Coro refinado y poético

Actuación del coro Trilce, de la Dirección General de Bibliotecas del Gobierno de la Ciudad, dirigido por Néstor Andrenacci. Ciclos de canciones de Clara Schumann (poesía de Emmanuel Geibel), Claude Debussy (versos de Charles D´Orleans), Paul Hindemith (poemas de Rainer Maria Rilke), Jorge Maronna (textos de Oliverio Girondo) y Benjamin Briten (letras de Robert Herrick, George Grabbe, John Clare y poeta anónimo). Ciclo Coral en la Iglesia Metodista Central. Rivadavia 4050. Próximo concierto: domingo 29, Coro Nacional de Jóvenes, dirigido por Néstor Zadoff. Nuestra opinión: Muy bueno
(0)
29 de octubre de 2000  

Insólito. Singular. Insospechado. Que un organismo municipal no consagrado a la música haya creado un coro para reivindicar el verbo, la palabra entretejidos con notas. Que todavía haya funcionarios culturales dotados de suficiente sensibilidad estética y que, además, y como tales, sepan quién es quién entre los que cultivan el espíritu mediante el arte.

Son, sin duda, buenas señales, un atisbo, un destello de que en esta Argentina cultural algo puede cambiar. El caso es que la Dirección General de Bibliotecas del gobierno porteño ha fundado el Coro Trilce (nombre del famoso libro del poeta peruano César Vallejo) y ha convocado a dirigirlo a un maestro de la talla de Néstor Andrenacci.

La idea fue la de consagrar un coro a la exhumación de canciones, poniendo el énfasis en los textos de inspirados vates.

Fue una decisión que prestigia a Bibliotecas y al propio gobierno porteño, y que, además, consolida y acrecienta el predicamente de que goza el maestro Andrenacci como artífice de excelentes agrupaciones corales.

Esta decisión, por otro lado, rafitica que mucha de la acción cultural oficial, sin importar la jurisdicción estatal (municipio, provincia, nación) depende, en nuestro país, no de políticas culturales definidas -que suelen brillar por su ausencia- sino casi exclusivamente de personas, es decir, del funcionario que se desempeñe en un momento dado en determinada dependencia cultural.

En el canto solista o coral, honrar a los poetas de todos los tiempos es todavía una asignatura pendiente de muchos entre quienes interpretan canciones. Por esto merece celebrarse esta irrupción de Trilce en el panorama de los coros. Para cumplirlo acabadamente, Trilce distribuye aquí un programa con las poesías de Geibel, D´Orleans, Rilke, Herrick, Grabbe, Clare y anónimo, en su lengua original -alemán, francés, inglés- convenientemente traducidos, amén de los versos de Oliverio Girondo.

Como si esto fuera poco, Andrenacci ha elegido a coreutas para recitar cada poema en su idioma madre antes de ser cantado.

La música

Cuando el hombre, después de pasear su mirada sobre el mundo y de comparar todo cuanto ve, vuelve los ojos a su interior y establece la relación entre sí y el mundo circundante, asoma el lirismo. Por otro lado, la poesía es una mística de la realidad, un modo de participar en ella.

Esta es la poesía que sobrevuela en la Iglesia Metodista Central.

Desde la primera obra, "Crepúsculo festivo en Venecia", de las tres canciones de Clara Schumann, nos envuelve esa atmósfera intimista en el atrapante melodismo y en un tratamiento armónico cercano a Johannes Brahms. Desde ese comienzo promisorio el coro evidencia una envidiable ductilidad y transparencia en las articulaciones, en el fraseo y en la expresividad de los planos sonoros.

El refinamiento se instala en el melodismo francés y las típicas armonías de Debussy en otras tres canciones, que el coro asume con exquisita fidelidad al estilo.

El Hindemith tonal

Por su parte las seis canciones de Hindemith muestran uno de los costados más tonales del compositor, algunas incluso con un sorprendente grado de despojamiento armónico.

Igualmente interesantes y breves son las tres canciones del Luthier Jorge Maronna, sobre textos de Girondo. En el más lúdico "Dicotomía incruenta", Maronna juega en estilo imitativo, fiel a la insinuación poética.

Finalmente llegan las cinco canciones florales de Britten, engarzadas en los versos de cuatro poetas. Un tanto exentas del sentimiento latino, las canciones ostentan la diafanidad de la escritura y la placidez de la naturaleza.

El programa no nos remitió a la polifonía ni a las complejidades, sino a la transparencia de la trama armónica y a la delicadeza de los trazos melódicos. Su coronación es "El testamento", vieja canción catalana en bellísimo arreglo de Enrique Morera. De este concierto uno se lleva un cúmulo de imágenes ensambladas en varios estilos musicales, desde el Romanticismo hasta nuestros días. El coro Trilce nos ha regalado su arte refinado para empinar, en lo posible, el vuelo de las metáforas.

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.