Con la sartén por el mango

Desde los 15 años, cuando intoxicó a una novia, el polista cocina y cocina
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12 de diciembre de 2009  

  • Cada vez que deja sus caballos, la fusta y los tacos, el polista Bautista Heguy busca sartenes, cuchillos y se dedica a cocinar. "La cocina es mi lugar preferido. Empecé a cocinar solo, a los 15 años, y así sigo ahora, instruyéndome como autodidacta", cuenta.
  • Narda Lepes y Fernando Troca son sus chefs favoritos, pero admite que se instruye con un poco de todo. "Nunca fui a una clase de cocina. En la televisión hay una oferta de programas de cocina tan grande y variada que nunca me pareció necesario ir a tomar clase. Si se presta atención se aprende rápido", explica Heguy. También cuenta divertido lo primero que aprendió: "Un plato difícil, soufflé de chocolate, y quise prepararlo para conquistar a una novia. Tenía 15 años y traté de reproducirlo después de haberlo visto en un programa de televisión. Al no tomar nota de los ingredientes, tuve que hacer la receta de memoria. El resultado fue asqueroso y mi novia se enfermó, pero fue el disparador de mi pasión como cocinero", cuenta irónico.
  • "Al principio cocinar fue una necesidad, porque en esa época viajaba mucho debido a los torneos de polo en el exterior. En Estados Unidos o en Gran Bretaña era muy caro salir a comer, y yo no tenía mucha plata. Así es que cocinar pasó a ser una obligación y terminó entusiasmándome", indica.
  • Heguy prefiere cocinar en medio del silencio y la tranquilidad de la pampa, en su casa, en el campo. "Allí tengo una cocina y un living abiertos, comunicados, donde prendo la tele, elijo algún programa gourmet y cocino en paz", agrega. "En invierno prefiere el guiso de lentejas, un plato clásico, bien de campo, pero también pizza casera y revuelto gramajo", cuenta.
  • "En mi casa, cuando mis hermanos y yo éramos chicos, teníamos una cocinera alemana buenísima, Elena, a la que observaba mucho. Nos daba de comer a todos porque a mamá no le gustaba cocinar", detalla. Y sostiene que heredó su pasión culinaria de sus abuelas, una vasca y la otra francesa, las dos muy buenas cocineras. "Saber cocinar es algo genético. El resultado es que yo, como cocinero, soy una mezcla de tres culturas", se ríe.
  • "Me encanta la cocina española. Uno de mis platos fuertes son los langostinos al ajillo. La última vez los preparé en Inglaterra, para el cumpleaños de un amigo que me pidió que organizara un festival de cocina española en su casa. Hice tortillas, paella y otras exquisiteces. Y nos divertimos muchísimo", asegura este polista, que esté donde esté ama hacer las compras él mismo. "Me gusta ir al supermercado y elegir los ingredientes para cocinar", asegura.
  • "Adoro preparar el risotto, de cualquier forma, según como me lo pidan. Lo que más me gusta de cocinar es hacerlo para los demás. Lo hago para mis amigos y muchas veces para mi equipo; por el momento salió todo bien, pero… ¡es una responsabilidad!", añade.
  • "Una buena sartén es la clave para cocinar. Es el utensilio por excelencia", garantiza el polista de casi 39 años (los cumple dentro de unos días). "En los últimos ocho años, para mi cumpleaños recibí mayormente utensilios y miles de libros de cocina. Estoy asesorado mejor que cualquier chef profesional", destaca.
  • En el Chapa Bar, un bar armado en medio de las mejores canchas de polo, en Chapa I, Pilar, Heguy cada tanto se divierte cocinando para los polistas de la zona. Mira unos imanes con cantidad de marcas de cerveza colgados en la pared y dice: "Me encanta la cerveza. La uso mucho, también para cocinar pollo y peceto".
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