Con mucho entusiasmo y escasos recursos

La quebrada, al compás de los niños
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27 de octubre de 2000  

  • Este festival infantil nació con el propósito de incentivar a los alumnos de la quebrada y la Puna para que toquen la música de su región. Una vez al año, sin el apoyo de nadie, los maestros se movilizan hasta los puntos de encuentros con un grupo de alumnos. Durante años, el Tantanakuy también fue patrimonio de los instrumentistas de la zona y sirvió de semillero a muchas formaciones del folklore como Markama.
  • "Para algunos chicos estar en el Tantanakuy infantil es como los grandes estar en Cosquín", compara Juan Cruz, hijo del charanguista, que durante todo el año se encarga de mantener la casa de Humahuaca en funcionamiento (sin ningún tipo de aporte estatal), coordinando los cursos de sonido, danzas, música, cine y corte y confección. "Al principio los lugareños estaba más reticentes, ahora la casa tiene más vida y por fin de semana se juntan unas 100 personas para hacer sus propias actividades culturales", reconoce el músico.
  • El enorme entusiasmo de las escuelas por participar del Tantanakuy llevó a trajinar cientos de kilómetros para estar presentes. Muchas venían desde poblados alejados como Santa Catalina, Alparzo, Palca de Alparzo, Tres Cruces, El Aguilar, Barcena o El Angosto. La única presencia institucional fue el cine móvil de la provincia de Jujuy con el que Caloi proyectó las películas para los más chicos.
  • En el Chorcán estuvieron presentes varias personas que participaron de la película de Miguel Pereyra "La deuda interna". Eso sí, la mayoría confesó que nunca pudo ver en el cine el film que hizo conocido ese paraje y que nadie volvió para estrenarlo. "Se fueron y no volvieron más. Muchos les prestaron las mulas, como mi padre que ya no vive y se quedó con ganas de ver la película", cuenta don Zerpa, representante de esa comunidad.
  • Cuando cerró el festival comenzó otra ceremonia aparte. En uno de los salones de La Casa del Tantanakuy se realizó una cena con todos los integrantes de la delegación que viajó desde Buenos Aires. Hubo brindis y mucha música a cargo de una improvisada banda formada por tilcareños, porteños y comandada por Jaime Torres, en una especie de unplugged de la Puna.
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