julie Maroh- es cine romántico, personal, apasionado, singular.

A fines de los años cincuenta, un agitador como Jean-Luc Godard reclamaba que el cine francés mostrara chicas como las que él veía y de las que se enamoraba a diario. Kechiche, más de medio siglo después, no se olvida ni del pedido de Godard ni de las bases de la nouvelle vague, ese movimiento moderno que siempre supo que había que salir, buscar, mirar, conocer, vivir: el cine en la vida y la vida en el cine.

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