Pet Shop Boys: cuando la música bailable sigue siendo aquel dulce hogar

Fuente: LA NACION
Alejandro Lingenti
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6 de febrero de 2020  

Hotspot: "Will-o-the-Wisp", " You Are the One", "Happy People", "Dreamland", "Hoping for a Miracle", "I Don't Wanna", "Monkey Business", "Only the Dark", "Burning the Heather", "Wedding in Berlin" / Nuestra opinión: muy bueno.

A esta altura, el sonido Pet Shop Boys es casi un género en sí mismo. Imposible no identificarlo automáticamente apenas se lo escucha. Esa realidad es, naturalmente, un mérito y un límite. En cuarenta años de carrera, Neil Tennant y Chris Lowe nos han regalado una dosis muy generosa de hits ideales para la pista de baile y también baladas y midtempos más útiles para acompañar una tarde melancólica. Pues bien, Hotspot mantiene las coordenadas habituales. No hay sorpresas ni apuestas riesgosas -así que no esperen muchas novedades-, pero sí una carga notoria de melancolía y ácida crítica social que parece reflejar con nitidez la etapa otoñal a la que han ingresado sus protagonistas. Grabado en los míticos estudios Hansa y mezclado en otro espacio legendario (The Record Plant, en Los Ángeles, donde se pergeñaron Songs in the Key of Life, de Stevie Wonder, Hotel California, de Eagles, y Rumours, de Fleetwood Mac), el disco número 14 del dúo inglés lanza un dardo envenenado contra los defensores del Brexit en "Dreamland", con Olly Alexander de Years & Years como invitado necesario para sumar la fuerza de una generación más fresca. No es el único comentario político del disco ni se destaca especialmente por su profundidad, pero no deja de ser eficaz gracias a una fórmula suficientemente probada: la nota amarga que resuena más fuerte, por contraste, en un ambiente hedonista. Por lo demás, Pet Shop Boys siempre supo cómo transitar con gracia el recorrido de ida y vuelta que une la intimidad con la celebración compartida, y esta no es la excepción. Otra vez las melodías son transparentes y pegadizas, el romance acaramelado convive con la mordacidad y la cultura pop es un reservorio de historias repletas de lugares comunes que ellos saben reconvertir gracias a una admirable sagacidad para reciclar los restos del tacho de basura del consumismo y volverlo materia prima de grandes canciones.

Cerca del final, las apelaciones eróticas que han sido moneda corriente en todos estos años se tornan un touch más atrevidas que de costumbre: en "Only the Dark", Tennant promete fidelidad solo mientras las luces estén apagadas, por caso. "Burning the Heather", en cambio, es más refinada: envuelve en el terciopelo de una melodía preciosa la tristeza del despecho y el desasosiego que va provocando el avance inevitable del tiempo. Y el track elegido para el cierre, "Wedding in Berlin", incluye un fragmento de la popular marcha nupcial de Wagner para expresar el beneplácito por la legalización del matrimonio igualitario. Mensajes simples y certeros de dos artistas inteligentes que siempre han despreciado la solemnidad. "Nunca buscamos la trascendencia en nuestras canciones", declaró Neil hace poco. Lo sabemos de sobra y claro que lo agradecemos.

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