Julio Bocca, sin tiempo para descansar

Entre Mar del Plata y el mundo, la agenda no le da respiro
Entre Mar del Plata y el mundo, la agenda no le da respiro
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30 de enero de 2002  

Si hay alguien que siempre está llegando o partiendo, sin lugar a dudas es Julio Bocca. Después de presentarse en el Liceo de Barcelona, donde participó en la ópera "Enrique VIII", que marcó el regreso de Monserrat Caballé al escenario, descansó un fin de semana en una quinta bonaerense y después viajó a Mar del Plata, para presentarse con el Ballet Argentino, gira que también comprende a Punta del Este. A pesar de toda su trayectoria y de los halagos que le confieren los públicos de todo el mundo, todavía es capaz de emocionarse y entusiasmarse con un proyecto. O con todos, como es su costumbre.

"Lo de "Enrique VIII" fue maravilloso. Es raro estar en una ópera. Siempre estuve metido cuando era chico, pero a partir de que uno tiene un nombre son pocas las veces que te llaman. Tenía ganas de estar con Monserrat y en el Liceo. Siempre la admiré muchísimo. Me emociona su voz. Fue muy fuerte, porque ella volvió a un escenario. Además, el teatro está totalmente renovado, quedó genial. Y la gente con muy buena onda, lo que no es común en los grandes. Fue linda la forma en que nos trataron, había un respeto al artista que a veces es difícil conseguir. Vino el director del teatro con una botella de champagne para felicitarnos. Y eso que la primera función no la puede hacer porque tenía una gripe que se complicó con una angina. Estaba entre 38 y 40 grados durante siete días. Me dieron unos antibióticos muy fuertes, pero no pasó nada; después, cuatro inyecciones de penicilina y sólo ahí me mejoré. Lo que hacíamos, con coreografía de Silvia Bazilis, era lindo y fresco. Para ella fue muy importante. La experiencia fue maravillosa y lo importante para mí es que no tenía todo el peso del espectáculo sobre mis hombros".

Los tiempos se van acortando frente a una agenda que no da respiro. Después de Mar del Plata y de Punta del Este, tiene una gira con el Ballet Argentino por Italia y luego, Londres. Entre medio, presentará "El lago de los cisnes", con el American Ballet; otro salto a España y nuevamente a los Estados Unidos, Washington para más datos, para hacer "El corsario", con el American. "Después -continúa- inicio una gira latinoamericana con el Ballet Argentino para volver a fin de marzo y abril a Buenos Aires. Después tengo "Romeo y Julieta", en la Scala, con Alessandra Ferri, que presentaremos posteriormente en el Colón.

-Si continúa vigente el corralito financiero, ¿cómo le van a pagar a Alessandra?

-No sé muy bien cómo. A lo mejor nos hacemos cargo nosotros o podríamos llegar a un convenio por el que si ella viene acá en determinadas condiciones, después yo me puedo presentar allá en las mismas condiciones. Estamos viendo que el Colón no pierda las funciones de ballet.

Seguimos con la agenda: una temporada en Nueva York con el American; en julio y agosto, en los festivales de verano en Europa; en septiembre, "Hamlet", con una compañía rusa en el Luna Park; en noviembre, una gira con el Ballet Argentino por los Estados Unidos.

-Y descanso, ¿cuándo?

-Tuve vacaciones el año último, donde fui cuatro días a Copahue, y la semana que estuve enfermo. Es difícil tomarse más tiempo porque no tenemos sponsor. Hay que trabajar, después tendré tiempo de hacerlo.

-Cuando tengas ese tiempo, ¿a qué te vas a dedicar además de descansar?

-Me gusta la actuación. Quisiera hacer TV o cine, algo que no lleve tanto esfuerzo. Tratar de hacer algo distinto. Todas las mañanas tengo que cambiarme para salir y después cambiarme para trabajar y volver a hacerlo cuando termino. Todo esto cansa cuando lo tenés que hacer todos los días. Quiero poder expresarme, pero en forma más relajada. Me gusta actuar, armar personajes, y creo que puedo dar un montón de cosas. Vamos a ver qué aparece. Si me dan posibilidades o no.

-¿Te interesa la docencia?

-Me gusta más dirigir una compañía o trabajar con gente profesional. No tendría paciencia para enseñar a los que se inician.

-Tenés 34 años...

-En marzo cumplo 35. Soy pisciano, aclara con una sonrisa.

-Y tenés 20 años como profesional, donde asumís un gran compromiso corporal. ¿No produce desgaste tanto esfuerzo?

-Llevo seis operaciones en mis piernas y tengo discos sin líquido en la columna. Tengo mis cosas, eso se siente. Mi idea es llegar a los 40, pero no sé si mi cuerpo va a aguantar. Es lindo estar sobre el escenario, lo disfruto, pero no hay un día en que no me duela algo. Antes no pasaba. Te va cansando también el esfuerzo de neutralizar todo eso. Pero bueno, uno tiene que estar afinado siempre. Me preocupé para estar en un nivel y lo tengo que mantener. Es una obligación, un respeto hacia mí y hacia la gente que viene a verme. Por eso tengo un maestro que día a día me controla. Quiero estar bien. En mi historia tuve éxito desde el comienzo de mi carrera, a los 18 años, aunque desde los 14 trabajaba como profesional, y quiero continuar así.

-¿El artista que llega a ese nivel, no está muy solo?

-No. El artista está solo si lo quiere estar. Al menos esa es mi experiencia. Un artista está solo cuando se encierra en su carrera. Yo siempre dije que la danza era mi vida. Una de las cosas que aprendí fue que la danza fuera sólo una parte de mi vida. Creo que cuando se hace lo que se ama, en mi caso bailar, debe ser sólo una parte de tu vida. Porque también se vive de los afectos, de la familia, de los amigos, de una pareja, aunque sea complicado. Creo que cuando el artista se encierra en su trabajo es ahí donde está solo, vive de lo que hizo y no de lo que podría llegar a hacer cuando deje su carrera. Hay otra vida detrás del ser humano.

-¿Te radicarías en el exterior?

-Nunca tuve la idea de vivir afuera. Pasé temporadas largas por mi trabajo, pero no porque haya sido mi decisión y no me faltaron oportunidades. Sin embargo, no quise. Tengo ciudadanía italiana por respeto a mi abuelo. Buenos Aires para mí es todo. Todas las creaciones las hago acá. He dejado de trabajar con coreógrafos por no estar tanto tiempo lejos del país. Es una elección. Buenos Aires es mi casa. Cada vez que vuelvo estoy mejor, tengo una relación mejor con mi casa. Yo amo Buenos Aires, a la Argentina. Puedo estar bien afuera, pero sigo viviendo acá. Me pone bien.

-¿En qué barrio estás viviendo ahora?

-En Palermo Viejo. El año pasado me metí en un crédito para comprarme un departamento en Puerto Madero, quiero estar cerca del agua. Ahora tengo que ver cómo queda el asunto, porque el crédito era en dólares...

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