Cuando las certezas se derrumban

"Genealogía del niño a mis espaldas", de Ignacio Apolo. Con Farid Arco y Javier Rodríguez. Iluminación:Gabriel Caputo. Banda de sonido:Federico Marrale. Diseño de espacio y vestuario:Anabel Vanoni. Dirección:Vilma Rodríguez. En el Callejón de los Deseos. Nuestra opinión: bueno .
Alejandro Cruz
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22 de marzo de 2000  

Un hombre recorre un zoo obsesionado por la evolución de las distintas especies. En medio de sus reflexiones, un niño (¿su hijo o el mismo hombre cuando era joven?) primero lo observa para -luego- cuestionarlo. Su simple presencia rompe todo aquel andamiaje intelectual que intenta explicar un todo organizado. Poco a poco, los titubeos, el juego de miradasy esa tensión esquiva van creciendo hasta definir el clima total de la obra. Idas y venidas que derrumban la solidez teórica ante el pedido de un niño que demanda _simplemente_ reconocimiento.

Esas son las cartas de "Genealogía del niño a mis espaldas", la interesante pieza de Ignacio Apolo (ex integrante del grupo Caraja-Ji) que se está presentando en el Callejón de los Deseos. La pieza, de apenas 30 minutos, cuenta con una inteligente dirección de Vilma Rodríguez, que sabe recrear los íntimos climas de la obra.

En un espacio escénico casi vacío, la puestista pinta trazos con la exquisita ayuda de la iluminación de Gabriel Caputo. En el papel del hombre, Javier Rodríguez compone eficazmente a un adulto cuyas sólidas obsesiones por la teoría sobre la transmigración entran en una zona de profunda debilidad ante la presencia del infante. Su contrapunto, Farid Arco, impone en el escenario toda la autenticidad que puede tener un adolescente de 12 años que no se ve forzado a actuar como un adulto. Entre ellos, un vínculo inquietante.

"Genealogía..." se transforma así en un interesante espectáculo que sabe capitalizar un texto casi literario y encontrar las claves para ponerlo en escena.

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