Literal homenaje a la poética de Marosa di Giorgio

Laura Chertkoff
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18 de junio de 2013  

ORQUIDEANA / Inspirada en textos de Marosa di Giorgio / Coreografía y dirección: Mabel Dai Chee Chang / Intérpretes: Mabel Dai Chee Chang, Ana Giura, Mariana Hernández y Sara Krumm / Banda sonora: Lucas Rousseaux / Utilería, maquillaje y vestuario: Melisa Guerrero / Montaje de aéreos: Ana Giura, Sara Krumm, Ileana Pastorino y Victoria Larrambere / Iluminación: Martín Patlis / Espacio cultural urbano: Acevedo 460 / Funciones: domingos de junio a las 21hs Entradas $80 Descuento para estudiantes y jubilados

Nuestra opinión: regular.

Orquideana está inspirada en textos de Marosa di Giorgio, una poeta uruguaya considerada por muchos intelectuales como la representante femenina del neobarroco literario.

Pero no se trata de una inspiración lejana que remite a otra producción que fuera consumida por el creador para hacer una pieza nueva: la banda de sonido de Orquideana se compone de algunos momentos de sonidos, naturales y electrónicos, y muchos momentos con una voz femenina que recita sin emoción fragmentos de textos de Marosa di Giorgio. Una voz que describe de un modo casi literal lo que vemos en escena: cuerpos enmarañados, que "casi vuelan", con los brazos caídos, con los vestidos caídos, "como si nunca me hubiera pasado nada. Como si nunca hubiese bajado del cielo", dice un fragmento de "La flor de Lis", uno de los textos de Di Giorgio, que Mabel Dai Chee Chang revisita en esta puesta.

El neobarroco pone al cuerpo en el centro de la escena. Y Mabel Dai Chee Chang retoma con convicción esa bandera, que también levantaron en su momento Alejandra Pizarnik, Batato Barea y Leónidas Lamborghini. Aquí la desnudez, el lenguaje sin metáforas y el placer de nombrar al placer son inquebrantables. Pero esta búsqueda del impacto visual y auditivo es tan permanente y desganada a la vez, que deja de surtir efecto, para sólo dejar paso a la abulia.

Hay una búsqueda deliberada de la indiferenciación de las intérpretes: el vestuario y el peinado son exactamente iguales. Pero además abusan de las posiciones invertidas y aletargadas, sin alejarse demasiado del suelo. Así es como el prometido "montaje de aéreos" se reduce a esa languidez de estar colgadas, la mayor parte del tiempo cabeza abajo, con el pelo enmarañado -como la escenografía-. Apenas si suceden unos momentos de hamaca como "un vaivén desesperanzado" advierte la gacetilla de prensa.

Los seguidores incondicionales de Marosa di Giorgio disfrutarán de este momento tan devocional como melancólico.

Nada más literal se ha puesto en escena.

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