Cuando los jurados son los protagonistas de los realities

El jurado más memorable de American Idol
El jurado más memorable de American Idol Fuente: Archivo
Con una participación cada vez más fuerte, ya hay roles establecidos que se repiten en los certámenes en todo el mundo y que los dejan en el ojo de la tormenta; ¿qué opinás?
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2 de noviembre de 2011  • 00:25

"El programa del malo de American Idol". Si no fuese una expresión tan larga, probablemente ése sería el verdadero nombre de X Factor, el reality que Simon Cowell llevó el mes pasado de su Inglaterra natal a Estados Unidos.

El británico es el ejemplo más claro del importante rol que un jurado puede ocupar dentro de un reality. ¿Son acaso ellos los protagonistas? Esa es la pregunta que se traslada incluso al ámbito nacional, donde las versiones locales de los certámenes tienen roles bien definidos para quienes juzgan. Mientras los realities hoy por hoy abarcan cada vez más disciplinas, los jurados representan, en general, los mismos patrones en todos ellos.

El malo

Es difícil sacarle una sonrisa, no tiene filtro y suelen hacer comparaciones poco amigables. El ejemplo más claro, como dijimos, es SImon Cowell. El mismo cuenta que en la calle le piden devoluciones negativas y se jacta por ello.

La versión local es Marcelo Polino , cuyas notas bajas y sus poco amistosas palabras hacia cada participante en los distintos certámenes de Ideas del Sur ha despertado la ira de más de uno (actualmente le sirve a Eugenia Lemos, la ganadora de Soñando por bailar, para tener un enemigo con quien pelear ). Oscar Mediavilla y sus contundentes opiniones y, muchas veces, silencios, en Cantando 2011 y, en menor medida, la impiedad de Maximiliano Guerra con los menos habilidosos de Talento Argentino también califican. Una malvada con humor: Janice Dickinson, en su paso por America’s Next Top Model.

La buena

Siempre es una mujer y es la antagonista del malo. En general se enfrenta al malvado y lo obliga a bajar un tono, para cuidar el ego de quien recibe las críticas asesinas. Buscan las palabras más livianas para cuestionar un defecto e intentan equilibrarlo con algún elogio, aunque eso implique un comentario tan básico como al peinado del participante.

Paula Abdul y sus constantes peleas con Simon Cowell ("Es como si fuésemos un matrimonio de muchos años", dijo hace poco el productor) cuando lo reta por su severidad marcó este estereotipo y vuelve a tener ese rol en X Factor . J-Lo en American Idol, y su versión en Talento Argentino, Catherine Fulop, le sumaron la lágrima fácil a este modelo. En menor medida, ShowMatch tuvo a Carmen Barbieri y sus "super 10" o Reina Reech cuando aplicaba sus lecciones de Kabbalah.

La voz de la experiencia

En general es serio, más objetivo, y usa su experiencia en el ambiente para dar ejemplos propios ajenos, de éxitos o fracasos. En los realities de música, suelen ser productores, como Randy Jackson (el vitalicio de American Idol ) o L.A. Reid (en el nuevo X Factor ), que opinan desde un lugar de autoridad y un parámetro simple: "Te contrataría" o "No te contrataría". Cuando Steven Tyler entró a American Idol, fue el gran consejero de los aspirantes a rockstar, mientras que Kike Teruel siempre tenía una recomendación para los talentos argentinos.

Nigel Lythgoe y Tyra Banks son un caso aparte: ellos son ideólogos y a la vez jurados de So You Think You Can Dance y de America’s Next Top Model, respectivamente, por lo que son una suerte de "presidentes" del jurado. Ese lugar lo ocupó, sin ser productor pero sí con el mote de máxima autoridad, Gerardo Sofovich en "Bailando por un sueño". En el certamen de ShowMatch, además, Aníbal Pachano, Reina Reech, Flavio Mendoza y Laura Fidalgo fueron los más estrictos en cuanto a la técnica, por su condición de coreógrafos.

El gracioso

Generalmente sobresale por su excentricidad. Su tono de voz, su vestuario o su tendencia a la ironía hacen reír a sus pares y al público. El participante, en cambio, puede ser víctima o aliado en esas bromas. El particular J. Alexander en America’s Next Top Model, con sus disfraces y asiduo travestismo solía dar la nota de color. El esperado wohoo que grita Mary Murphy al menos una vez por noche en de So You Think You Can Dance también saca carcajadas, como los comentarios del humor clásico de Ellen DeGeneres en su paso por American Idol. ¿La versión argentina? Probablemente Moria Casán sea la más clara, con sus comentarios por momentos desubicados y por otros coloridos para cortar con la tensión del "Bailando".

El conflictivo

Por la experiencia de este año, dos palabras resumen a este modelo: Graciela Alfano. La jurado de "Bailando" tuvo peleas con varios participantes y con todos sus compañeros. Se fue del estudio algunas veces, el conductor se cansó de ella y, tras un rapto de ira que incluyó una cachetada a Aníbal Pachano en un programa satélite de ShowMatch, logró una suspensión por parte de El Trece.

Video

En Estados Unidos, por su parte, Sharon Osbourne tuvo un comienzo complicado en America’s Got Talent. En su primer episodio en el reality, tuvo un fuerte cruce con un compañero, Piers Morgan, que casi termina con una salida intempestiva. Eso marcó su futuro en el show.

El ojo del público

Sus apreciaciones suelen distar de algún título importante que le dé crédito a sus opiniones sino más bien son "la voz del pueblo". Opinan si el participante tiene el carisma necesario para conquistar al público y dejan en un segundo plano las virtudes artísticas a la hora de juzgar. Eso ocurre, nuevamente, con Graciela Alfano o, en Estados Unidos, con el ex Baywatch David Hasselhoff en America’s Got Talent.

Participación. ¿Qué tipo de jurado preferís? ¿A qué otro agregarías? Dejanos tu comentario

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