Comer a oscuras, una moda

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27 de abril de 2004  

Los restaurantes donde se come a oscuras parecen pasar tempranamente de rareza a moda gastronómica.

En Zurich, Suiza, el hoy famoso Blindekuh, con personal ciego, salón en penumbra y una lista de espera para reservas de cuatro meses, fue el pionero. Lo siguió el Unsicht-Bar, con similar concepto, en Berlín. Y en la Argentina, una ONG aplicó la misma idea en Gallito Ciego, un retaurante-taller que funciona en Beccar.

Ahora, Viena se suma a la tendencia gracias al restaurador austríaco Albin Wegerbauer, que acaba de abrir otro local donde los comensales tampoco ven lo que comen. Los clientes del restaurante Nacht:mahl disfrutan de su menú de varios platos sobre todo con el gusto, pero también con el tacto y el oído.

Cita a ciegas

No es el primer lugar de este tipo en Austria: en la ciudad de Graz atiende al público desde hace algún tiempo el restaurante Diálogo en la Oscuridad, con mozos y cocineros no videntes. Sin embargo, según la agencia EFE, Nacht:mahl introduce una variante novedosa a la fórmula: sus camareros trabajan con aparatos de visión nocturna de origen militar, que les permiten servir y atender a los comensales sin riesgo de tropiezos ni confusiones con los platos.

La entrada en la negritud del comedor, en fila india y agarrados como para bailar la conga, es ya toda una experiencia para los interesados que, una vez en la mesa, deben localizar con el tacto plato, cubiertos, servilleta y copa de vino.

Wegerbauer reconoce que "no todos los comensales que se animan a ir soportan la situación. Siempre hay uno o dos clientes que tienen problemas y un camarero se encarga de guiarlos a la salida". En la sala está prohibido fumar, y portar teléfonos celulares y relojes con esfera luminosa.

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